VENAS
Y CANALES
Como
la sangre en un organismo vivo, goza el agua en Armilla de facultad
para anegar los rincones más yermos del alma; gozan las
ninfas y los fontaneros de bula para recorrer abrazados el sistema
linfático de los arrabales, y gozan todos los habitantes,
desde el corazón de la ciudad que en realidad es un aljibe,
cuando oyen el golpe húmedo de lo que ya nadie duda es
un nuevo latido.
Como
la sangre, Armilla es más que un velado impulso, una fuerza
arrebatadora que circula por acequias y almenaras y que, sin embargo,
cada habitante la percibe intensamente, como cuando se estrechan
las venas bajo la presión de las sienes. De venas, de eso
está hecha Armilla. Venas de todas clases. Venas flácidas
que actúan de aliviaderos en medio de los callejones; venas
rígidas de cobre y de cemento que reptan entre las gárgolas
de los tejados; venas de latón que apenas recompensan las
escorrederas y los regatos de avenamiento; venas escluseras que
bien pudieran ser arterias o zabacequias quizás; venas
azarbetas adonde van a parar los sobrantes y las filtraciones,
y venas acaudaladas que casi no parecen venas, sino estanques,
acaso disturbados por un insinuante goteo al atardecer o por una
leve presión intercostal que en esta ciudad de Armilla,
en realidad no es más que un callejón estrecho y
húmedo poblado de geranios.
Venas
y más venas, y es tanta la variedad de acequiajes y sangraderas
que una hemorragia es un acontecimiento tan extraordinario como
el amor, o la desgarradora presencia de una herida. Venas y más
venas, inmersas todas en un preciso acontecimiento vascular, tan
monótono y definitivo al mismo tiempo como abrir un grifo
o quitarse la vida con una navaja de barbero. Venas y más
venas de entre las cuales destacaría la vena basílica,
tan parecida a una acequia de pitarque; o la vena cava, compleja
como un reguero de almatriche, aunque en realidad yo tenga devoción
por la vena subclavia, tan coqueta bajo la armadura ósea
de hombros y tejados como la vanidosa elegancia de las duchas
freáticas.
De
venas, de eso está hecha Armilla