Cómicos Comerciantes Diletantes
Militares
Espiritualistas
Proletarios
Administración
Técnicos
Músico Rapsoda Música Guitarrista Funambulista Acróbata Prostituta Marchante Cortesana Bodeguera Iconoclasta Vagabundo Roca Pintora Perro Mendigo Escultor Diletante Conspirador Asesino Soldado Policía Policía Gurdián del aljibe Guerrero Alguacil Párroco Inquisidora Agua Facilitador de sueños Curandera Ángel Barquero Vaciador Talabartero Llenador de barriles Ama de casa Barquero Bibliotecario Contable Juez Oidor de aguas Registrador de aguas Ingeniero Vascular Guía Turística Geógrafa Fotógrafa Fontanero Farmacéutica Farmacéutica Deatascador Deatascador Clepsidrero Cirujano Bombero Anestesista Músico Rapsoda Música Guitarrista Funambulista Acróbata Prostituta Marchante Cortesana Bodeguera Iconoclasta Vagabundo Roca Pintora Perro Mendigo Escultor Diletante Conspirador Asesino Soldado Policía Policía Gurdián del aljibe Guerrero Alguacil Párroco Inquisidora Facilitador de sueños Curandera Ángel Vaciador Talabartero Llenador de barriles Ama de casa Barquero Bibliotecario Contable Juez Oidor de aguas Registrador de aguas Ingeniero Vascular Guía Turística Geógrafa Fotógrafa Fontanero Farmacéutica Farmacéutica Deatascador Deatascador Clepsidrero Cirujano Bombero Anestesista
Espiritualistas en Armilla     agua · ángel · curandera · facilitador de sueños · inquisidora · párroco

 

el relato del agua

 

LA VOZ DEL AGUA

 

 

El sol, violador diurno, juega a penetrar con sus rayos dorados los dedos de agua que salen por las regaderas y engendrando arcoiris sobre los cuerpos de la ninfas. Las húmedas caricias las hacen reír gozosas.

El día se prende del cielo y las impúdicas bañeras muestran sus vientres cóncavos rebosantes de agua donde se esconde alguna sirena perezosa que disfruta de la luz temprana. De las tuberías, tallos ramificados, se cuelgan las corolas-regaderas simulando ser flores y cada una, de forma diferente arroja sus pistílos acuíferos hacia las náyades que juegan a saltar sobre el surtidor de la fuente enmedio de la plaza de armas. Las ninfas, vanidosas hijas de Apolo peinan sus cabellos entonando viejas canciones de marineros que aprendieron cuando éstos llegaron a sus playas.

El espectáculo: una coreografía de Nureyev. El agua es telón, entretelas, andamios y bastidores de una ciudad que solo es dibujada desde sus entrañas por las arterias metálicas de las tuberías. Ellas, las mujeres finas como los hilos hídricos surgen de las floresregadera, saltan de un andamio a otro, de un tubo delgado a uno más ancho para zambullirse en una bañera regordeta. Sus cuerpos húmedos son besados por lor rayos dorados y seductoras se tienden bajo ellos para secarlos sintiendo la posesión suave, tibia y amorosa. El tiempo es una gota más de agua.

El bullicio decrece junto con la luz del vouyerista sol, dejando el eco del chapoteo para la noche, cuando las pequeñas hadas surgen sigilosas y ponen a lavar sus alas de mariposa. Ahora el agua es color luna, pálida, tiñendo de plata sus cabellos. El canto de los grillos imitan el vocalist de Rachmaninof y ellas, dando rienda suelta a su alegría, bailan en los hilos tendidos de las tuberías, hasta que el caminar de selene termine su periplo.

Esto nadie me lo contó, yo le he vivido y lo vivo en renovada consecución cada día, surgiendo desde las entrañas de la tierra y volviendo a ella después de recorrer los cuerpos de las ninfas, náyades y hadas. Soy la voz que las canta y las baña. Soy el agua.

 

 

Laura Hernández es agua en Armilla

 

 

Ir arriba
técnicos comerciantes cómicos diletantes espiritualistas militares proletarios Administradores
Ir arriba