LA
VOZ DEL AGUA
El
sol, violador diurno, juega a penetrar con sus rayos dorados los
dedos de agua que salen por las regaderas y engendrando arcoiris
sobre los cuerpos de la ninfas. Las húmedas caricias las
hacen reír gozosas.
El
día se prende del cielo y las impúdicas bañeras
muestran sus vientres cóncavos rebosantes de agua donde
se esconde alguna sirena perezosa que disfruta de la luz temprana.
De las tuberías, tallos ramificados, se cuelgan las corolas-regaderas
simulando ser flores y cada una, de forma diferente arroja sus
pistílos acuíferos hacia las náyades que
juegan a saltar sobre el surtidor de la fuente enmedio de la plaza
de armas. Las ninfas, vanidosas hijas de Apolo peinan sus cabellos
entonando viejas canciones de marineros que aprendieron cuando
éstos llegaron a sus playas.
El
espectáculo: una coreografía de Nureyev. El agua
es telón, entretelas, andamios y bastidores de una ciudad
que solo es dibujada desde sus entrañas por las arterias
metálicas de las tuberías. Ellas, las mujeres finas
como los hilos hídricos surgen de las floresregadera, saltan
de un andamio a otro, de un tubo delgado a uno más ancho
para zambullirse en una bañera regordeta. Sus cuerpos húmedos
son besados por lor rayos dorados y seductoras se tienden bajo
ellos para secarlos sintiendo la posesión suave, tibia
y amorosa. El tiempo es una gota más de agua.
El
bullicio decrece junto con la luz del vouyerista sol, dejando
el eco del chapoteo para la noche, cuando las pequeñas
hadas surgen sigilosas y ponen a lavar sus alas de mariposa. Ahora
el agua es color luna, pálida, tiñendo de plata
sus cabellos. El canto de los grillos imitan el vocalist de Rachmaninof
y ellas, dando rienda suelta a su alegría, bailan en los
hilos tendidos de las tuberías, hasta que el caminar de
selene termine su periplo.
Esto
nadie me lo contó, yo le he vivido y lo vivo en renovada
consecución cada día, surgiendo desde las entrañas
de la tierra y volviendo a ella después de recorrer los
cuerpos de las ninfas, náyades y hadas. Soy la voz que
las canta y las baña. Soy el agua.
Laura
Hernández es agua en Armilla