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Espiritualistas en Armilla     agua · ángel · curandera · facilitador de sueños · inquisidora · párroco

 

el relato de la facilitadora de sueños

 

ROSBELL

 

 

Entre todas las ninfas de Armilla destacaba Rosbell, delicada, tierna y fuerte cuán pequeña rosa salvaje brotada en medio de un zarzal, y a su vez tan transparente como la primera gota de rocío que se deshiela al llegar el amanecer.

Rosbell a igual que sus hermanas se pasaba el día jugueteando de bañera en bañera, perfumándose y cantando, demasiado caprichosa para ser una pequeña ninfa, o eso era lo que pensaban las ninfas más octogenarias del lugar, y muy, muy soñadora, aunque ni ella misma conocía el significado de dicha palabra.

En verdad en Armilla, la ciudad del agua, nadie conocía el sentido ni el uso de la palabra sueño.

Y así entre risas y cantos, pasaban los días, meses e incluso años en Armilla, hecho poco revelador teniendo en cuenta que el tiempo parecía congelado, lo que para el resto de la humanidad podría ser un segundo en Armilla constituía un día entero.

Acaeció que cierto día, y como surgido de la nada, apareció en Armilla un pequeño hombrecillo, enjuto y paliducho que respondía al nombre de "nada" o de "todo" dependiendo del momento en que se le formulara la típica pregunta ¿ Quién eres?.

Ni que decir el revuelo que dicha aparición provocó entre las ninfas de Armilla.

A mi llegada a la ciudad de la que me habían hablado, se formó un remolino, desde el centro del mismo, me encontraba observando la agitación de aquellas criaturas cuando la más atrevida de ellas, acercase a mi rostro el suyo, su mirada cruzó el infinito encontrando reposo en mis pupilas, con la rapidez de un rayo, o más vertiginoso aún diría yo, una velocidad desconocida en aquel entonces, pude sentir la tierna, cálida mirada de Rosbell(más tarde supe su nombre).

— ¿Te quedaras con nosotras?

— Soy facilitador de sueños, me quedaré mientras se me necesite en estos lares.

En el preciso instante que hablo "Dadonato"(así era conocido en el mundo de los sueños), quedaron suspendidas cualquier actividad, todo quedó inmovilizado, las aguas, las pompas, los grifos, todo en el lugar quedó absorto en la palabra oída "sueños".

Desde que apareciese aquel hombrecillo, en Armilla empezaron a suceder extrañas situaciones, comenzó a llegar de otros mundos gente de diversos oficios...Y así de la noche a la mañana la ciudad del agua se despertó con un gran bullicio; Rosbell se quedó perpleja, mirando sin cesar de un lado a otro, preguntándose quienes serían aquellos seres ataviados con esas indumentarias y portando pequeños útiles cortantes en sus manos, y con cierta temeridad y gran curiosidad decidió seguirlos con la esperanza de averiguar que era lo que estaba ocurriendo en su preciada ciudad.

Al iniciar su vuelo se quedó atónita -¿de dónde habían salido todas esas plantas?-, aquellas flores lo inundaban todo; grandes, pequeñas, variopintas, surgían en las bañeras, colgaban de las cañerías, de los grifos..., y un sudor frío recorrió el cuerpo delicado de Rosbell,¿cómo era posible que aquellas flores, las que siempre habían estado en sus fantasías, las que ni ella misma se acordaba de cuando las inventó en su cabeza estuvieran allí? y no necesitó seguir volando para percatarse que aquellos seres eran jardineros y aquellas flores nenúfares, el nombre que ella decidió dar en su día al fruto de su imaginación.

Percibió las risitas y murmullos de admiración de sus hermanas, no solo por los nenúfares germinados sino por que allá donde se mirase existían indicios de cosas nuevas, nacidas con gran belleza; pompas de diversos colores, haces luminosos desde lo más profundo de Armilla y seres desconocidos, aunque no tanto para ella, desempeñando un trabajo; jardineros, barrenderos, fontaneros, electricistas,..., y comprendió que todo lo que una vez había pintado en su imaginación estaba sucediendo en Armilla.

Ensimismada en estos pensamientos se encontraba Rosbell cuando la surgió la necesidad imperiosa y bastante angustiosa de volver hablar con Dadonato, el facilitador de sueños.

Me encontraba haciendo una segunda butaca con los tallos surgidos esa mañana, cuando interrumpió Rosbell a esa velocidad que ya me tenía acostumbrado, agitada como volcán a punto de estallar, pude entender entre balbuceos;¿de dónde ha salido todo esto?,¿qué hacen esta persona, y esta...y esta?.Daba vueltas y vueltas sin dejar de mover sus manos marcando en todas direcciones, en ese instante se paró de golpe, observando la butaca por unos minutos, señaló,¿qué es?, nunca imaginé algo parecido.

Querida Rosbell, siéntate junto a mí, te explico. Esto que ves, es el trono de los sueños realizado con mis manos para atender a todas las nuevas personas que habitan la ciudad de Armilla, todo lo brotado en esta mañana es motivo de tu imaginación, la fuerza con la que sueñas produce materia. Por primera vez en su vida sintió miedo al saber el poder de su imaginación, de sus sueños; en ese preciso instante, en Armilla vieron como desaparecían entre los haces de luz una pared completa dejando desnuda la habitación, por primera vez en la historia de Armilla se conoció la tristeza, comenzaron a manifestarse, amor y odio, luz y oscuridad, verdad y mentira…

En la ciudad de Armilla había nacido la "Humanidad".

Despertase Rosbell en medio de la monotonía a la que ya estaba acostumbrada, o eso era lo que ella creía hasta aquella mañana; refrescase su memoria con detalles significativos de pasajes y acontecimientos acaecidos en Armilla días atrás, recordó vagamente una ciudad llena de vida con gentío, impregnada de una fragancia majestuosa y a un hombrecillo que fabricaba butacas alegrando el alma de todos, tanto mortales como inmortales, que le quisieran prestar sus oídos. El miedo, que en primera instancia se había tejido en Rosbell, desapareció al darse cuenta que no necesitaba asomarse a su ciudad para asimilar que un cambio se había producido.

Rosbell inspiró, empapándose de la fragancia de Armilla, cerró los ojos y una gran sonrisa se dibujó en sus labios, por fin había comprendido lo que significaba la palabra sueño y decidió seguir soñando...

 

 

Sergio Calvo y Sonsoles son facilitadores de sueños en Armilla

 

 

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