Hola. Me llamo Hans. Hans Schlegel. Soy un enano
alemán. Un enano acondroplásico. Payaso de profesión. ¿Que hago
aquí en el Aeropuerto de La Coruña en este 1 de Noviembre y a estas
horas?
He venido a buscar a Adriana, la mujer más bella
del circo donde trabajo. Soy pequeño, de piernas cortas, nariz roma.
Rubio. Adriana es alta, esbelta, hermosa. ¿Habéis visto el rostro de
una mujer bellísima? Esa es Adriana.
He venido desde Pennsylvania, desde el circo donde
trabajo, para buscar a Adriana. Fui a su casa. No me quiso recibir.
Ahora estoy sentado en este avión de Iberia. Tenemos una demora en el
Aeropuerto de La Coruña. ¡Wir Streiken! La gente se reiría si me
entendiera esto.
¿Es culpa del avión? ¿De la tormenta solar? Creo
que es el destino que no quiere que me vaya sin llevarme a Adriana. Me
gusta pensar que tal vez cambie de idea. Tengo la sensación que
podría aparecer en cualquier momento, entre los pasajeros,
buscándome. Mirándome como lo hacia antes en el circo, cuando me
cuidaba como si yo fuera su hijo.
Mi desgracia es estar enamorado de una mujer
normal. Ella era la domadora de los leones. ¿Por que nos atrajimos?
Probablemente porque los opuestos se atraen.
Cuando estuvimos en Nueva York subimos al Empire
State. Vimos el cuadro de Monet en el Museo de Arte Metropolitano.
Ella me llevaba de la mano. La gente se reía. Creía que yo era su
hijo. Tenían razón para pensar así. Cuando fuimos a Coney Island
entramos a un tiovivo. Me cargo y me hizo sentar en un caballo de
madera. Ella se quedo a mi lado de pie cuidando que no me cayera,
mientras que yo iba de arriba abajo... de arriba abajo...
Cuanto la extraño. ¿Hace que tiempo se cayo el
KLM en Lisboa? Desde que me dejo no he podido olvidarla. ¿Creéis que
un enano no puede amar? Ama igual que un hombre normal.
Pero ella se canso de verme la cara de apasionado
que tengo y se regreso a La Coruña. Por eso he venido a buscarla. Fui
a su casa. Cuando toque a su puerta salió su padre, un viejo
pescador. Me echo a gritos: "¡Lárguese, monstruo! ¿No lo
entiende? ¡Ella no lo quiere!" Me tuve que ir. Siento mucho
haberlo ofendido. No me gusta hacer sentir mal a nadie. Pero para mí
sigue siendo la gallega más hermosa del mundo y yo el enano mas
enamorado del universo.
Ella me enseño a comer pulpo cocinado a feira,
allá en Pensylvannia, en la tienda del circo. Levantaba los trocitos
de pulpo y yo de pie en la silla alzaba la cabeza como un polluelo y
recibía los pedacitos en la boca. Me decía: "Para los enanitos,
unos tentáculos pequeñitos..." Ella me enseño a beber
queimada. Ella, la gallega más hermosa del mundo. Yo puedo tomar mas
queimada que un hombre normal. No me embriago. Simplemente soy así.
¿Cuándo terminara esta demora? Todos están
impacientes. Hace calor. Creo que es el destino que no quiere que me
vaya sin llevarme a Adriana, que quiere que regresemos juntos al
circo. ¿Y si me arroja a los leones? Carne pequeñita para los
leoncicos hambrientos... Y ¡zap! me veo dando vueltas en el aire con
mi vestido azul y mi rostro pintado de blanco... Payaso a feira...
Si supiera cuanto la quiero. Gallega, eres una
meiga, una meiga de amor. Si el avión parte antes que ella se
aparezca entre la gente, regresare. Si muero dispondré que me
entierren aquí en A Coruña, en este puerto hermoso, con un epitafio
que diga: Aquí yace el enano que amo a Adriana... Nada más.. Eso
solamente... Que amo a Adriana... Ella entenderá...
Manuel
Lasso