Semana
38 del año 12.025, acaba de empezar el otoño o podría
ser la primavera o quizás el invierno. No hay nada que
diferencie una estación de otra en esta ciudad. Es lunes
y los grifos se vuelven a abrir y cerrar intermitentemente, agua
fría o agua caliente, da igual. Son las 7 de la mañana,
voy directo al baño, echo una buena meada y me lavo la
cara. El vecino se acaba de levantar, compartimos espejo, nos
miramos un instante. Le comento que se afeite. Él calla
y comienza a afeitarse.
Desde que me destinaron a esta ciudad hará 2 años,
he aprendido a despertarme cada mañana a través
del sonido del agua. Mi nombre es Pablo Lago, contable de Seguros
Santa Fe, multinacional asiática, 5 años de servicio,
soltero. Cuento entre mis activos fijos esta casa en régimen
de alquiler, el premio a la excelencia empresarial año
12.023, entregado por el Comité Regional de Seguros, y
un título avanzado de emergencias y primeros auxilios en
caso de no necesidad.
Desde la semana 23 del año en curso soy jefe del área
de existencias: puesto que se me antoja difícil. Me visto,
apuro el café, me deslizo por la tubería principal
y salgo a la calle. Parece un día soleado aunque inundado
de tediosas sombras metálicas eructando agua a cada paso.
Un día normal como el anterior o el posterior. Es otoño
y la semana acaba de empezar. La oficina está cerca, 10
minutos andando. Repaso una a una las tareas a realizar: existencias
de almacén, existencias de oficina central, existencias
estratégicas,... Sólo 5 días para cuantificarlo
todo, para obtener un número que cuadre el balance.
A
Armilla llegué por puro azar el 3er año en la compañía,
semana 26, martes tarde. Antes había trabajado duro (no
más que ahora, eso sí), por qué? No lo sé.
Llegué por la tarde, y apenas tuve tiempo de admirar las
cañerías. Contaba con un capital propio envidiable:
un sentido del deber absurdo e irreverente, una mediocridad color
rosa, unas ganas de combatir truncadas y una mancha de sangre
en el culo. Llegué por casualidad decía, tras rescatar
una llamada perdida del mar Gris. Su recompensa fue Armilla
Sólo 5 días para inventariar el almacén,
la oficina central y la estrategia. Soy contable y jefe de área
desde este año, gano lo estrictamente necesario, el fondo
de maniobra que fluye dentro del cuerpo es infinitamente positivo
gracias al alto porcentaje de existencias sufridas. Eso quiere
decir poco más o menos que me deben más de lo que
debo. El problema es quién. Y explica también que
la sangre circule por venas y arterias, invisible.
Martes.
Miércoles, Jueves. Viernes. Otra semana que empieza y acaba
sintiendo el ir y venir del agua, sufriendo el amargo filtro del
contable. Igual que el agua fluye por Armilla por las tuberías
del tiempo, igual que un día más contando. Balance
equilibrado.
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