¿Tormenta solar?... A mí
no me jode nadie: lo que quieren es bajarme de este avión. Y yo muerta
primero que poner un pie en tierra. Nada más hay que verles las caras
con que te miran porque saben que tú ya te vas a los países bye bye y
ellos van a tener que seguirse comiendo un cable aquí, pasando hambre y
fingiendo lo que no son, envueltos en esos trajes verde olivo con los
que deben cocinarse en el verano y en el invierno porque aquí todas las
estaciones son iguales.
Tormenta solar... A otro
perro con ese hueso. Mira que yo tuve que jinetear mucho este viaje para
que ahora vengan a decirme que hay una tormenta solar... Muchas
madrugadas tuve que pasarme haciendo la cola en la embajada para que el
cónsul pusiera uno y otro pretexto, y pidiera uno y otro papel antes de
que, de mala gana, finalmente firmara el pasaporte. No, mijito, yo de
aquí no me muevo, este cinturón no me lo zafo ni aunque me paguen. No
voy a andarme arriesgando por esos pasillos helados llenos de tiendas
para turistas y cafeterías donde sólo se puede pagar con dólares y
todo el mundo te mira con sospecha, como si todos fueran policías. Yo
mis dólares los traigo bien escondiditos en salva sea la parte no vaya
a ser que quieran quitármelos estos desgraciados que te revisan hasta
debajo de la lengua y mira que yo tengo la lengua suelta...
Tormenta solar... Hay que
tener la cara muy dura para inventar una cosa así con tal de bajarte de
un avión y echarte a perder la vida. Después que cuesta tanto trabajo
irse de este país dejando todo atrás, familia, recuerdos, amores, todo
lo que uno entendía como vida. Y cuando por fin lo has logrado, vienen
y te dicen que te bajes del avión porque hay una tormenta solar que
afecta las comunicaciones y que no se puede volar, que hay que esperar
unas horas... sí, como no, las horas que me quedan de vida encerrada en
el tanque por negra, bocona y jinetera... ¿Quién se va a creer eso, tú?
A mí no me mueve nadie de aquí. Que traigan al ejército con todo y
tanques y que me maten a bazucazos si quieren, pero yo de aquí no me
bajo.
¡Ni muerta!