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Aeropuerto Margen Izquierda de Caño Manamo (Venezuela)

Aeropuerto de Pudahuel, Santiago de Chile (Chile)

 
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 La espera

Aeropuerto de Pudahuel, Santiago de Chile (Chile)
20:00:00 (-4 GMT, 31.10.00)


Ya hace mucho rato que llegué al aeropuerto de Pudahuel, porque no tenía nada más que hacer en Santiago, sino esperar la salida de mi avión. Por eso me vine como a las cinco de la tarde, a pesar que mi avión se suponía despegar a las 21:00 horas. Me compro unas revistas y me quedo en el bar, me dije, total está bien frío afuera y no me queda plata que gastar. Y me vine. Ahora son las doce de la noche y también ya hace rato que dijeron por el altoparlante que debido a no sé qué, porque no entendí bien lo que dijeron, mi avión no partiría hasta nuevo aviso.

Me acomodé entonces en uno de estos bancos, a decir verdad en tres de ellos, porque así puedo estar acostado y estirar las piernas mientras leo. Cada cierto rato me paro a tomar un café, pero no muy seguido, pues tengo miedo de que me quiten el lugar.

El aeropuerto ha comenzado a llenarse de gente que también espera, Parece un hormiguero de personas que se instalan a esperar. Se está poniendo como cuando muestran en la tele que hay huelga en los aeropuertos. Y empiezo a sospechar que tal vez la espera va a ser para largo. No sé.

Fui dos o tres veces a preguntar al módulo de atención de la línea aérea, pero me dijeron que sólo tenía que tener paciencia. Lo que no es una de mis virtudes. La última vez había gente no muy contenta en el mesón que reclamaba por la tardanza. Yo me fui porque sé que en estos casos no hay nada que hacer, es inútil. Lo increíble es que aún no tengo claro el porque de la demora. Son las doce y media de la noche, todos los vuelos han sido definitivamente cancelados y los hoteles de alrededor deben estar todos copados. Ya me leí todas las revistas y los diarios del día, además que no me quedan ganas de leer. Si tan sólo pudiera dormir. Pero no puedo. Un grupo de jóvenes extranjeros se han sacado los zapatos y se están comiendo unos sandwich. Una niñita de no más de tres años la revuelve y revuelve y tiene a mucha gente media loca. ¿ A qué hora terminará esta cuestión? Donde mi hermano me van a estar esperando, aunque de seguro les avisarán que el vuelo tiene un atraso. Cosa normal.

Son las una de la mañana y esto no da para más. La gente se impacienta, se mueve, desespera y reclama. Uno por ahí saca una pistola y amenaza. Rápidamente se llena de policías y el escándalo es formidable. El tipo dispara al aire, quiere que su avión despegue al instante, dice que no puede esperar. Está como loco. Los ojos le brillan. Toda la gente esta ahora en silencio esperando qué va a pasar. Una espera dentro de otra espera. Un verdadero paréntesis. Porque nadie se acuerda ahora de su viaje o de su avión. La situación es lo suficientemente estresante para acaparar toda nuestra atención. El hombre es reducido finalmente por la policía. Y cada uno vuelve a su lugar. A todo esto casi va a amanecer. Al fondo del pasillo se ven atravesar algunas aeromozas tirando sus carritos con rueda. Yo reviso mi equipaje por si acaso.

Es el dos de noviembre del 2000. Yo ya debería estar allá.

Ernesto Langer

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