R a ú l O r t e g a A l
f o n s o
para alejar la vejez de una
mujer
Yo nunca he sido mío / más bien he sido el
nadie de los otros / el tuyo algunas veces / la cifra que nos toca / la huella delatora /
finalmente el jirón enganchado en la cerca/
Tampoco tú eres tuya / Las mujeres
pertenecen al tiempo / que acorrala y persigue y entierra su colmillo rabioso / y se va
defecando el polvo de los huesos/
Puedes estar tranquila / toda tu vejez la he
cargado a mi cuenta / Puedes quedarte así / embalsamada de luz y de deseos / de sangre
oteando por encima del rostro del que mira/
Visité el taller donde la muerte teje sus
patrañas / y logré cambiar el filo que estaba dirigido a tu nombre / por tres jorobas
más en mis espaldas/
Puedes quedarte así / insultando al que
pasa y al que está por pasar / mientras almuerzo la alegría de mi dedo rebotando en tus
carnes / y hago de pararrayos contra el relámpago doloroso de la celulitis / de dique
soportando el oleaje en la playa cruel de las arrugas / de horno para calentar tus manos
de niña traviesa / y ensalivarlas / y moldearlas / para que no las escondas
delante de los periodistas/
Y me dirán cochino / libidinoso viejo /
cuando vean que te siento en mis piernas / y no dejo que el rayo de sol te atraviese la
cara / y me vean de capa de ozono / de paraguas / de agua de lavanda / de cortina contra
el humo que ennegrece la piel / de aceite / de crema que abre el blanco ventanal de tus
poros / de puntal de caricia bajo el seno que cae / de tinta de pulpo enamorado vigilando
tus
canas / de cordel de marioneta amorosa que levanta las nalgas / de azogue del espejo que
denuncia y que mata/
Los ojos de la muerte no me asustan si miro
a través de los tuyos / Puedes estar tranquila / Yo me gradué de nacer y morir tantas
veces / de escuchar que te mato y te vuelvo a matar / de no dejar que el tiempo tropiece
con tu sombra/
R a ú l O r t
e g a A l f o n s o
la vieja historia de los
puentes
Mucho antes de querer comenzar / me anda
persiguiendo lo que acaba / Se me aparece así / sin un aviso / sin un telefonazo / y
después del sonoro bofetón en el rostro / me empuja a instalarme
en su agujero / Y mientras voy cayendo por ese tubo largo que es la espera / pienso que si
tuviera un puente / encontraría por donde comenzar / No es un puente ambicioso como ese
cruza de la
noche al día / sino un pequeño puente que vaya de mi bolsillo a mi otro bolsillo / de mi
dedo al muslo que pasa indetenible/ del cabo del cuchillo a la soga que iza los cuerpos/
Pero el encontronazo conocido me devuelve
los ojos y me grita / que los puentes no existen / que los puentes son sueños que se
tejen los hombres / para creerse cerca / para ahuyentar la
irremediable lucidez de los finales/
R a ú l O r t
e g a A l f o n s o
vigía de la mujer que
duerme
Despertar y ver que un abismo de tres
centímetros no separa / y sentirme cuello en el patíbulo / y saber que a esa distancia
pueden ocurrir tantos desastres entre dos seres que respiran bajo la
misma sábana / y volver a mirarte / y el terror permanece / y para espantarlo / tiendo un
puente que comunica tu caramelo dedo gordo del pie / con el encallecido y pisoteado del
mío / Ahora estás
boca arriba / con los brazos abiertos / como ese Cristo que desde el cuadro colgado en la
pared nos mira en su agonía / Tú también agonizas / y qué bueno que esta vez te mueres
de alegría / y
qué bueno que mi empleo es cuidar cuando tú duermes / y qué bueno que voy a seguir
matándote con mi insomne caricia / y qué bueno que mis caricias sean ese insomne
pescador que trata de
arrancar las pesadillas de tu lago de sueño/
Crucé el mar que tenía en los ojos / con
la isla anclada en la memoria / en busca de la estrella que no estuviera fabricada por las
manos del hombre / y la encontré entre los pliegues de tu
huracanada existencia / y por qué negar que entre los pliegues del abanico de luz que me
ocultan tus nalgas / Roncas como si me llamaras a la selva / roncas alejada del polvo /
tierna y tranquila
como el silbido de un buque madre que rescata a los náufragos que sigue pariendo mi país
/ o tal vez que sigue pariendo mi obsesión / Roncas como si estuvieras flotando en el
aire / y fueras esa
nube que cambia sus contornos para volverse el oso que entretiene a niños sin juguetes /
como si te hubieras tragado los planos de la única bomba que está por fabricar / En la
oscuridad
entrevelada del cuarto / tus pechos son los ojos de un búho que me mira / Mis manos
ocultas en tu profundidad / y mi silueta de centinela manco / se reflejan en el espejo que
instaló tu cerebro encima de la cama / para que el azogue y la mirada cómplice se
tragaran tu acrobática manera de besarme / Estoy más relajado que en un mafioso en su
celda esperando sentencia / Aquí puedo canjear tus orgasmos por los nombres de los que me
ayudaron / por el nombre de mis muertos / y por los nombres de los culpables de mis
muertos / aquí puedo borrar con tus orgasmos la palabra desgracia / o fatalismo
geográfico / o puertas pintadas con el color del miedo/
Ahora te volteas / y sin misericordia me
lanzas la arena finísima de tu espalda contra mi ojo hacedor de las paces con el pico del
cuervo / Tengo ganas de asesinar a mi egoísmo / y sacarte a dormir en medio de la plaza /
Hemos perdido la inocencia que refleja tu rostro / la llave que tanta falta hace para
adentrarnos en el siglo / Cómo pedirle que venga a recibirnos si ve cojeando al XX con su
saco de muertos sobre el hombro / y esa sonrisa de masacrar al tiempo que el hombre le
colgó de los pies como un grillete / Tengo ganas de izar tu desnudez como si fuera una
bandera blanca que avergüence el hollín de la mentira / y la sucia cuartilla que
embadurna el político / y su negra y asqueada manera de decir yo soy el salvador/
Ni el alcohol / ni la balsa sobre el mar o
en el fondo / ni la promesa de borrar la cicatriz / ni hacerme el extranjero / ni el trapo
que oculta el moretón / ni la tranquilizante pérdida de las utopías / pudieron ayudarme
/ Tú eres mi salvadora / Tú duermes / Yo permanezco en mi alegre vigilia / Y de seguro
despertarás tan tarde que ya será la tarde / y te querré besar / y tú me empujarás
diciendo que tienes mal aliento / Los amantes no apestan / El hedor aparece cuando el amor
desaparece / y uno se queda arrancándose las tiras del pellejo con que la soledad lo
envuelve/
*De Escándalo interior (1996-2000)
R a ú l O r t
e g a A l f o n s o
(Santiago de Cuba, 1960) ¤ Publicación del libro de poemas "Acta común
de nacimiento", Editorial Praxis, México, 1998 ¤
Publicación del libro de poemas "Con mi voz de mujer", Editorial ARLEQUíN,
(FONCA), Guadalajara, 1998 ¤ Escritor
del suplemento cultural "SABADO" del Periódico "UNO MAS UNO" ¤ Escritor
de la sección "NOTEROTICA", de la Edición Mexicana "Playboy" ¤ Invitado
por la Casa de las Culturas del Mundo y el Taller de Literatura de Berlín, a participar
como expositor en la Jornada de la Cultura Cubana ¤
Antologado y traducido al idioma alemán, "Der Morgen ist die letzte Flucht"
(Kubanische Literatur zwischen den Zeiten), Edition "diá"-1995 ¤ Publicación del libro de poemas "Las mujeres fabrican a los
locos", Editorial "Abril", Ciudad Habana, Cuba 1992 ¤