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He decidido que no iré a la guerra
porJuana Corsina

  

[...] “Entonces, cuando el aire
en una ola remueva la cosecha del mundo
cantará el pan en todas las praderas”.

NERUDA, Pablo (1954):Las uvas y el viento.

 

 

HE DECIDIDO QUE NO IRE A LA GUERRA

I

He  decidido  que  no  iré  a  la  guerra
-a ninguna guerra-

En las  noticias  sobran  las  palabras
y  en  las  almas faltan  bombas
de respeto  y  sensatez.

La  plaza  de  todos  los  pueblos
es un buen lugar para sentarse todas las mujeres,
quiero  imaginar  todas  las  plazas  llenas,
todas  las  guerras  vacías.
Si, he decidido que no iré a la guerra.

Puerta por puerta, como una antigua  vendedora
de  elixires, llamaré  para vender la paz
al  precio  de  una  sentada
en la  plaza  del  pueblo.
Las  mujeres  tenemos la paz en las entrañas
y  no  parimos  guerras.

Mientras  los  hombres  matan  a  los  hijos
lloramos  lágrimas  de sangre,
en súplicas desvanecidas ‘a  carón’
de las trincheras  del  hogar.

El  undécimo mandamiento
golpea  los  pechos  que  cobijan  la  vida
-No  mates  a  mi  hijo
no  mates  al  padre  de  mi hijo,
no  mates  a   mi  padre;
no   mates  a  sus  madres
no  violes  a  sus  hijas-

¡ No  matar! ¡No  violar ¡

Las  guerras  matan
y  el  hambre toma  forma  de  buitre
en  las  manos  del   poder.

En  la  plaza  del  pueblo  hay  sitio
para  todas  las  mujeres  que  siguen  empeñadas
en  crear  vida.
Y  al   otro  lado, algunos  hombres  se  alejan
para destruirla.

Por  eso,  he  decidido  que  no  iré  a  la  guerra
¡a  ninguna  guerra!

 

 

UNA MUJER SABE

II

 

Una mujer sabe amamantar la vida
porque tiene los pechos llenos de verdades;
de días y de noches ajenas,
de ortos y ocasos que acuna entre los brazos cansados
y, aún así, su pechos rebosan manjares de silencios
donde la soledad descubre su fuerza.

Vino el viento y mamó sabiduría y experiencias
que, tal vez, el huracán de la intolerancia utilizó
para combatir contra la actitud desembocadora de tristezas.
Pero, dulce – mente, esa mujer levanta su mirada y sonríe,
sabedora de futuros  que gestó escogiendo las semillas
ausentes de vanidades y falacias.

Hay un espejo mudo al que ella hace hablar,
un movimiento eterno que aguarda,
la melodía de un instante, un verso que la habita,
un color que se esparce, un parto, al fin…
donde la obra se culmina en voz y expresión en femenino.

Con sables de seda, blande sus sentires
y se alborota, el interior casi dormido
que despierta entre las brumas olvidadas y viejas letanías.
Porque una Mujer sabe que, nunca,
palidece la memoria y la libertad de ser mujer.
¡Lo sabe!

 

Juana Corsina (2011): Una Mujer Sabe, Madrid, Alfasur

 

 

A todos vosotros

H o m e n a j e  a  Pablo N e r u d a

 

60ariadna