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Accésit
en el Concurso de Relatos Breves E.S.U.N.A. de Aspe (Alicante) en 1999
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(Extracto
seleccionado)
Me
recriminas porque nunca te llevé a tomar baraka, por eso
crees que nos persigue la derrota. Me recriminas porque nuestros
hijos jamás han llegado a conocer el zoco de Tánger,
que las cabras y el erial que hay junto a nuestra casa son su
escaso mundo. Me recriminas siempre porque sueño y ya
no creo en las palabras del sarif. Pero yo siempre supe que el
futuro nos estaba aguardando al otro lado del mar.
Si no te dije que me iba fue por no ponerte aún más
triste. Hace unos días vendí las cabras y le dije
a tu padre que os cuidara hasta mi vuelta. Tu madre quedó
llorando en un rincón y tus hermanos me acompañaron
a la playa por la noche. Omar me dijo que en España la
vida es muy diferente, Abu, que aquí no hay esperanza,
y Ali me dio las señas de un albergue cerca de Madrid.
Omar, que ya sabes que es rico porque estuvo mucho tiempo en
Francia, me dijo que yo sí que era un hombre y que Alá
jamás me abandonaría...
Ahora que ya han pasado algunos días, sé que ellos
tenían razón. Lo más duro fue, sin embargo
el viaje. El mar, al amanecer, embraveció de pronto y
tuvimos que alcanzar la costa a nado. Algunos no llegaron, por
eso me he hecho cargo de Nadir, la hija del pastor. Viajamos
de noche en un camión de fruta y por la mañana
llegamos a un albergue de las afueras, dicen que antes había
sido una famosa discoteca. He visto algunas caras conocidas.
Cuentan que hemos tenido suerte, que ya no hay que esperar tanto.
Mañana sin ir más lejos, algunas mujeres irán
a trabajar a casas que son como palacios. Otros, en cambio, fuman
en silencio, y pronto se irán a otro país del norte,
uno al que llaman Lérida.
He querido esperar algún tiempo para escribirte y decirte
que el futuro estaba aquí, como en mis sueños,
y que os espero pronto a todos. Tú ya no tendrás
que cruzar el Estrecho en una patera como yo. Vendrás
en el ferry como una señora y yo te recibiré ansioso
en el puerto de Algeciras. Eso será dentro de unos días,
cuando salga del hospital. No sé si te lo había
dicho antes pero me han extirpado el bazo. Fue la semana pasada
cuando unos chicos que llevaban las cabezas rapadas me golpearon
por salir en defensa de Nadir. Ya sabes cómo son las cosas
de hombres.
No quiero tampoco que te inquietes. Los médicos dicen
que me pondré bien muy pronto, y hasta del Ayuntamiento
se han interesado por mí. Pero ya me conoces, nunca me
gustó pedir favores, por eso he decidido sustituir a un
amigo polaco que se ha vuelto a su país.
Ahora esposa, ya puedo decirte que mi sueño se ha hecho
por fin realidad. El lunes empiezo a repartir bombonas de butano.
©
Antonio Polo
Madrid.