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"La
vida en Hermenauta" de Antonio Polo González. Edición
electrónica. ©Diseño y Digitalización
Antonio Polo. Madrid. 16 de Marzo de 2001. Registro de la Propiedad
Intelectual de Madrid. Nº 72.407 Madrid. 31 Marzo de 1998.Los
relatos de éste libro han sido publicados en las revistas
"Tranvía", "Luces y Sombras", "El
gato encerrado", "Cartographica", "Poet@
de Cabra", "Latidos", "Cuadernos del Matemático"
y "Ariadana-RC"; han obtenido igualmente Mención
Especial en el Concurso de relatos Breves del Barrio Constitución
(Argentina), I Premio de Relato de Viaje Cartographica, I Certamen
de Cuentos del Canal de Isabel II (Madrid). La portada y las
ilustraciones han sido elaboradas por Pedro Díaz del Castillo.
Muchos de los relatos se han basado en dibujos de PDC y algunos
de sus dibujos han sido germen de este trabajo
(Extracto
seleccionado)
El
arrabal de los dioses
El
arrabal es el refugio
de nuestro tedio.
Jorge
Luis Borges
Una
vez dejada atrás Babelia, no pasarán más
de dos jornadas sin que divise las torres semiderruidas que anuncian
la proximidad de Kabulia. Entonces el viajero se verá
sorprendido por la nube de polvo que la circunda, y eso lo desconcertará
a su llegada. Y es que si no fuera porque Kabulia (ciudad hermética
por antonomasia) huele permanentemente a dátiles maduros,
se diría que Jade Maiwand es un polvoriento suburbio de
la antigua Petra. Al atardecer, cuando se alargan las sombras
de las ruinas, se pueden contemplar a los nefelogetas, que son
y seguirán siendo ciegos aunque pocos hayan logrado advertirlo.
Tan sólo quienes habitan en los arrabales los han visto
surgir de entre la miseria de los muros pero nadie sabe con certeza
de qué viven, qué sueñan o si han llorado
alguna vez.
Aquellos
a quienes pregunte no sabrán decir de dónde vienen,
ni qué religión profesan, sólo acertarán
a declarar que su población cada vez es más numerosa.
En cambio, habrá quienes afirmen que por las noches fornican
tanto entre ellos que sus hijos son criaturas insanas y tullidas;
que adoran a un dios por cuyos muñones brotan ríos
de miel; que a veces ordenan secuestrar a una doncella. No sabrá
el viajero si todo esto es cierto, como tampoco sabrá
nadie cuánto tiempo llevan los cóndores sobrevolando
la ciudad. Los más antiguos del lugar afirmarán,
sin embargo, que la decrépita historia de su ciudad se
inició a las puertas de una mezquita, de un tabernáculo,
quizá de un ministerio.
La
vida será siempre difícil para estas gentes. Abrir
una vía de agua o dar de comer a los pájaros puede
llegar a ser una empresa tan faraónica como el amor o
el hallazgo de la hierba a los pies de un hipogeo. Mientras tanto,
tullidos misteriosos al ocaso, piratas y mercaderes sidonios
del Mar Académico, libertos y apologistas coránicos
de Dauralamán, o famélicos encantadores de serpientes,
no pierden la esperanza de que pronto el mercader, el talabartero,
el imán o la cortesana descuiden sus labores a la sombra
del adobe podrido y abandonen por fin las ausentes marquesinas.
Del
Libro "La vida en Hermenauta" de Antonio Polo González.
Edición electrónica
"La vida en Hermenauta"
Antonio Polo González
Ariadna-Libros.com
©Diseño y Digitalización Ariadna-Libros.com
Madrid. 16 de Marzo de 2001
Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid. Nº 72.407
Madrid. 31 Marzo de 1998