RESEÑAS
Y ARTÍCULOS
LIBROS y REVISTAS
CUADERNOS DE NUEVA YORK. José Hierro .
COLECCION DE NOVELAS DE JAMES BOND Ian Fleming
DEL TRÁNSITO A LA NOCHE José Fernádez Arroyo
PRIMA LITTERA, Nº 4. Primavera/Verano 1999
EL DOLOR Y LA VELOCIDAD. Juan Carlos Reche
NOSOTRAS QUE NO SOMOS COMO LAS DEMAS. Lucía Etxevarría
LA SONRISA DEL SALTADOR Juan Manuel Navas
CUADERNOS DE NUEVA YORK. José Hierro .
Hiperión 1998
Que José Hierro es uno de los grandes poetas vivos en español no lo voy a discutir ahora; que todos los homenajes y galardones que se le otorguen me parecerán siempre pocos es algo que tengo muy claro; que cuaderno de Nueva York no es el libro definitivo de Hierro, tal y como nos lo presentan incesantemente desde el pasado mes de mayo, es una opinión personal,y, por lo que se ve, aislada. Creo que ese título le corresponde a Alegría,. poemario que en su momento pasó bastante más despercibido que el que ahora me ocupa.
Cuaderno de Nueva York intenta superar el obstáculo que Lorca ha supuesto en la poesía española del siglo XX siempre que se ha acercado a la ciudad, y lo hace de frente, paseando por la misma gran urbe que el granadino ha transformado en símbolo, odioso no por sí mismo, sino por lo manido y remanido y por tanta cancioncita cantada con el más bufón de los tonos solemnes. Pero donde Lorca encuentra la marea humana y metálica y motora de los barrios y los puertos y los ritmos asesinos de cada amanecer, José Hierro opta por detenerse en los arrojados a un lado, en los extraños, en los que no logran comprender qué cosa es esa calle o ese edificio: él mismo, algún viejo entrevisto tras un escaparate, y la música. Sorprende encontrar tanta música en el libro, música que se presenta a traición, condenada, engañosa. Es en alguno de estos poemas donde Hierro alcanza su mayor altura, sobre todo el que presenta a Beethoven espectador de su Novena a través de un televisor.
Pero las alturas suelen, maldición, compensarse con terrenos llanos, ralos e inertes, paisajes sosos que a nada ayudan sino a pasar la tarde sin mirarlos, y estos no faltan en el Cuaderno de Nueva York. Hablé antes del obstáculo de Lorca, y no cabe duda que áquí, eterno fantasma del Comendador, también se presenta, y Hierro no puede esquivarlo, y ciertos versos los hemos leído ya, sólo que ahora vienen desvaídos, fuera de su lugar y de su tiempo. Y, claro, a alguien de la categoría de José Hierro, no le perdono que llegue a perder el ritmo, y que un poema se le venga abajo arrastrado por una tramoya demasiado endeble.
Como no le perdono el poema final, un intento de soneto conceptista que queda reducido a ingenioso trabaenguas sin más razón que su artificio.
Pero todo esto no es más que una opinión.
Y sospecho que a José Hierro no le preocupa nada ni mi opinión ni mi perdón.
LOVAT
COLECCION DE NOVELAS DE JAMES BOND Ian Fleming
RBA Editores 1999
Para cuando esta reseña se publique, la colección de novelas protagonizadas por el agente 007 habrá abandonado los quioscos que ahora la distribuyen, por lo que el curioso que pretenda leerlas deberá emprender la acostumbrada expedición por seciones de saldos y puestos callejeros. Si, gracias a su tesón, consigue el ansiado botín, tenga por seguro que la sorpresa será suficiente para justificar el esfuerzo. James Bond escrito en nada se parece a James Bond filmado. El agente de papel es cien veces más duro y chuleta que todos los cara de palo que le han prestado el rostro, porque es mucho más débil y complejo y arrastrado que el superhombre que suponemos, y tiene que aguantar el miedo a la tortura y el dolor que no resiste, y las broncas de M, y los recortes presupuestarios, y su fetichismo por las sandalias, y los tres paquetes de cigarrillos al día, Chester si está en Estados Unidos, cigarrillos de tabaco Latakia si anda por casa, y la botella diaria, más whisky que martini, y su curioso sentido de la buena vida, que pasa por desayunar huevos escalfados en crema de leche y por cenar riñones picantes, y que las chicas que desea le den calabazas cuando ya se ha enamorado de ellas, y las guardias nocturnas el en ministerio, y el fracaso y las hostias, y sus prejuicios y su conciencia que le impulsa a dejarlo todo de una vez para siempre, harto, en realidad, de no saber hacer otra cosa, mientras los días y las misiones y los expedientes se suceden. Vamos, que James Bond soy yo, y éste, y aquel otro...esto es pulp de verdad. Dejate de inventos modernos.
LOVAT
DEL TRÁNSITO A LA NOCHE José Fernádez Arroyo
Colección "Juan Alcaide" Nº 16
Ediciones Asociación de Amigos de Juan Alcaide
Valdepeñas 1998Al modo de los poetas místicos, el autor de este poemario explora el camino que ante él se abre, encontrando, a diferencia de los místicos, tan sólo la sombra de lo que queda atrás, el anuncio de la muerte y la pérdida de hasta el más pequeño reflejo del sol o el más opaco, y tantas veces desoído, de los mitos que nos acompañan. Fernández Arroyo convierte la memoria de Proust en dolor hasta presentarnos un libro oscuro, quizás desolado, más sensible que sensual, complejo, de sintaxis rica e inesperada., un libro que merece, sin duda, nuestra atención.
LOVAT
PRIMA LITTERA, Nº 4. Primavera/Verano 1999
Asociación Cultural Prima Littera
Julio Martínez Mesanza abre el número con Cinco Poemas Rusos. Jesús Urceloy, Luis Felipe Comendador, Paz Díez Taboada, Violeta Rangel, Aurora Luque...Entrevistas a Miguel García Posada y Caballero Bonald. Diseño y edición como hace tiempo que no veía en una revista literaria (Ariadna excluída). Críticas trabajadas, meditadas y ,cielos, muy bien escritas. La labor de Arturo Ledrado, Jose Luis Morante, Elena Ruano y Jose Luis Cuevas impresiona. Quien quiera conseguirla, puede escribir al Apartado 15 de Rivas, 28259 (Madrid).Ustedes sabrán si de verdad les gusta la poesía o van de farol.
LOVAT
EL DOLOR Y LA VELOCIDAD. Juan Carlos Reche
Sevilla, Renacimiento, 1999Juan Carlos Reche tiene ventitrés años, y eso le salva. Juan Carlos Reche, pienso yo, ha tenido prisa, y eso le ha perdido. El Dolor y la Velocidad es el embrión de lo que podría haber sido un muy digno libro de poemas si hubieran caído sobre él tiempo y trabajo suficientes para separar lo que es poema de aforismo o simple frase cazada al azar que deja liebres en trampas para leones, para fijar los ritmos que tan rudamente se quiebran, o, directamente, faltan, para acabar con rimas internas que nada suponen, salvo un estorbo, para desatar una mirada que a mí me parece sujeta a tópicos de moda...
Pero yo no estaría escribiendo esto, no son horas, si no creyera que Reche puede llegar al poema, entrar en él y recorrerlo de verdad. Quien se asome a este libro no ha de pasar por alto "1989. Juan Bernier", "Dulce como un terrón de sal" o "Poema de amor sin artificio (aparente)". Esas son las armas que Juan Carlos Reche tiene a partir de ahora.
Y, ay, mucho más tiempo que yo.
LOVAT
P.S.
La editorial Renacimiento tiene poder, eso está claro, pero eso no debiera impedirle ejercer una cierta crítica sobre su trabajo. No todo vale si se parece a cierta corriente...
L.
NOSOTRAS QUE NO SOMOS COMO LAS DEMAS. Lucía Etxevarría
Barcelona, Destino, 1999
Ya basta. Que alguien le diga algo a esta niña, a ver si se da cuenta. Joder con el mercado y con los medios.
Eso sí, todo un éxito de ventas.
LOVAT
LA SONRISA DEL SALTADOR Juan Manuel Navas. 1998
No es habitual escribir la reseña de un libro inédito, leído en una fotocopia. Lo reconozco. Pero menos habitual es encontrarse con un poema de la categoría de éste, pues un sólo poema es, de ventiocho páginas y una fuerza inusual en estos momentos en que tantos poetas, o escribanos, se empeñan en matar moscas a cañonazos de tan poca pólvora. La Sonrisa del Saltador es el viaje que tantas veces anhelamos, a través de un paisaje inabarcable, lejano, extraño y, sin embargo, nuestro. Un lugar que podemos habitar, descubrir, en el que podemos beber, amar, aguantar que no llegue el olvido. Un lugar que es un ángel, y sus estatuas, y las palabras que lo construyen, y las palabras de otros, y la aventura de una sintaxis poderosa y expresiva como pocas, y una concepción del ritmo viva y sinuosa, que sabe deslizarse y golpear a la vez. Y un lugar que es mucho más que todo lo que he dicho, pues está hecho con la mirada y con la inteligencia. La sonrisa del saltador es uno de esos lugares a los que llamamos Poesía..
Juan Manuel Navas es miembro del Consejo de Redacción de la revista Poeta de Cabra. Doy aquí su dirección por si alguien quiere ponerse en contacto:
Poeta de Cabra
Marqués de Ahumada 24
28028 MADRIDLOVAT
a r i a d na