índice XX aniversario

Con vida

por Rafael Haro i Sancho

 

En estos años no ha sido nada encontrarte.
Si en mi te tuve, estabas y estando eras,
habitándome más allá de las caídas,
de las asustadizas celdas de mi complejos,
de mis lodos empolvados,
miedos quizás a saberte,
a comprometerme contigo,
al riesgo que ofreces,
viviéndote en mi  los sueños,
 temidos los despertares,
y aún así no te alejaste,
 insististe, como hermana,
como crepúsculo al mañana.
Miedos quizás a quererte, a saberme vivo,
viviendo contigo, mi vida, mi vida.

Reencuentro así el darme cuenta
reconocerte dejando de ser ignota,
mi conocerme aventurero,
salacot y carcaj, flechas de viento,
selvas a lo lejos, también tu,
como yo en el mismo anhelo
techo de estrellas sobre florestas,
agua y tierra, aire y fuego,
lo que nos da el ser y el estar,
un mismo tiempo fluyente,
expandiéndose sin grietas,
espacio que acaba el tiempo,
tiempo que llena el espacio.

En la  taberna cantas tangos,
voz encanecida de humo y ojén.
Transitando como compaña, vida,
en tu reflejo estoy, en tu reflejo habito,
no hace falta espejo, es el saberme vivo,
tu sin mi, yo sin ti?
Si ni un solo paso en el espacio
podríamos dar, uno por su lado,
sin fenecer al instante.

Detenido en el pretil de la fuente,
ancho cáliz del hontanar,
huelo el alborozo del otoño,
su crepitar tornasolado de aromas,
cromáticas trapecistas del dosel otoñal.

Tierra negra de húmedo albornoz,
de rosadas lombrices cavando vida.

Han sucedido los sueños,
descalzándose tu piel a cada paso.
Que no es nada, dices,
que el tiempo es pelo de castaña,
que se cae y luce, como antaño.
Dices que ser es estar juntos
y aprenderlo es olvidar que estamos.
Que belleza marchitártese la frente
Callo, bebo y recuerdo,
cientos, millares, millones de miradas,
ojos que otros ojos miran.
Cuanta belleza en nevarse en ti el tiempo!
En la vieja pieza del gramófono
entona Gardel un tango,
susurra Alfredo letra y melodía,
taburete y cigarrillo,
guitarra y bandoneón,
un piano en la sombra
y la flauta en el corazón.

 

Exige memoria la vida,
sorbos de viento
entre sosegados álamos ribereños,
entona Gardel columnas de raíces en el cielo
retornando yo a mis inicios.
Cierro los ojos. No paso sin ti,
es contigo y conmigo aparece,
ojos cerrados, cansadas manos.
Humo de cigarros en la pieza,
ventanas empañadas, roídas las maderas,
no es un soplo la vida, es un turbulento remolino,
arrojándonos a las quijadas del tiempo,
entonándonos tangos, bebidos de vino,
llorando preces, amores, vidas que se fueron.
Llorando tangos, llorando tangos.

 


© Rafael Haro i Sancho 2017

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