índice XX aniversario

Carla regresa

por Manuel del Pino


Cada vez me da más asco el bulevar de Albera cuando vuelvo por Navidad. Anochece demasiado pronto. Demasiada gente en el mercado medieval, en el mercado de productos ecológicos, en la feria del libro de otoño, en las jornadas de jóvenes dibujantes y fanzines.

Llevo 30 otoños asquerosos y creo que los próximos 30 más a ser aún más asquerosos.

Como temen algún atentado, cada vez hay más policía entre la gente y más coches policía. Los nuevos bancos son de hormigón, los macetones de los árboles son de hormigón, hasta las filas de bolardos son cubos de hormigón armado.

Me extraña que los árboles no sean ya también de hormigón. Que las luces navideñas no sean de hormigón, por si a algún terrorista le da por acelerar una furgoneta.

Me da en el chichi que el año próximo, cuando vuelva en otoño, los quioscos itinerantes de la feria del libro también serán ya de hormigón y hasta los coches policiales, cada vez más abundantes, serán de hormigón armado, por si a algún iluminado terrorista le da por acelerar una furgoneta asesina para recuperar Al Andalus.

Cada vez me da más asco el otoño. Llevo viendo 30 otoños asquerosos, y me da en el chichi que los próximos treinta otoños serán más asquerosos aún.

 


© Manuel del Pino

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