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Ariadna-RC, a propósito de tu XX aniversario

por Lizzet Pérez Castro y Omar Antonio Ponce Carrillo

 

La celebración del aniversario de la revista es el aniversario quizás de un sueño y/o aspiración que ahora empiezo a entender mejor: es la estadía en la cabeza de los participantes de la unidad primordialmente literaria, de la conexión con otras personas interesadas en eso que denominamos “cultura”.  En México que es de donde se escriben estas líneas, la cultura es la idea de la superación europea del mestizo, que no sabe cómo expresar simbólicamente su raíz indígena sin la filtración opresiva de su sangre española.  Pero no hablemos de eso por el momento, pensemos más bien en lo que implica el esfuerzo de dos décadas de mantener vivo un esfuerzo colectivo de recopilación del pensamiento emergente de mentes, de personas que no necesariamente viven de esto, de las letras, de la cultura, del arte, de lo estético.

A medida que uno crece, el patrón lineal de la edad (que nada tiene que ver con el verdadero crecimiento-degenere biológico) se resume de forma cada vez más sintética, aunque el recorrido de 24 horas de la vida cotidiana siempre se lea de forma muy similar conforme a la vida habitual a la que estamos acostumbrados. 

Yo de manera personal agradezco a la revista la publicación de mi entrega personal, que más que hablar de ella misma (invitamos al lector a ello), permitió resultados intelectuales, académicos y laborales muy puntuales.  En primer término nos acerca de primer término con nuestra familia española, más que a un profesor de universidad, a un brillante estudiante de nuestra facultad (Derecho y Ciencias Sociales - BUAP) que apenas comienza a conocer el mundo.  Además permitió expandir nuestra curiosidad estética y exigencia laboral de la palabra escrita, que siempre he considerado como una expresión difícil de hacer bien; es decir con inspiración y originalidad.

En tiempos en los que la velocidad de los tiempos nos exige un uso cada vez más frecuente, continuado y veloz de la tecnología (sobre todo la digital), la construcción albañilesca, artesanal del discurso que se busca se entienda en el polo receptor resulta una labor arquitectónica que exige del artista paciencia ciega, y sobre todo, una mente clara y abierta a la llega de la “musa”. 

Quizás sea ese el objeto más codiciado de la creación artística, lo que se entiende comúnmente como inspiración.  Pero para aquellos que hemos gozado alguna vez de su bendición, la inspiración es como una conectividad vital entre la mente y la creación material del discurso, del sueño onírico que fluye incesantemente en el reino de los despiertos.  Es la anulación del ego, o más bien la instrumentalización del mismo para un fin más allá de sí mismo: la creación.

Curiosamente, la inspiración exige todo menos pensarla, simplemente llega, existe y entonces desaparece; además de ser un bien que se ofrece por igual a todo aquel que comience hacer consiente su obra artística.  Digamos que se encuentra más allá del terreno de la política, es decir de ninguna manera se debe de pensar como privilegio exclusivo de una persona, grupo de personas, o clase social.

Ahora, la instrumentalización digital de la inspiración, es decir su producción cada vez más compleja por medio de la tecnología computacional(1), y que corresponde precisamente con el entorno natural de creación, distribución y consumo de esta revista, representa el ecosistema capitalista actual en el que la producción cultural emergente, al buscar incesantemente su propia trascendencia, debe de (aprender a) sobrevivir.  Y ahí estaría entonces el carácter contradictoriamente  decisivo de la fenomenología de la cultura burguesa: el poder (saber) alcanzar (¿crear?) audiencias interesadas en los contenidos producidos, o ahogarse eventualmente en el infinito mar del Internet.

 

(1) …que ha sido paulatinamente miniaturizada en interminables pantallas inteligentes, y que culmina magistralmente en el patrón común y simbólico que conocemos como teléfono celular, o simplemente celular.

 


© Lizzet Pérez Castro(contacto: http://phk.uphero.com/, proyectohunabku@gmail.com.) y Omar Antonio Ponce Carrillo

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