Isla Negra
porDolors Alberola
Hoy me he tendido junto a una joven pura
como a la orilla de un océano blanco,
PABLO NERUDA
Llegamos hasta el mar y era una tarde azul,
sólo una tarde azul que, plagada de conchas,
separaba los cuerpos de la orilla.
Los bajos techos, suelos de madera,
crujientes como un cesto
repleto de palabras, confundido,
como un estrecho paso hacia la sombra,
como un delgado laberinto
para llegar desnudos a la piedra.
Y ahí estás,
y ahí está Matilde, como estaba el salón,
debajo de la mar,
debajo de los vientos cimbreantes
como altivas muchachas que se tienden al sol.
La vida es una extensa polvareda dorada
a la orilla del mundo,
es una sucesión de naufragios y pájaros,
una cadena envuelta
sobre la roca sola de la muerte.
Sin nombre, ahí te extiendes, sepulto, junto a ella,
debajo de las jaras y los cáñamos
y las hierbas tristísimas.
Y solamente piedras, contemplando
la curvatura exacta de las olas.
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