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Poemas
por Félix Luis Vieira
ORACIÓN POR UN JOVEN POETA DE PROVINCIA
A Arístides Vega Chapú,
Heriberto Hernández Medina,
Joaquín Cabeza de León.
Madre poesía, no permitas
que ese humo de estraza lo disloque,
esos hipocuervos miren por sus ojos,
esos festones de terciopelo
hagan sus colores.
No permitas
que esos loros clandestinos
digan sus palabras, ni dejes
que escuchen las suyas.
Ampáralo de los cancerberos y guardianes
que tienen la celda y las cadenas listas.
Líbralo de los moscardones que esculcan sus papeles.
Escóndelo, Madre, debajo del pétalo que Aquellos desconocen.
(23 de julio de 1989)
PERDIDO, ENTERRADO EN LA FURIA
A mi hijo Luis
Se me ha perdido el buen humor
se me ha perdido la paz de la mañana, de las tardes.
Mis dientes aborrecen la sonrisa.
Mis noches son amargas, los duendes me asaltan.
Padezco de la angustia de mañana y de pasado.
No quiero ver a nadie, temo verme a mí mismo.
Estoy agrio como un animal entre espejos convexos.
Aborrezco la yerba, la luz, las margaritas.
Me duele mi pasado y todo el pasado como una llaga
que se abre, que se abre.
Se me ha perdido el buen humor,
estoy ácido como la bilis
soy un charco de bilis, me ahogo en bilis.
Me muero como un perro mordiéndose,
me muero y me muero enterrado en la furia.
Y
quien tiene la culpa
amanece riendo.
(27 de abril de 1991)
MIENTRAS TANTO
A Cintio Vitier
Habrán de morir los buenos poetas.
Habrán de morir los poetas excelentes.
Aun los grandiosos, aun
los fundadores de durables escuelas, tendencias, ismos
habrán de morir.
Habrán de morir también los poetas a secas
y aun los acusados de malos poetas.
Mientras tanto, el polvo espera, teje
la última palabra.
(11 de julio de 1992)
NO
A Alexis Castañeda
No le pidas que cure tus heridas.
No le enseñes el pie que llevas cojo
el aire que te falta, el metal que no tienes,
los bosques que perdiste.
No vayas a pedirle “por favor… no puedo más… mira… mira
este costado por el que me desangro”.
No le enseñes tus ojos vacíos y la estela vacía
ni el dolor de cada día y cada año
que gastaste de balde.
No le pidas la sangre que te debe,
clemencia,
tregua,
bandera blanca.
No.
(julio de 1992)
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©Félix Luis Viera: (Santa Clara, 1945) Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La que se fue (2008, Red de los Poetas salvajes, México); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2002, 2006 y 2008, Edizoni Il Flogio, Italia.) Su más reciente novela, Un ciervo herido –que aborda el tema de las Umap, eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960–, ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. Actualmente es ciudadano mexicano.
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