Estoy harto de tanto
necio, tanto engreído
de tres al cuarto, tanto
púgil de la palabra.
Estoy harto, muy harto
de dar patadas a este
bote llamado mundo.
Todo puede cambiar
con un poco de ingenio,
y ya que se demora
ese club de la lucha
en fundarse, me atrevo
a dar el primer paso.
Se requiere un poeta
a ser posible alto
y fuerte. Dos amigos,
unas buenas esposas
y una silla. Un local
silencioso y oscuro,
un mueble bar, o al menos
un buen güisqui de malta.
Y un coche, una capucha,
una mordaza y algo
de rock, para entonarnos.
Si la cosa funciona
veremos si se amplia
el negocio. Consiste
en capturar al tipo,
y en menos de dos horas
someterle a la escucha
del poeta. Después
dejarle en el portal
de su casa. Con tiempo
se pulirán algunos
detalles. Con el tiempo
se infectará esta trama
y otros harán escuela.
Es un proyecto arduo
pero nunca improbable,
como este haiku dice:
Todas las noches
a golpes, verso a verso,
irá cayendo alguno.