E N S A Y O S    y    A R T Í C U L O S

V I

 

X I X E L A    F R A N C O    C O S T A S

VOCES DESDE EL EXILIO

Las palabras pierden su valor cuando se han repetido hasta la saciedad. Se vuelven vacías y ya ningún efecto pueden causar sus contenidos. Esto se hace más preocupante cuando nos referimos a conceptos que afectan a algo tan necesario y constitutivo del hombre como es la moral. Términos como "libertad" o "justicia han sido manoseados, banalizados, dados la vuelta, despojados de sus implicaciones históricas con las consecuencias y el desorden que esta deformación ha traído a la sociedad democrática, basada justamente en estos principios.

En esta línea se encuentra el discurso del Pueblo Saharaui, que ya no encuentra manera de llamar la atención desde la propia gravedad del exilio al que ha sido arrojado. Su situación ya no es suficiente. Sus miserias ya han sido contadas de todas las maneras posibles y el tema ha perdido actualidad y ya no puede exprimirse como mercancía de consumo, por lo que salvo excepciones, difícilmente encuentra cabida en el rincón de algún periódico. Habría que preguntarse qué criterios son los que mueven a los medios de comunicación en la elección de los contenidos y en lo que consideran de interés público.

Ante esta crisis de valores, se hace necesario reflexionar sobre el camino que está tomando la llamada sociedad de bienestar y recordar el duro trayecto hacia la constitución de una sociedad democrática.¿De qué han servido los esfuerzos del hombre hacia la formación y asimilación de sus derechos fundamentales?,¿qué sentido tienen los cambios sociales que se han hecho de guerras, revoluciones y que se han saldado con tantas vidas humanas si no se mantiene el rumbo? Es preciso que entendamos nuestra historia o estaremos condenados a repetirla…

Los españoles no pueden eludir responsabilidades morales con el Pueblo Saharaui porque las tienen más que ningún otro país. Fue el gobierno español quien con Franco a punto de perecer y presionado por la comunidad internacional se comprometió a conceder la independencia política a esta colonia ocupada; y fue ese mismo gobierno quien la vendió a Marruecos desamparando a sus habitantes a la suerte de los deseos imperialistas de Hassan II. Es vergonzoso que el conflicto del Sáhara Occidental no haya podido culminar su proyecto descolonizador y que tras una dura ocupación española, los saharauis hayan tenido que soportar la brutal invasión marroquí, sin que la comunidad internacional haya puesto el freno que la situación exigía desde un principio.

Todos los pueblos tienen derecho a disponer de sí mismos, y el Pueblo Saharaui también lo tiene, como le ha sido reconocido sin ninguna ambigüedad por la ONU en el acuerdo de paz de 1991 (ratificado en 1997) en el que se reconocía el derecho de autodeterminación. Éste debía hacerse efectivo mediante un referéndum que no se ha celebrado todavía.

Pero las consecuencias de esta crisis van más allá de un problema político sin resolver. En los campamentos de refugiados, los saharauis viven día a día los efectos reales de esta injusticia política. Doscientos mil hombres, mujeres y niños siguen esperando en la zona más dura del desierto, la Hammada argelina, a que se cumpla lo acordado por la comunidad internacional. Treinta años de difícil exilio en los campamentos, pero sobre todo treinta años de lucha por la supervivencia.

 

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MEDEJ   <INICIO>   BRAHIM CHEIJ BREIJ