I   M   A   G   E   N   E   S

V

A  A  D  A  T

un film de Xisela Franco & Noé Rodríguez

 

 

S I N O P S I S

"Aadat" nos traslada a África, a la zona limítrofe entre Argelia y el Sáhara Occidental, donde se extiende la "hammada", la zona más árida y dura de desierto del Sáhara. Allí, distribuídos en campamentos, en continua lucha por la supervivencia, enfrentados a un medio hostil y despiadado, 300.000 saharauis claman justicia desde que en 1975 el Rey Hassan II de Marruecos inició la marcha verde invadiendo el Sáhara Occidental y repoblando sus tierras y sus casas. Los que no huyeron, siguen cada día expuestos al yugo marroquí. Los que pudieron escapar, en coches o a pié, esperan desde hace casi 30 años en el desierto más seco y despiadado. Y allí, donde reina lo inerte, donde la falta de agua limita cualquier desarrollo, han construido un verdadero espejismo de vida.

La injusticia política sufrida por este pueblo pone de manifiesto que el proyecto descolonizador, la gran descolonización del S.XX, que Europa ensalza como uno de los grandes hechos capitales del mundo contemporáneo, no se ha finalizado en su totalidad. El Pueblo Saharaui es un ejemplo más de pueblo sometido a la injusticia de la ocupación; los refugiados saharauis son ejemplo de ese tipo de genocidio lento y callado que se practica con el silencio cómplice de muchos países occidentales.

"Aadat" no busca reflejar el problema saharaui desde una perspectiva política, ni encaminar su discurso desde la realidad más lastimera y lacrimosa, que es evidente que existe. Este documental aborda el conflicto desde la contemplación misma del milagro construido por la voluntad de un pueblo, y que queda patente en el mismo hecho de sobrevivir al medio, pero que se manifiesta también en la lucha por la preservación de su cultura y su tradición en el marco de la religión musulmana que practican. Su conocimiento profundo del medio y de los elementos necesarios para poder vivir en él le permiten al saharaui adaptarse en la adversidad del desierto, pero sólo la fe y la esperanza pueden crear el milagro que se refleja en su entereza, en su fuerza interior y en su unidad como pueblo.

La contemplación de este mundo se nos presenta como un espejismo que emerge del terreno del olvido. Allí el desierto es árido y muerto. Extensiones infinitas de arena y piedras, espacios inertes, paisajes horizontales que reflejan como espejo el sol que abrasa la tierra…Y en medio de todo esto, se escucha la vida, la vida de una comunidad que intenta abrirse paso como una visión ilusoria de sí misma. "Aadat" transporta al espectador moderno occidental a un modo de vida olvidado, lo introduce en otro tiempo distinto, le hace sentir sed, lo sitúa como espíritu invisible que circula entre los elementos más esenciales que definen a esa cultura. Le hace tomar conciencia sobre ciertos aspectos sencillos en apariencia pero definitorios a la hora de entender la verdadera manera de vivir de estas gentes.


© Juan Alonso

El espectador recorre este camino desde el amanecer del desierto, en un viaje por la inmensidad de la extensión abierta. Al principio del camino no sabe nada, son las primeras impresiones que pudiera ver un niño al nacer, libres de prejuicios y de conceptos. Colores quemados, formas horizontales, extensiones confusas de tierra seca… El calor y el viento confunden la visión, uno no sabe donde está, pero va poniendo el nombre a las cosas durante su viaje. El sonido penetra por cada poro, no se puede escapar de él, nos transporta y nos sumerge. A medida que se va avanzando, uno entiende dónde se encuentra y qué pasa en ese lugar. Se trata de una sociedad basada en la tradición oral, de origen matriarcal y donde la madre conserva un papel fundamental. Se trata de un pueblo unido por una razón, y es ese carácter colectivo lo que permite su permanencia.

Pero "Aadat" no cuenta esto explícitamente, va a dejar que se descubra y según el interés se vayan destapando capas desde lo aparentemente sencillo. Tampoco explica lo que se ve, sino que lo deja descubrir en este viaje desde aquel sol del amanecer, símbolo del nacimiento, hasta el ocaso del atardecer, en el cementerio, donde residen las almas de los muertos por la causa. Y tras el fin del ciclo vital, llega nuevamente el sol del amanecer, y nos llega insuflado por la leche materna de una madre que da el pecho a su bebe. Finaliza el camino y el espectador se encuentra en el mismo lugar que al principio, en el desierto al que se le arrojó cuando empezó el trayecto, pero sabe más de ese pueblo y en ese viaje, también sabe más de sí mismo.

F I C H A       T É C N I C A

A  A  D  A  T

AÑO DE PRODUCCIÓN: 2004
DURACIÓN: 22 minutos
DIRECCIÓN: Xixela Franco & Noé Rodríguez
PRODUCCIÓN: Xixela Franco & Noé Rodríguez
GUIÓN: Xixela Franco & Noé Rodríguez
DISEÑO DE SONIDO: Gabriel Gutiérrez
FOTOGRAFÍA: Juan Alonso
SONIDO DIRECTO Y POSTPRODUCCIÓN: Gabriel Gutiérrez
AYUDANTE DE DIRECCIÓN: Marcos Salso
AYUDANTE DE PRODUCCIÓN: Alicia Barrera
MONTAJE: Xixela Franco & Noé Rodríguez
MÚSICA CRÉDITOS: Sapiens

Contacto e información: xiselafranco@hotmail.com

JOSÉ LUIS IRIGOIEN   <INICIO