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José Luis Morante
Bien desde dentro -o desde otra distancia- la palabra que parece despren-derse de este libro es "verdad". Verdad porque desde la realidad de su con-jetura y el desarrollo del conjunto, tanto quien pregunta como quien res-ponde conjugan el verbo decir y el sustantivo diálogo. Por lo tanto no se halla el ojo ante una amenidad -al uso periodístico- de nuevas inquisiciones pactadas, sino ante el hecho inalienable del que busca y encuentra, del que encuentra buscando: que son dos conceptos no sólo recíprocos, sino com-plementarios. José Luis Morante -que es un sabio lector- quiere, sin conseguirlo, ser un becario competente, como un discreto formulador. Pero sabe que el buen filósofo debe más a su doctrina por la cuestión que por la respuesta. Pues -a eso nos aficiona el periodista afamado- a menudo (y válganos el cielo o el averno que éste no es el caso) las respuestas no son sino meras continuacio-nes a una propuesta inacabada. No. José Luis Morante sabe de lo sutil, catar bien del condumio y, discreto aunque incisivo, desliza su paso humilde con la distancia precisa del que bien navega, y así cede el protagonismo a quien se lo merece. Amén de estos descubrimientos el libro es una muestra de referencia, ideal para cualquier estudioso, de nuestra literatura más reciente. Nuestra literatu-ra viva. Acaso con el descarado protagonismo de la poesía. Y Morante es -además de un excelente crítico- un estupendo poeta. Quién mejor para, desde el conocimiento, hablar del mismo conocimiento. Quién mejor, desde la verdad, hablar para la verdad. Autores vivos, y bien vivos, dejan junto al café sus pensamientos, sobre sus obras y las de otros, sobre sus vidas y las otras vidas. Pudiera decir que en todas las entrevistas he hallado la libertad del decidor, y encuentro que en cada uno de ellas está la categoría de un par de pensado-res. Quisiera nombrar -acaso porque también uno es poeta- algunas entrevistas: sacarlas de entre lo lúcido para iluminar, si cabe, la antigüedad peren-ne de la noche oscura. Entonces del alma me colma la sinceridad de Brines, la claridad de Morales, la dulce vehemencia de Cuenca, la intensidad contrita de Mesanza, el didactismo de Barnatán o la profunda pena que en Grande se hace boca. Y entre todas me quedo con la de Margarit: acaso porque su verdad es más verdad comprometida, actual, duradera. Acaso porque no se puede decir mejor qué cosa es eso de la poesía. Desde el que sabe y deleita, que es el único fin, en suma, de la humildad. José Luis Morante es un orgullo entre los que nos sabemos con el verso sufrido y a cuestas. Palabras adentro, por lo necesario, es un libro que sospecho nos lo teníamos, por merecer, merecido.
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© JESÚS URCELOY Mayo 2003
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