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RESEÑAS Y ARTÍCULOS [número ventiuno edicion otoño
2003] |
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El viernes 4 de julio, en el Auditorio del Parque Torres de Cartagena, Milton Nascimento (Brasil) abría oficialmente la IX edición del Festival "La Mar de Músicas". El país invitado en esta edición ha sido la India, el cual ha contado entre otras, con la destacada representación de Hariprasad Chaurasia y la Jaipur Kawa Bras Band. También dejaron un buen sabor las actuaciones de Children of the Desert y Nitin Sawhney, y ya casi en el ocaso del Festival, U. Shirinivas y Rajan & Sajan Misra en la noche del 26 de julio actuaron con la Michael Nyman Band, cuyo acontecimiento fue el que más público logró convocar en todo el Festival, aunque eso de rebasar el aforo del auditorio además de no dejar disfrutar a gusto los conciertos, podría llegar a mermar seriamente las condiciones de seguridad del recinto. Exceptuando ese detalle, el festival se ha consagrado como uno de los mejores de cuantos se celebran a lo largo del año en España. Esta IX edición se ha visto además implementado con otras actividades como la presentación del premio "La Mar de Letras", las conferencias de Kathleen Firth "You said, I agreed", la lectura de poemas de Sujata Bhatt, o las exposiciones que han tenido lugar en la Muralla Bizantina como la firmada por Luis Bayón, Máx Pam, Françoise Núñez y Bernard Plossou "Cuatro visiones sobre la India", o la "India Room" una colección de varia silva con fotografías contemporáneas hindúes, y por haber hubo hasta danza, un taller de "Danza Kathak y Flamenco" dirigido por la profesora Sharmini Tharmartnam. Sin embargo el continente que por derecho propio ha venido últimamente apoderándose del corazón de los asistentes a este festival es, sin duda alguna, África. El jueves 17 en el Auditorio arrasó el nigerianio Femi Kuti y lo hizo con una fuerza arrolladora, como una catarata refrescando la noche sofocante. Días después, con la canícula arrasando media Europa, se pudo gozar con las refrescantes maneras de Manu Dibango & Ray Lema (Camerún/R.D. Congo), y unos días antes, el senegalés Youssou N'Dour , partía con la pana y conseguía prolongar aquellas magníficas sensaciones del 17 de julio del Año del Señor. Pero quisiera destacar aquí dos actuaciones: el concierto de Michael Nyman Band/U. Shrinivas/Rajan y Sajan Misra, y el de Los tigres del Norte y su alarde de acordeones.
El otro concierto, el de Los Tigres del Norte, tuvo lugar el 26 de julio. Entonces la canícula ya hacía estragos aunque eso no fue impedimento alguno para este grupo mexicano. Imagínenlos. Yo les ayudaré. Son las once de la noche en el Auditorio del Parque Torres. El escenario en el que unos minutos antes podía verse la mandolina a modo de remo, y cuya imagen representa al festival en esta edición, se encuentra ahora en total oscuridad. Alguien se mueve en esa negrura, un golpe metálico tal vez, acaso un golpe de tos o alguien que se aclara la garganta, no sé, quizás tan solo es la noche. Luego un breve silencio y entonces una docena de focos se incendian al unísono mientras suenan los primeros compases de un corrido. Allí están los Tigres, embutidos en unos trajes mexicanos de color azul turquesa. Todo cuero, todo purito cuero. Cuero, flecos y acordeones se dan cita mientras interpretan un narco corrido que es la historia de Teresa Fernández La mexicana, el personaje de la novela de Arturo Pérez Reverte La Reina del Sur.
En fin, esta IX edición ha vuelto a ser un éxito en todos los sentidos; 65.000 espectadores lo corroboran. Pero yo les recomendaría a los organizadores que no cayeran en la tentación de celebrar el Festival en la playa como se oía estos días en la ciudad. Ojalá que no. Se empieza muy bien en un marco natural sobre la arena y luego se acaba en un arenal lleno de chiringuitos y con parking provisional. Mientras que las obras de rehabilitación del anfiteatro romano lo permitan, los conciertos en el Auditorio. Ah, y el año que viene el país invitado será: Argentina.
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© Antonio Polo (Ariadna-rc.com) Fotografías:Antonio Polo |
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PROYECCIÓN INTERNACIONAL DE CARMEN CONDE:
EL VIAJE COMO PRETEXTO,
El libro está ilustrado con fotografías inéditas procedentes de su archivo particular y se escribe con un lenguaje vivaz, impregnado con cierto toque de lirismo que no pierde de vista la objetividad en la interpretación de las lecturas poéticas, ni la agilidad en la presentación de las informaciones extraídas de la abundante documentación utilizada. La estructura del trabajo es bipartita: las cuarenta y seis páginas del primer capítulo recorren la obra poética de Carmen Conde a través de la reflexión y comentario del término "caminar" como clave constante de su personal lírica existencialista. El segundo capítulo presenta la faceta más desconocida de la escritora: Carmen Conde, sabedora de su valía y representatividad como nuevo modelo de mujer del siglo XX, consciente de sus reconocimientos y premios nacionales e internacionales por su dominio de los tres grandes géneros literarios, no deja de lado al lector cotidiano. Para ello utiliza a la perfección un valioso instrumento, la prensa escrita, con el doble fin de no perder a sus seguidores y captar la atención de nuevos adeptos a su obra. Así pues, este capítulo dedicado a su "viaje por el espacio y el tiempo. Noticias y colaboraciones de Carmen Conde en prensa y revistas", expone su inmensa labor en este terreno olvidado por los críticos e historiadores de la literatura, aportando además un grueso apéndice bibliográfico de cincuenta y una página, extraído de los fondos de su magnífico legado cultural, para uso de los investigadores y de todos aquellos interesados en conocer desde una historia particular, parte de la Historia de las Letras españolas el siglo XX".
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© Mª Victoria Martín González |
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Tuve la fortuna de escuchar por casualidad un especial sobre Komitas en la emisora de música clásica de Radio Nacional, con grabaciones de este compositor algunos días después de descubrirlo a través de los ojos de Mansurian y la viola de Kim Kaskashian. Llegué al programa de Radio Clásica con los temas ya avanzados sin saber realmente que pertenecían a Komitas. Sin embargo la esencia destilada por los músicos de ECM permanecía días después en mi interior consciente y subconsciente. Si la audición del CD de ECM me emocionó inicialmente, después de escuchar las piezas originales el poder de las versiones de Mansurian y Kaskashian hace que la música nunca haya sido tan "real" La exultante viola de Kaskasian, las sutiles percusiones de Schulkowsky, el piano y sobre todo los desgarradores cánticos/lamentos de Mansurian parecen alcanzarnos desde un pasado tan lejano a nosotros como lo pueda estar Armenia en la distancia, y sin embargo no es difícil conmoverse con esta sucesión de belleza en estado puro. Cada audición de los temas de Komitas aumenta esa sensación de tristeza intensa que parece emanar del corazón de tigran Mansurian y extenderse sobre una música que de por sí no lo es necesariamente y que a su vez parece reinterpretar la triste vida del propio Komitas. Un disco sobre la sublime belleza que emana la tierra, la tristeza vital y la propia humanidad de una Europa profunda en tradición y sufrimiento. |
© Pedro Díaz Del Castillo |
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Rishon Letzion, Israel, 28/9/03 En este Medio Oriente la supervivencia material y física es acuciante. La guerra que no cesa nutre la curiosidad de algunos y el bolsillo de otros , pero no al espíritu de nuestros habitantes. Como creadores hay dos opciones: el escapismo o la denuncia. Ambas actitudes presentan dilemas al artista fiel a su voz íntima, ya que el testimonio se debe mimetizar y simplificar para ser "políticamente correcto" y aceptable frente a las élites de la cultura occidental. Hay muchos - artistas y sobrevivientes en general-que optan hoy por encapsularse y nutrir su cápsula. Elegir un envoltorio aislante de esta realidad incierta en la que predomina la sensación de alud irrefrenable. Los artistas la tienen más fácil, dicen. Yo no comparto la opinión: los artistas tenemos más espejos. Eso es todo. Escribir o pintar el conflicto interno conmigo misma como creadora, desde la verdad, que no es negra ni blanca, causa incomodidad a los recipientes potenciales del mensaje. No ser agresor ni víctima, desnudarme de ideologías estridentes no es lo que se espera del artista israelí. Es difícil hablar del artista israelí, porque esta sociedad es muy compleja y es difícil hallar un común denominador. Extraigo de este caleidoscopio humano un ejemplo ilustrativo: el kibbutz, sociedad que fue creada sobre las bases del cooperativismo hace decenas de años. Un caso especial de microcosmos socialista. Ahora se ha privatizado. Avatares de la economía. Los artistas del kibbutz se enfrentan recién ahora con el dilema que viene acompañándonos desde siempre en la sociedad urbana israelí .Por una parte, seguir creando con autenticidad- sin ningún tipo de apoyo official, sin ayuda para exponer, comprar materiales, atelier, etc-.Debiendo trabajar de lo que sea para solventar los gastos y mantener a la familia. Sin tiempo para la búsqueda artística. La otra opción es convertir el arte en un artículo comercial, vivir de él . En otras palabras: pintar kitsch para vender o seguir pintando desde el alma. Los artistas del kibbutz tenían unas condiciones de vida envidiables: se les otorgaban tres meses al año para pintar. Su semana laboral se reducía a cuatro días, mientras los otros tres se dedicaban a la tarea artística en su atelier. El coste de los materiales corría por cuenta del kibbutz, como así también catálogos y exposiciones. Esta vida casi ideal para un creador ya no existe allí. Si bien los testimonios de artistas kibbutzianos registran desde siempre un cierto resquemor de los otros miembros frente a los que se confinaban en su atelier en lugar de ir a una fábrica, como todo el colectivo. El artista nunca fue apoyado por los demás, más allá de las condiciones materiales. Ahora, en esta etapa de privatización, los artistas abandonan el kibbutz y el cambio de contexto no es fácil. Me he referido a los cambios en la estructura económica del kibbutz y su efecto en la vida de los artistas. Este microcosmos refleja un cambio en la sociedad israelí y no es un caso aislado. Los dictados de la economía y la política mundial y local son audiencia para dos géneros de arte: el que documenta el día a día en sus extremos más sangrantes por un lado y el que decora bien la oficina de los poderosos, por otro. Las prioridades de este nuestro espacio herido de desasosiego no acogen una vida artística próspera- y me refiero a la prosperidad del alma-.
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© EDITH GOEL Edith Goel, Buenos Aires 1952. Emigró a Israel con su familia en 1972. Estudió Lengua y Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad Hebrea de Jerusalem. En 1976 viajó a Florencia, Italia, donde se perfeccionó en Artes Plásticas. En 1977 regresó a Israel y entre ese año y 1982 se dedicó a la enseñanza de las artes y a la traducción. A partir del 82 comenzó a enseñar español. Del 82 al 84 realizó sus estudios de postgrado en Ciencias de la Información en la Universidad de Haifa. Poeta, escribe en español y en hebreo, ha publicado en revistas literarias en Israel, Estados Unidos, España, Francia, Argentina, Italia, Canadá, Brasil, Perú, Colombia, Uruguay y México. Ha sido Presidenta de la Asociación Israel de Escritores en Español. Es corresponsal de varias revistas literarias y colabora con artículos, entrevistas, poemas y traducciones. Ha ganado varios premios literarios como el Lucila Palacios (Venezuela), Cosquín (Argentina), Bartolomé Mitre (Argentina), Revista de los Poetas (Argentina), Voces Nuevas (Torremozas, España, Ocho Venado 2001(México), La Blinda (WEB). Tiene seis poemarios inéditos en español y dos en hebreo- que ilustra. Está escribiendo una antología de mujeres poetas israelíes actuales, en español. Proyecto futuro: primera antología en hebreo de mujeres poetas hispanoamericanas de principios de siglo (XX). |
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La expansión del estudio de idiomas en los Estados Unidos siempre estuvo motivada en razones utilitarias. La cantidad de los que se interesan por la lengua árabe creció espectacularmente después del 11 de septiembre de 2001, ya sea en sus 120 universidades o en la media docena de institutos de este país que imparten sus clases directamente en Marruecos, Egipto, Líbano y Yemen. La Universidad de Utah empezó su programa intensivo de verano en el año 2000 con ochenta estudiantes. En el verano de 2003 ya tenía unos 300 matriculados, la mayor parte para el aprendizaje del árabe y algunos en clases de persa, turco y hebreo. En el Middlebury College, donde el promedio normal para los cursos intensivos de verano era de 60 a 70 matriculados, también hubo un aumento notable y en el verano de 2002 llegaron a 130, es decir, se registró un aumento del 37% respecto del año anterior. Según Michael Katz, decano de la Escuela de Idiomas del Middlebury College, "la historia del incremento de la enseñanza de idiomas en Estados Unidos ha estado ligada a incentivos: cuando en el extranjero se produce una crisis, los norteamericanos empiezan a estudiar un idioma (que tiene que ver con la zona afectada)." Subrayó, asimismo, que su Escuela observó tendencias similares durante la Guerra Fría. Debido al renovado interés en el aprendizaje del árabe, tanto el Middlebury College como la mayor parte de universidades con programas semejantes, se vieron obligados a contratar a muchos profesores más para satisfacer la demanda. Y en el 2002, por primera vez desde su fundación en 1982, tuvo que dejar de aceptar solicitudes en el mes de abril. En varias instituciones el interés por el árabe es superior al del español, la lengua más importante en Estados Unidos después del inglés. Aunque Katz evita precisar cifras, admite que muchos de los estudiantes nuevos son miembros de los servicios secretos y de las fuerzas armadas. Kate Swearengen, quien asistió al programa intensivo de árabe en Middlebury en el verano de 2002, relata: Estaban los tipos del Departamento de Estado, quienes buscaban aprobar el examen para cumplir servicio en el extranjero, como meta inmediata. Pero a largo plazo querían ser embajadores y tener casas en Georgetown. Estaban los de nivel superior, es decir, estudiantes de postgrado de antropología y de literatura comparada, que querían aprender árabe para hacer investigaciones independientes. El grupo se completaba con los militares recién salidos del Centro de Lenguas del Instituto de Defensa en Monterrey y los que cumplen el servicio militar en Bahrein. La mayoría de los norteamericanos aplicados a su aprendizaje son militares, orientalistas, espías y misioneros. Además, casi todos son estudiantes de postgrado. Los musulmanes "culturales" que están buscando sus raíces --en general con tendencias seculares-- y los rarísimos musulmanes sin ligazón con otra cosa, representan menos del 1% de los matriculados para su estudio. Muchos de los que comenzaron a estudiar árabe después del fatídico 11 de septiembre buscaban beneficios inmediatos. Es evidente que percibieron que "se abrirían muchas puertas" después del lamentable y deplorable ataque contra las torres gemelas del Centro Mundial de Comercio y querían aprovechar esa oportunidad. Con anterioridad, los pocos estudiantes que cursaban árabe tenían más bien un interés directo en la lengua y cultura árabes. A posteriori, por el contrario, el ambiente cambió en gran medida, advirtiéndose muchas veces enemistad, e incluso hostilidad abierta, contra los árabes, el Islam y los musulmanes: la crítica, el insulto y la difamación del Islam se hizo patente, así como el burlarse de la recitación del Corán. Se pasó a expresar abiertamente que "los árabes son insoportables" y que el árabe es una lengua "sexista" porque tiene nombres masculinos y femeninos en lugar de neutros. Se manifiestan deseos de "cambiar" la cultura árabe y distintos arrebatos de supremacía cultural (anglo-sajona) que darían un infarto a Claude Levy-Strauss. No sólo no se aprecia la riqueza cultural de oriente sino que se la desprecia. No se entiende o rechaza el relativismo cultural, pensando quizás que tiene que ver con Levi Strauss, el inmigrante bávaro que inventó los pantalones vaqueros en 1873. Esa actitud de menosprecio, combinada con ambiciones posiblemente de baja estofa, les da a dichos estudiantes el carácter de elementos perfectos para los servicios de inteligencia. Swearengen no vacila en revelar que: Los reclutadores de la CIA estuvieron muy activos en Middlebury. Trataron de enganchar a estudiantes de chino y ruso, pero la gran presa eran los de árabe. Los especialistas en árabe ganan $30,000 dólares al año por el privilegio de sentarse detrás de un escritorio y traducir periódicos redactados en ese idioma. Los estudiantes de árabe de las universidades de Texas, Utah, y Kansas, me confirmaron que todos, sin excepción, recibieron cartas de la CIA después de terminar su primer año de dicho idioma. Resulta curioso que no la enviaron a musulmanes practicantes. Posiblemente porque si uno tiene una sana atracción por el Islam queda descalificado. En verdad, es de lamentar que el interés norteamericano por la lengua árabe sea superficial y esté ligado intrínsicamente a motivos políticos, económicos y militares. Aunque Estados Unidos es un país fantástico para vivir, con muchas libertades y grandes oportunidades, no da suficiente importancia a las cuestiones culturales. Ni siquiera tiene un Ministerio de Cultura como Canadá y muchas de las naciones más pobres del mundo. Por lo general, los estadounidenses prefieren gastar el dinero en eventos deportivos en lugar de ver una obra de teatro o un espectáculo musical, concurrir a un concierto de música clásica o visitar un buen museo. En ciertas ciudades han tenido que ofrecer la entrada gratis a los museos para interesar al público. Mucha gente está dispuesta a pagar cientos de dólares para ir a ver un partido de fútbol americano pero no está dispuesta a pagar cinco dólares para ir a un excelente museo de arte. Los estadounidenses viajan poco fuera de su país, son casi todos monolingües, y sus noticieros tiene muy pocas noticias internacionales. Como resultado, la mentalidad norteamericana suele ser parroquial y muchos de sus ciudadanos se creen el ombligo del mundo. Aunque se trata de uno de los pueblos más alfabetizados, resulta paradójico que posea uno de los niveles culturales más bajos. Aunque tiene muchas cosas buenas (instituciones, universidades, bibliotecas) existe aún un gran bache en el campo cultural. Más aún, no faltan quienes opinan que Estados Unidos es la Meca de la ignorancia a pesar de la ciencia que concentra. Y una de las cosas graves de la ignorancia es que engendra la intolerancia. De ser así, es decir, si los Estados Unidos pecan de ignorancia y de intolerancia y carecen del tacto que en épocas anteriores demostraron franceses e ingleses, nunca tendrán éxito a largo plazo en el mundo árabe-islámico. Cuando los franceses e ingleses dieron comienzo a sus aventuras imperialistas, razonaron perfectamente bien que para controlar a un pueblo, para dominarlo, había que entenderlo. En consecuencia, pusieron un gran interés en los idiomas, literaturas, religiones y culturas de quienes colonizaban. En 1798 Napoleón llevó a Egipto personas versadas en las más variadas ciencias: botánicos, zoólogos, geólogos, escultores, pintores, poetas, lingüistas, químicos, matemáticos, astrónomos, arquitectos, dibujantes, geógrafos... Gracias a sus investigaciones este grupo de sabios redactó un informe de más de 20 tomos titulado Description de l'Égypte. Una de las metas principales de los orientalistas franceses apuntaba a establecer puentes culturales y lazos de solidaridad con los egipcios. A principios del siglo XX publicaron libros de gramática árabe, cursos de árabe coloquial, diccionarios bilingües y cursos en varios dialectos del berebere. Exhibieron una sed insaciable por el conocimiento del oriente próximo y tradujeron una multitud de obras clásicas al francés. Ese trabajo laborioso fue tan monumental, que un rápido recuento de sus logros llenaría varios tomos. No cabe duda alguna que los orientalistas norteamericanos de hoy no son comparables a los orientalistas franceses e ingleses de la época colonial. Napoleón, con gran astucia, identificó sus intereses con los de los egipcios. Y cuando invadió a Egipto en 1798 les dijo que llegaba para aplicar la sharíah, es decir, el sistema legal islámico. Además leía el Corán e incluso escribió en su copia personal "No hay dios sino Alá." Llenó el Cairo con panfletos diciendo que Alá es grande y que venía a liberar al pueblo musulmán de los mamelucos. En una reunión con los notables de El Cairo y los líderes religiosos de la Universidad Al-Azhar, en julio de 1798, expresó que era musulmán. Adoptó el nombre 'Alí y su conversión al Islam apareció en la página 61 del periódico francés oficial de la época, Le Moniteur. Actuando como musulmán, prohibió a sus oficiales beber alcohol en público, molestar a las mujeres o entrar a las mezquitas. Todos los decretos de los administradores franceses empezaban con las palabras "No hay Dios sino Alá y Muhammad es el Mensajero de Alá." Incluso su Concejo promulgó un fatwa (edicto religioso) declarando que Napoleón era el Salvador Esperado, el Mahdí, y dijo que había 20 versículos coránicos que se referían implícitamente a él. Explicó su concepto de gobierno mediante las siguientes palabras: Mi política consiste en gobernar a los hombres como la mayoría quiere ser gobernado. Haciéndome católico acabé con la guerra de Vendée; haciéndome musulmán me establecí en Egipto; haciéndome ultramontano me gané las simpatías de Italia. Si gobernara a un pueblo de judíos reconstruiría el templo de Salomón. Cuando salió de Egipto en 1799, llevó consigo una variedad de libros jurídicos islámicos que formaron la base de su famoso Código Napoleónico promulgado en 1804 y que ahora forma parte fundamental de muchos sistemas legales en diversos países del mundo. No vaciló en tomar todo le que le parecía bien de la civilización islámica. Los ingleses, por su parte, mostraron el mismo ardor cuando se trataba del conocimiento y la cultura. Los orientalistas ingleses se enfocaron en las lenguas, prepararon traducciones y escribieron una media docena de libros de textos y gramáticas para aprender el árabe. No trataron de reemplazar los sistemas legales islámicos, hindúes, y africanos, sino más bien utilizarlos cuando era posible por vía de la ley local. Los tribunales ingleses de la India tenían órdenes de aplicar la ley islámica o hindú, según la fe de las personas, en casos de matrimonio, divorcio y herencia. En África aplicaban la ley inglesa solamente cuando las circunstancias locales lo permitían. Los agentes del imperialismo europeo a veces llegaban al extremo de convertirse al Islam. Uno de los ejemplos más famosos es el de Sir Richard Francis Burton (1821-1890), explorador, lingüista, erudito, soldado, antropólogo y escritor prolífico. Hablaba de 25 a 30 idiomas y 40 dialectos. Publicó más de 50 libros sobre sus exploraciones, tres gramáticas de lenguas orientales, cinco volúmenes sobre el folklore y alcanzó su mayor fama con la traducción de Las mil y una noches. El general Jacques Menou (1750-1810) del ejército de Napoleón se convirtió al Islam, tomó el nombre de Abdullah-Jacques Menou y luego se casó con la egipcia Sitti Zoubeida, una descendiente del Profeta Muhammad. Gracias a sus esfuerzos por comprender a los pueblos que conquistaban, franceses e ingleses lograron permanecer en tierras ajenas por más de un siglo. Los primeros dominaron 65 millones de personas en sus colonias mientras que los segundos a 470 millones en las suyas. Los franceses controlaron Argelia desde 1830 hasta 1962 y Túnez desde 1883 a 1956. Los ingleses, por su parte, dominaron la India desde 1776 hasta 1947. Si los europeos lograron dominar a otros pueblos por más de un siglo, fue porque tenían un cierto grado de cultura y capacidad. Pero los Estados Unidos, con su actitud de superioridad y su imposición cultural, muestran una falta de interés en la cultura árabe-islámica. Cuando fomentan el estudio del árabe lo hacen para formar espías, militares que operen en las regiones donde se habla dicho idioma, orientalistas antiislámicos y misioneros que sirvan para debilitar y subvertir el Islam. Es decir, los norteamericanos no tienen interés en relacionarse francamente con el mundo musulmán, comprender sus creencias, su modo de vida, su erudición, su ciencia, su sabiduría y la mentalidad de sus integrantes. Para ellos el aprendizaje del árabe tiene fines más prácticos. Por ejemplo, cuando los soldados norteamericanos llegaron al Golfo Pérsico, el ejército les dio diccionarios de árabe coloquial con todo el vocabulario importante: matar, interrogar, torturar... De la única manera que los Estados
Unidos pueden controlar al mundo musulmán es por medio de la fuerza,
porque carecen, en muchas medidas, de nivel cultural y de madurez política.
Los franceses y los ingleses se tomaron el tiempo necesario para comprender
a los pueblos y presentarse como "amigos" con el objeto de controlarlos.
En cambio, la actitud brutal de los Estados Unidos mina sus metas en el
mundo árabe-islámico. Su comportamiento incita a alejarse
antes que a acercarse a ellos. En lugar de ganarse la amistad del Islam,
quiere dominarlo. En lugar de construir puentes de todo tipo, destruyen
a bombazos los pocos existentes mientras dan limosnas a las víctimas
a modo de caridad cristiana. Como resultado de su política exterior,
los musulmanes los reciben con animosidad en lugar de recibirlos con flores.
En lugar de decirles marhaba (bienvenido) por haberlos "liberado,"
buscan refugio en Dios, mientras exclaman con pesar y lágrimas
en los ojos, ¡llegaron los gringos!
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© JOHN ANDREW MORROW, Ph. D J.A. Morrow es doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Toronto, Canadá. Se especializa en poesía, el cuento, literatura medieval, indígena e aljamiada, estudios islámicos y medicina natural. Actualmente es profesor de lenguas y literaturas modernas en Park University en Kansas City en los Estados Unidos. Ha publicado una multitud de ensayos, reseñas, poemas y obras musicales en inglés, francés, castellano y árabe. Sus obras se pueden encontrar en las siguientes publicaciones: Canadian Journal of Herbalism, Texto crítico, Alharaca, Nueva Revista del Pacífico, LEMIR, The Canadian Modern Languages Review, Tinta y sombra, Oxígen, Revistavoces, Los lobos de Omaña, Divague, Almiar, Escáner cultural, EOM, El Cid, Mahjubah, Que Pasa Ma gazine, Hispanos, Kauzar, Le Message de l'Islam y Crescent International, entre otras. |
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Dramaturga, directora, actriz, narradora y, fundamentalmente poeta, Angélica Liddell (Figueres, Cataluña, 1966) es, de su generación, el nombre más fuerte de la revivificación de la tragedia que, en europa, tiene otros cultivadores como, por ejemplo, el francés Michel Azama, curiosamente también nacido en Cataluña. La obra de Angélica Liddell es
ya amplia y en ella se destacan: TEATRO DE LA PULSIÓN: ANTÍGONA
EN EL SIGLO XXI Apesar de, no terreno da crítica, algumas vezes se fazerem aproximações entre o teatro de Sarah Kane e o de Angélica Liddell, a verdade é que estamos perante poéticas muito diferenciadas que, de comum, têm apenas o despojamento, o ilimite, e a presença incontornável de dados biográficos (em Kane) e de códigos biográficos (em Liddell). A pesar de que, en el terreno de la crítica, algunas veces se hacen aproximaciones entre el teatro de Sarah Kane y el de Angélica Liddell, la verdad es que nos hallamos ante poéticas bien diferenciadas que, en común, tienen apenas el despojamiento, el ilímite, y la presencia incontinente de datos biográficos (en Kane) y de códigos biográficos (en Liddell). La visión aguda del mundo y a veces lacerante en los dramas de Liddell corresponde a una actitud trágica, al desplaneamiento de las situaciones a causa del exterior. El destino aparece como marca fulgurante pero también ligado a la semiótica vivencial de occidente, bien a través de la interiorización y exploración de los mitos, bien a través del viaje por los arquetipos colectivos de civilizaciones marcadas por la violencia, la hipocresía, el dinero, la religión, el poder, que ofrecen a sus locatarios el sueño falso. O sea: el desmantelamiento (la desnudez griega) o deconstrucción del sueño de mercado (donde la viva interrogación: cual es nuestro sueño propio, nuestro exacto deseo propio, nuestra intimidad propia, nuestro amor único?) es el contínuo pathos de la obra de Liddell que juega con todo lo Real en las vertientes comportamentales con una referencia muy explícita a los nuevos desmembrados de lo social y lo individual que, muchas veces, mantienen su nombre mítico: Ofelia, Horacio, Greta, Adán, Isadora, o inscriben en su nombre características semánticas (Blanquita - la Inocencia) que hacen que los nombres de los personajes huyan de lo aséptico de las denominaciones de lo cotidiano y que realmente signifiquen, representen, identifiquen. La identidad - la imposible identidad que el inicio del siglo XX vio (re)nacer por la literatura de Raul Brandao, Proust, Mário de Sá-Carneiro, Kafka, Joyce, Artaud, Virginia Woolf, es, bien en lo colectivo (la identidad de Tebas - fuerza mayor de Edipo Rey - se pierde cuando se endogamiza, cuando se cierra; la identidad actual de los consumidores de lo audiovisual - en Suicidio de Amor por un Difunto Desconocido o La Falsa Suicida o Matrimonio Palavrakis - es, por mímesis, la anulación de un colectivo), bien en lo individual (al final quién es la Puta de Dolorosa?; al final quién no es, cual de nosotros no es la Puta de Dolorosa?) el punkt dramático donde la catarsis se puede consumar. Este aspecto es de gran relevancia en la medida en que la tragedia griega tenía como modus operandi la presencia y complicidad de una comunidad sin la cual las situaciones de escena estarían connotadas como mero desvarío. La tragedia griega implicaba una comunidad que conocía, por vivencia y cultura, todo lo que era puesto en escena. Ao comungar, quase ritualmente, a comunidade podia entender claramente o pathos e chegar facilmente à catarsis. Perdida essa e outras comunidades, a forma de repô-la, no teatro, implica uma saída da órbita dos processos da chamada normalidade. Implica uma abertura ao que não há (Blanquita em Suicídio de Amor por um Defunto Desconhecido) ou acrescentar ao que há ("Lesiones Incompatibles Con La Vida"). Ou seja: todo um trabalho poético inerente à nomeação da verdade. Em 1995, Michel Azama dizia "o teatro actual não precisa de mais dramaturgos, precisa de poetas". Al participar, casi ritualmente, la comunidad podía entender claramente el pathos y llegar fácilmente a la catarsis. Perdida esa y otras comunidades, la forma de reponerla, en el teatro, implica una salida de la órbita de los procesos de la llamada normalidad. Implica una apertura hacia lo que no existe(Blanquita en Suicidio de Amor por un Difunto Desconocido o acrecentar al que existe (la salida en Lesiones Incompatibles con la Vida). O sea: todo un trabajo poético inherente al nombramiento de la verdad. En 1995, Michel Azama decía " el teatro actual no precisa más dramaturgos, precisa poetas". La poesía es el gran múnus de Angélica Liddell - en la estela de los grandes poetas, desde Sófocles a Shakespeare, de Ibsen a Artaud, alimentado por voces poéticas fundamentales como Emily Dickinson o Alejandra Pizarnik. En Lesiones Incompatibles con la Vida, una performance de consagración de la tribu a través de la voz de su terminal (Angélica), el viaje propuesto por la autora es extremadamente personal sin recurrir nunca a hacer explícito un bíos calendarizado o a la evocación de experiencias propias. Al igual que en sus otras obras, Liddell renuncia a los hechos biográficos en favor del código biográfico. Se trata de una epopeya de indagación y no de una epopeya narrativa. Lo que se dice, en una crueldad trágica, angustiada y desnuda, es la repulsa hacia lo que existe - social y afectivamente - un claro no, al modo de organización y a la falta de pensamiento con que cada uno practica su (in)existencia. Esta epopeya ( a semejanza de las greco-latinas) tiene también un héroe: el ser humano en su individualidad, que corresponde a una actualización del nuevo héroe colectivo del siglo XVI, inaugurado en la epopeya de Camoes: Lusíadas. Mi cuerpo es mi protesta. Le corresponde a cada uno, y no a un todo organizado y dirigido, estar o no estar, ser o no cómplice de la maquinaria. El todo, sin individualidad (aquello que en otras dimensiones es descrito como mentalidad), está condenado, con una facilidad que impresiona, a volverse contra sí mismo, sin percibirlo y de forma muchas veces alegre. Resistir, rechazar sobre todo, parece entonces ser la existencia posible. El mercado ofrece familia: La familia es lo más importante. Sin familia nadie alcanza el poder. El poder y la familia, siempre unidos. Me repugna como estrategia de continuidad del sistema de poder. De los poderes, mejor dicho: Conmigo termina la tiranía de la sangre. No quiero formar una familia Después de tantas revoluciones, de tanta revuelta o tentativa de re-vuelta a lo humano (en la acepción romántica del buen salvaje), qué espacio le resta al ser lúcido para interferir en la maquinaria del mundo? Esta respuesta ya ha sido experimentada por muchos intérpretes de la vida. Uno de ellos, el portugués Raul Brandao (en esa obra fundamental de la literatura del siglo XX: Humus), tras cuestionar la maquinaria y auto-interrogarse sobre el espacio individual, da como respuesta: "Me resta el Bien". Otro, el francés Antonin Artaud, niega lo visible y construye una única utopía posible en este año 2003: "Aún no hemos nacido. / Aún no estamos en el mundo. Aún no hay mundo." En Lesiones Incompatibles con la Vida, Angélica Liddell (y téngase en cuenta la significación de su nombre y apellido - al igual que sus personajes) responde a la cuestión, ya desde el comienzo: le resta el cuerpo. El cuerpo es su espacio de protesta, su forma de decir no llevado hasta las utimas consecuencias. Es ahí que la continuidad de la maquinaria se pone en duda: sin los hijos de los hijos la maquinaria se paraliza: Mi cuerpo es mi protesta. Pero también es una reducto. Galileo se quejaba: " Yo que amplié el universo cien mil veces, me veo ahora reducido al espacio de mi cuerpo". Sin embargo, estamos delante del Cuerpo del Poder: el cuerpo femenino, el que decide. Mitos, dichos fundadores, como Adán y Eva - que atraviesan con decisión en Suicidio de Amor por un difunto desconocido - indican, con luz, que la humanidad se debe a la mujer, al hecho de que ella ame más al hombre que cualquier otra entidad (de ahí las exigencias de los hombres en Dolorosa). De hecho, en el mito, Eva abdica del paraíso para amar a Adán. La manipulación de esta historia es, por el contrario, en el mundo occidental, uno de los ejes más fuertes que amparan la maquinaria. Angélica Liddell, con su rechazo del Mismo, se propone personalmente terminar con el equívoco amoroso. Ninguna pasión es eterna y el Amor a Adán es la relación conyugal más larga de la historia, recreada una y otra vez por multitud de clones. El trabajo de Liddell es finalizar la historia, darle un fin, interrumpiendo la procreación, no queriéndose cómplice de un Amor que no le pertenece, que ella nunca escogió. Esta Eva (Liddell) no dice exactamente lo que quiere (resonando aquí el Cántico Negro del portugués José Régio: "No sé por donde voy / No sé para donde voy / Sé que no voy por ahí"). Mi cuerpo es mi protesta. Tal negación consubstancia una cierta deconstrucción del pensamiento del andaluz Antonio Machado. Donde el poeta sevillano canta: "caminante no hay camino, / se hace camino al andar". Liddell, caminante, coloca un STOP. Dice: "así no ando..." Al igual que el belga Magritte que ya había respondido a esa pregunta: "La vida es un escándalo", y cuya primera tesis literaria, en el sentido contemporáneo, se puede encontrar en el ya citado Humus de Raul Brandao. También en el siglo VI, a. C., Anaxágoras ya había hablado de las "mujeres que paren destinos de muerte". Las mujeres, según la lectura
del mito Adán/Eva crearon este mundo. Pueden acabar con él,
pueden tener la tentación de una pós-historia. Angélica Liddell tiene aquí, al rechazar la procreación, la actitud del creador, de aquel que busca lo que (aún) no existe, lo que es un añadido, más por trabajo propio, que no por redenciones mesiánicas ejecutadas al margen del ser. O sea: nos hallamos ante lo que de ancestral la palabra Arte aún pueda significar de forma actualizada. Una coherencia de discurso llevada al (i)límite.
Lesiones Incompatibles Con La Vida /
Lesões Incompatíveis Com A Vida
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© ALBERTO AUGUSTO MIRANDA Alberto Augusto Miranda es Director del Departamento Literario de la Sociedade Guilherme Cossoul en Lisboa, ensayista y poeta. Ha publicado, entre otros libros: "Nao é que saiba o que sei" (ensayos, Lisboa, 1995) y "Dame con la noche" (poesia, León, 2001). |
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Cuando vine a vivir a Santa Cruz de Tenerife, hace ya más de 17 años, además de una maleta prestada repleta de ropa, algunos libros y unas pocas fotos, traje un zurrón lleno de expectativas que se han cumplido sobradamente. Nunca antes había montado en avión y ese viaje, que recuerdo aterrador por el miedo a sentirme suspendido en el aire, fue el fruto de una de las decisiones más importante que tomé en mi vida. En la isla sólo tenía un amigo, que con el tiempo se ha multiplicado por mil como en el milagro de los panes y los peces, debido al carácter afable y acogedor de los canarios. Antes de venir, leí libros sobre Tenerife, las costumbres de la gente y me informé sobre todo de sus fiestas, en concreto de los carnavales. Así que como buen godo enteradillo, vine un poco aprendido sobre cómo debería actuar y capaz de tratar algunos temas. Nada más llegar, empecé a trabajar en un centro oficial en el que mi trabajo consistía en estar delante del público, mucho público y como pasa en todas las administraciones, poco personal para atenderlos. De mis primeros conversaciones con los tinerfeños conservo un simpático recuerdo por el uso de palabras, muchas de ellas provenientes del portugués, inglés y el castellano antiguo y sobre todos de muchos giros totalmente desconocidos por mí. Pondré algunos ejemplos que espero sirvan para que se pongan en mi situación. Por las mañanas, el saludo consistía en un cantarín y expresivo ¡oh! ¿qué pasó? que yo, rápidamente interpretaba como una amable pregunta para que les contase lo que había hecho el día anterior. Me imagino la cara que pondrían mis pobres compañeros cuando les relataba hasta lo que había tomado de postre en la cena del día anterior. Al final tuvieron que parar a aquella madrugadora cotorra parlanchina, diciéndome, "hola buenos días". También ponía cara de espanto, como la pongo hoy en día, cuando comprobé que nos trataban de ustedes porque no se utiliza el vosotros. Me miraba al espejo y pensaba que tenía cara de mayor, pero no era para tanto. Una frase que podemos utilizar como "dile al chico aquel que abra el cajón y me traiga la pipa de fumar, el sacapuntas, las gomas para sujetar las carpetas y la pajita para beberme una Cocacola", se traduciría por "dile al pibe aquel que abra la gaveta y me traiga la cachimba, el afilador, los elásticos para sujetar las carpetas y la cañita para beberme una Cocacola" Con el paso de los años, hay palabras que ya no utilizas nunca y que incluso te suenan hasta mal. Cuando viajo a la península mi familia se extraña que las palabras autobús, patatas, chanclas, palomitas, claxon, maíz, guisantes y vomitar hayan sido sustituidas en mi vocabulario por guagua, papas, cholas, cotufas, pita, millo, arvejas y arrojar. Es un léxico que a ellos les parece muy extraño y en cambio, a mí me parece lo más normal del mundo. Otras palabras tienen mucho encanto, como decir cachanchán a un inútil, cáncamo a una chapuza, escobillón al cepillo de barrer, enyugarse a que se te quede una miga de pan en la garganta, fisco a una cosa pequeña, embostarse a que estás tan lleno que ya te entra nada de comida, trillarse a pillarse los dedos o cualquier otra cosa y dar una trompada que te tiro pal piso a dar un bofetón a alguien y que se caiga al suelo. Algunas palabras provienen del inglés como las papas Autodate y Kinegua que provenían de las frases out of date y la marca King Edwuard, el gúinche que es la grúa que llevan los todoterrenos en la parte de delante y que proviene de la palabra inglesa winch. Del francés proviene la palabra creyón que es un lápiz de colores, y del portugués millo que es el maíz. Han pasado ya bastantes años desde
mi llegada a Tenerife y puedo decir que me encanta la gente y su forma
de hablar; me gustan sus comidas y recomiendo a los que vengan alguna
vez que pidan en los restaurantes una buena ensalada de aguacates, un
escaldón, unos filetes de cherne o cualquier pescado de la isla,
un buen postre como el bienmesabe, frangollo o un Principe Alberto y un
buen barraquito, que para los que no lo sepan es el café con leche
típico de Tenerife. Me encantas sus paisajes y los que vengan no
deben de perderse las vistas de Taganana y Masca. No se pierdan el Pico
del Inglés ni los impresionantes alcantilados de Los Gigantes.
Visiten la Orotava, La Laguna, Icod, Garachico o cualquier pueblo de la
isla, porque les aseguro que no se arrepentirán. También
les aconsejo que utilicen algunas de las palabras del artículo
para que no les cuenten a la gente su vida, cuando les digan ¡oh!
¿ Qué pasó?. |
© MARIANO GIMENO MACHETTI Mariano Gimeno Machetti, Cuenca, abril de 1957. "Mi padre nos hizo
ir de ciudad en ciudad por su trabajo. Cuenca, Madrid, Vitoria, Albacete
y Madrid de nuevo fueron en las ciudades que viví hasta el año
1987 en que por fin recalé en Tenerife". Mariano Gimeno es
funcionario del INEM y responsable del Departamento de Informática
en Tenerife. Ha estudiado periodismo en la Facultad de Ciencias de la
Información de La Laguna. Ha publicado relatos en algunos periódicos
como el Diario de Avisos, colaboraciones en La Opinión y El Día
de Tenerife. Actualmente trabaja en un periódico mensual llamado
TF PRESS en el que colabora haciendo reportajes y opinión en la
sección La Ortiga. También le han publicado relatos en páginas
web como el Mundo del Cuento, Letras Perdidas y Alotropía. |
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José Luis Morante
Bien desde dentro -o desde otra distancia- la palabra que parece despren-derse de este libro es "verdad". Verdad porque desde la realidad de su con-jetura y el desarrollo del conjunto, tanto quien pregunta como quien res-ponde conjugan el verbo decir y el sustantivo diálogo. Por lo tanto no se halla el ojo ante una amenidad -al uso periodístico- de nuevas inquisiciones pactadas, sino ante el hecho inalienable del que busca y encuentra, del que encuentra buscando: que son dos conceptos no sólo recíprocos, sino com-plementarios. José Luis Morante -que es un sabio lector- quiere, sin conseguirlo, ser un becario competente, como un discreto formulador. Pero sabe que el buen filósofo debe más a su doctrina por la cuestión que por la respuesta. Pues -a eso nos aficiona el periodista afamado- a menudo (y válganos el cielo o el averno que éste no es el caso) las respuestas no son sino meras continuacio-nes a una propuesta inacabada. No. José Luis Morante sabe de lo sutil, catar bien del condumio y, discreto aunque incisivo, desliza su paso humilde con la distancia precisa del que bien navega, y así cede el protagonismo a quien se lo merece. Amén de estos descubrimientos el libro es una muestra de referencia, ideal para cualquier estudioso, de nuestra literatura más reciente. Nuestra literatu-ra viva. Acaso con el descarado protagonismo de la poesía. Y Morante es -además de un excelente crítico- un estupendo poeta. Quién mejor para, desde el conocimiento, hablar del mismo conocimiento. Quién mejor, desde la verdad, hablar para la verdad. Autores vivos, y bien vivos, dejan junto al café sus pensamientos, sobre sus obras y las de otros, sobre sus vidas y las otras vidas. Pudiera decir que en todas las entrevistas he hallado la libertad del decidor, y encuentro que en cada uno de ellas está la categoría de un par de pensado-res. Quisiera nombrar -acaso porque también uno es poeta- algunas entrevistas: sacarlas de entre lo lúcido para iluminar, si cabe, la antigüedad peren-ne de la noche oscura. Entonces del alma me colma la sinceridad de Brines, la claridad de Morales, la dulce vehemencia de Cuenca, la intensidad contrita de Mesanza, el didactismo de Barnatán o la profunda pena que en Grande se hace boca. Y entre todas me quedo con la de Margarit: acaso porque su verdad es más verdad comprometida, actual, duradera. Acaso porque no se puede decir mejor qué cosa es eso de la poesía. Desde el que sabe y deleita, que es el único fin, en suma, de la humildad. José Luis Morante es un orgullo entre los que nos sabemos con el verso sufrido y a cuestas. Palabras adentro, por lo necesario, es un libro que sospecho nos lo teníamos, por merecer, merecido.
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© JESÚS URCELOY Mayo 2003
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Siempre pensé que Julio García para seguir siendo real debería mantener la pureza de su guitarra junto a la de Isidro Solera o las leves armonías vocales que presta Carmen Ros, y así mantener la distancia precisa para que el horizonte nos aparezca nítido e intenso. Así ha sido en sus discos anteriores elaborados en su estudio casero a las afueras de Madrid con limpias melodías tratadas con un cuidado infinito, y una guitarra cálida y muy próxima, una guitarra llena de sabores y matices de todas las tierras que conforman el sur de Europa. Sin embargo, este nuevo trabajo de Julio me demuestra lo contrario. "Alborada" es su primer disco grabado fuera del refugio, un trabajo rico y sabio, un trabajo en el que las guitarras y las flautas se ven acariciadas por violines, violas y violonchelos, percusiones y clarinetes. Un trabajo en el que la voz humana está muy presente complementando el espléndido trabajo de Carmen Ros y aumentando la densidad sonora de las composiciones de Julio. En "Alborada" son esas voces las que permiten alcanzar una brillantez y un preciosismo extremo, y buen ejemplo de ello es el tema que da título a este CD y que pone música al poema de Rosalía de Castro del mismo nombre. "Alborada" trae brisas atlánticas a un trabajo que no ha abandonado los aires mediterráneos ni los aromas que con frecuencia arrastran los vientos del interior. Tres años de esperas de reposo y ansidades, de maduración y de felicidad al componer e interpretar con la delicadeza e intensidad necesaria para conseguir esos destellos de emoción que perseguimos todos aquellos que amamos la música.
Participan en este disco de Julio García, Isidro Solera, Carmen Ros, Juan Luis Gallego, Javier Gallego, Cristina Pozas, Miguel Jiménez, Teresa Barrientos, Bandolero, Julio Albertos, Rocío Moriones, Nantha Kumar, Laura Rubio y Mastretta |
© Pedro Díaz Del Castillo |
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Rita Campillo hace un recuento de los últimos años en la vida de Joaquín Ruiz, de la España que se desangra, de la campaña del Cantábrico que casi no la cuenta, de Queipo de Llano y sus canciones infantiles, y del dolor. De eso hay un episodio en el libro, uno que de tan innoble, la naturaleza humana ha quedado ya en entredicho. Rita Campillo cuenta que después de la guerra, su familia estuvo recibiendo la visita de un hombre asegurando que su hijo estaba vivo, que había sobrevivido y se encontraba oculto en Cuba aunque en unas condiciones tan lamentables que si no recibía urgentemente dinero no podría sobrevivir. Sin embargo, a pesar de tan repugnante comportamiento Rita Campillo nos deja un hueco a la esperanza, uno que abrió en 1998 el abogado malagueño Antonio Checa cuando localizó los restos del submarino C3 frente a las costas de Málaga. Ahora, sus familiares han girado los ojos al Gobierno y le han hecho saber que "una milenaria tradición mediterránea nos recuerda que debemos enterrar a nuestros muertos", aunque como dice la autora "los hayan hecho morir tantas veces".
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© Antonio Polo |
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DICTADURA DE LA SINRAZÓN
Si algo falta o nos falta no significa que sea relativo en virtud de sí mismo, sino que falta bien porque en realidad es así o bien porque no nos es suficiente; como puede ser la tranquilidad o la comodidad. No obstante, la emotividad que se siente está claro que es absoluta cuando se siente, es de- cir que se siente. También, si a un ser humano le falta una pierna -o parte del cuerpo- no significa que sea relativo físicamente porque le falte algo, sino que sigue siendo absolutamente un ser huma no, guste o no guste, recurran a un punto de vista o a tres mil. Las cosas claras son claras. Por eso, no hay que relacionar nuestra ansiedad emotiva por algo con esa tontería sin alguna prueba de "es relativa"; sencillamente porque no existe algún indicio o prueba para ello con fundamento real, demostrado, para que se llame eso o para negar lo que está ahí, al margen de toda testarudez. La realidad siempre es porque es, y antes de ser transpuesta a nuestro "yo" por descalificarla con "es relativa" o "es pareci da". Es decir está ahí, por encima de nuestros puntos de vis ta emotivos, y por encima de todo lo que queramos decir. Porque, si por ejemplo yo digo que existo -una realidad-, aun que hayan millones de puntos de vista tarareando sus capri chos, esa realidad es, queda como es, con su base suya, real, inalterable por nuestras palabras. Bien, los puntos de visto sirven, se tercian, en nuestra comunicación y son en/para la comunicación; pero no anulan la realidad, o no quitan o pueden quitar a la realidad nada. En cambio, sí sirven o son muy útiles para describirla, para co nocerla -no se obliga a nadie-, si realmente se describe o se quiere conocer. Antes, cuando millones de puntos de vista -en comunicación- se entretenían en afirmar que la Tierra era plana, que también podrían haberse entretenido en afirmar que era una nube, un ser humano -Galileo- con previa demostración dijo lo que estaba más de acuerdo con la realidad -y no con respecto a puntos de vista o de olfato-. Sí, dijo un pensamiento lo más estrictamente racional, no un decir por decir, no un parecer venido del"porque me da la gana". Es cierto que se dice la realidad a través del lenguaje; pero es el lenguaje el que puede errar, o manipular, por eso no es la realidad la que debe pagar el posible error o llevarse el sambenito de "es relativo eso porque lo digo yo". En este sentido, el lenguaje no es un punto de vista, sino miles de puntos de vista entre otras cosas que han trascendido en él mismo; aunque cada uno le dé su toque personal, emotivo o no, o de descubrimiento personal ante la realidad, siempre ante la realidad: base absoluta de él -y como base absoluta que es de él no pueden corresponderle tonterías o locuras del negar eso-. Téngase en cuenta que la realidad -o la razón de realidad- no la impone ni la puede imponer el ser humano, porque está ahí; pero la sinrazón sí que se impone o se puede imponer. Así que sólo la sinrazón puede ser dictatorial -o impuesta-, y de hecho es lo que se comprueba diariamente.
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© José Repiso Moyano |
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PODERES TERRENALES
No obstante su destreza verbal, la obra de Burgess descansa sobre los sólidos cimientos del arte narrativo e incluso de la ventriloquia. En algunas de sus novelas (que difícilmente admitirían el epígrafe de históricas, a no ser que lo limpiemos del polvo y el cartón piedra al que últimamente nos tiene acostumbrado ese género tan proclive a la opereta y al pastiche), Burgess ha sido capaz de conjurar a Tiberio, a Napoleón, al Duce, a San Pablo y al mismísimo Cristo. Por desgracia, su talento innato para el diálogo fue lamentablemente malgastado en el séptimo arte, donde se limitó a solfear un repertorio de gruñidos para la película "En busca del fuego" y para que Zefirelli desmascunilizara (permítaseme el burguessismo) su vigoroso y viril Jesús en una película de la que lo único bueno que salió, según el novelista inglés, fue que los Monty Python aprovecharon los decorados para "La vida de Brian". Burgess se convirtió en un escritor célebre a raíz de la adaptación cinematográfica que hizo Stanley Kubrick de "La naranja mecánica". Aunque no muy conforme con los cambios que el director americano introdujo en su obra, Burgess no tuvo empacho en agradecerle descaradamente la propaganda, dedicándole su siguiente novela, "Sinfonía napoleónica". "La naranja mecánica" hablaba de la libertad humana y del problema del mal, un tema muy ambicioso que desarrollaría a fondo en otros libros y que se convertiría en el centro tonal de la que para muchos es su obra maestra: "Poderes terrenales". La novela se inicia con la historia de Kenneth Toomey, un octogenario premio Nobel de literatura, católico, homosexual y declarado apóstata. Requerido por el Vaticano para que declare sobre un supuesto milagro, obra de su viejo y difunto amigo, el Papa Carlo Campanati, Toomey rememora toda la tortuosa historia del siglo XX, y su propia y atormentada biografía, a mitad de camino entre el pecado y la santidad. Las casi mil páginas de la novela funcionan como una enorme sinfonía coral donde el humor, el sexo, la envidia, la pureza y el mal bailan al son de un artífice supremo. Una lástima que ningún Papa real sea como el falstaffiano Carlo, un campechano comedor de raviolis donde otra vez se adivina la sombra bonachona y feliz de su amigo William Conrad. Y el catolicismo visceral de Burguess prueba una vez más -como si hiciera falta probarlo- que los mejores escritores ingleses no son ingleses.
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© David Torres |
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¡GLORIA AL DR. FAUSTROLL!
(Breve intro) Alfred Jarry nació en Laval en 1873 y a los 15 años escribió su primera obra, Ubú Rey. La burguesía francesa se irritó con ella en una más de sus pataletas inútiles, pues Ubú, tirano corrupto de Ninguna Parte, representaba el instinto en negativo, la codicia, la ruindad del poder. Del Père Ubú nació la Patafísica. "Gestos y opiniones del Dr. Faustroll, Patafísico" fue la obra de aventuras y ciencia ficción que la originó, y el Dr. Faustroll pasará a ser el curador inamovible del Colegio de Patafísica. Paul Gauguin, Pierre Bonnard, Boris Vian, Quenau, Ionesco, Duchamp, Max Ernst, Italo Calvino, Perec. Amigos unos, Sátrapas otros. Fernando Arrabal (www.arrabal.org), el gran Sátrapa español. (Breve estupidez) ¡Por supuesto que quiero ser bufón
de Ubú! De hecho es mi máxima aspiración. Fue en
el entierro de Mallarmé cuando supe lo que la vida me deparaba,
un universo enorme con forma de rosquilla y relleno de caos por dentro.
Alfred Jarry estaba allí con su traje de ciclista, su bicicleta
y sus pistolas en el cinto. Yo también, trabajando. Apenas un suspiro
de altura, desconcertante apariencia y toda la ciencia de la Patafísica
revolucionando su cabeza y el simbolismo francés. 1. La Patafísica hace que la realidad, y por ende la escritura, que conocemos, explote por falsa, creando un nuevo universo irónico, caóticamente creativo, infantil, lleno de juegos y extravagancias, y se convierta el Collège de Pataphysique (presentí que se ocultaría en 1974 por la desaparición de varios de sus miembros y sentí su desocultación el 20 de abril de 2000 para continuar con la exploración) en una sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles que se ocupa de la única cosa seria" ¡La Patafísica! 2. Todo es Patafísica/o. Boris Vian dirá un día en una entrevista: "Uno de los principios fundamentales de la Patafísica es el de la equivalencia de los contrarios. Es tal vez eso lo que explica el rechazo que manifestamos de lo que es considerado serio y de lo que no lo es, porque para nosotros "serio" o "no serio" es exactamente lo mismo. Eso es Patafísica; aunque uno no quiera, siempre está haciendo Patafísica". Alfred Jarry seguía pedaleando,
yo detrás, Ubú en mi cogote. De hecho no noté la
respiración del señor Ubú, de la panza enroscada
de Ubú, hasta que creí que lo tenía detrás.
Inconscientemente estaba allí, en el último pliegue de la
mente, y al ser pensado conscientemente (pura patafísica) Ubú
apareció, respiró con su panza, gracias a su nariz de cocodrilo,
y me despeinó. Por lo que París, una ciudad en gris metalizado,
tenía corriendo sobre su piel a un falso príncipe acosando
a un joven aprendiz de entierros que a su vez perseguía a un genio
en bicicleta que seguía a trescientos por hora a la Contradicción
Absoluta.
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© Ivan Humanes Bespín. (Barcelona) 27 años. Abogado * Primer Premio relato corto Ciudad de Jerez
2003 |
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MOULIN ROUGE
Comparar "Moulin Rouge" con cualquiera de esas joyas del cine sería una insensatez y una pérdida de tiempo. La verdad es que "Moulin Rouge" ni siquiera es una película, sino una sarta de videoclips enganchados uno tras otro donde los movimientos de cámara sustituyen a la danza y el montaje epiléptico a la coreografía. Argumentalmente, la película no tiene pies ni cabeza, por ejemplo, la corista padece una tisis made in "Dama de las Camelias" que no la impide berrear como una posesa, pero, encima, se trata de una ramera que, por culpa del amor que la arrebata en medio de una canción, siente de la noche a la mañana pudores de virgen. Musicalmente, se trata de una sucesión de balidos que va desde el glorioso "Roxanne" de los Police convertido en tango y cantado por un clon de Tom Waits (con mucho, lo mejor de la película), hasta un popurrí de canciones de amor mezcladas en la minipimer más hortera que imaginarse puedan. Pongan detrás un decorado sacado de una pesadilla de Ágata Ruiz de la Prada y únanlo todo en un montaje donde cada plano no dura más de tres segundos, con el inconveniente (o la ventaja) de que hay secuencias que parecen trailers de sí mismas. En definitiva, lo mejor que se puede decir de "Moulin Rouge" es que, para ser un anuncio de Freixenet, les ha quedado demasiado largo.
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© David Torres |
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