RESEÑAS
Y ARTÍCULOS


 

Necrológicas
por Antonio Polo

Bioy.jpg Adolfo
Bioy
Casares

(1914-1999)

 

Con la muerte de Bioy Casares, la imaginación y la fantasía sufren un golpe brutal. "A mi la mente me surte de ideas fantásticas" señaló en una de sus últimas entrevistas, y venía a corroborar sus comienzos, aquellos en los que el autor, a la sazón con 20 años tenía una fe ciega en su inteligencia. Entonces imaginaba y fabulaba sin cesar, ya desde aquellos primeros cuentos dedicados a sus primas de las que estaba enamorado. Imaginaba y fabulaba sin cesar, si bien no al gusto de todos porque algunos no tienen gusto ni visión de futuro tampoco, como el crítico del diario "La Nación" que le recomendó dejar la literatura y dedicarse al cultivo de tubérculos. Después de aquello, con 26 años, escribió La invención de Morel. No sabemos qué fue del susodicho crítico, tampoco nos importa nada.

 

Adolfo Bioy Casares nace el 15 de septiembre de 1914 en Buenos Aires . A los 18 años, en 1932, conoce en casa de Victoria Ocampo a Jorge Luis Borges. Con él entabla una amistad que perdurará toda la vida. Serán además colaboradores y publicarán en forma conjunta textos tales como Un modelo para la muerte, Libro del Cielo y del Infierno y las Crónicas de Bustos Domecq, entre otras, la mayoría de las cuales son firmadas con los seudónimos comunes de H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch. A los veinte años conoce a Silvina Ocampo, y en 1940 se casa con ella.

 

"Adolfito" como lo llamaba Borges, tenía un don especial con las mujeres, don que desarrolló a edad temprana. A los doce años escribe su primer cuento Iris y Margarita, luego Borges le diría "cómo me gustaría ser vos para no tener tantos problemas con las mujeres". Por amor empezó a escribir, por amor continuó escribiendo. Su padre se lo permitió a pesar de haber abandonado sus estudios de Derecho, la única condición que le impuso fue que siguiera ocupándose del negocio familiar: la administración de las fincas. Suponemos que su padre encontró con el paso de los años aquella decisión acertada y rentable, como lo fue sin duda su colaboración con Borges. "Lo recuerdo todos los días de mi vida" llegó a comentar del autor de El Aleph. El primer texto en conjunto fue un cuento sobre un sádico holandés que mediante música y juegos mataba por cansancio a los niños en una colonia de vacaciones. En aquel cuento cada uno escribió un párrafo.

 

Bioy Casares ha escrito novelas, ensayos, críticas literarias, un estudio sobre la pampa y los gauchos, un diccionario del argentino exquisito, unos inolvidables cuentos, y hasta un folleto comercial en el que se narraban las virtudes dietéticas del yogur, el cual fue también escrito al alimón con Borges y que tras su éxito, les pidieron que escribieran otro sobre las excelencias del huevo, pero Borges ya no estaba por la labor.

 

Bioy Casares, que adoraba El Quijote nunca recibió el premio Nobel. Borges tampoco, sin embargo, ambos recibieron el Premio Cervantes. "No es que antes me escupieran... pero desde entonces me agarran y no me sueltan" llegó a decir en 1990, año de su concesión. Bioy Casares es el escritor más laureado de Argentina. En 1970 fue Premio Nacional de Literatura, y en 1975 Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. En 1990 Premio Cervantes, en el 94 Medalla de Oro de Universidad Complutense, pero su mayor premio fue escribir El sueño de los héroes. "Si me tuvieran que juzgar por mis libros, que sea por ese".

 

Adolfo Bioy Casares entre otros trabajos escribió:

 

 

Iris y Margarita

La invención de Morel

El sueño de los héroes

Dormir al sol

La trama celeste

Plan de evasión

De un mundo a otro

Seis problemas para don Isidro Parodi

Crónicas y cuentos de Bustos Domecq

Prólogo

Contra el porvenir

Caos

 

Y lo del yogur. Lástima habernos perdido lo del huevo, aunque ha sido peor perderlo a él.

 

Antonio Polo
Madrid, abril de 1999

[apolo97@arrakis.es]

 

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