LA P R O S A


 

La arrolladora mirada de Dios
por Jorge Gómez Jiménez

 

-Mami -preguntaba Gina casi todas las noches, antes de acostarse-, ¿cómo es Dios?
-No lo sé -respondía Giovanna, encogiéndose de hombros. Así, la niña se acostaba con una gran incertidumbre. Debía rezar todas las noches y rogar a Dios por el bienestar de la familia, pero mamá no sabía cómo era ese señor a quien le dirigían oraciones.

Una tarde Gina asaltó a su padre con la misma pregunta. Genaro -quien se preciaba de su ateísmo- se limitaba a responderle que esas preguntas debía hacérselas a su madre, y que ésta sabía mucho sobre Dios, los ángeles y todo eso.

-¿No puedes inventar algo para la niña? -le preguntó Giovanna una noche a su marido.

-Tú no has hecho gran esfuerzo -respondió él-, y al fin y al cabo si Dios existe poco importa cómo sea.

Una tarde llegó la tía Romina. Era una mujer algo madura, sumamente gorda, que se reía como con vergüenza. Venía directamente de Milán y chapuceaba un castellano tan musical como incompleto.

"¿Cómo es Dios?", preguntó Gina a su tía, buscando en ésta la respuesta que no había hallado en sus padres.

Romina iba a encogerse de hombros cuando Gina siguió su conversación. "Mi mamá dice que no sabe, y mi papá dice que mi mamá debe saber", le dijo Gina con los ojos encendidos, ávida de saber. Ante los argumentos de Gina, Romina se sintió obligada a inventarle una respuesta.

La estadía de Romina en Caracas llegó a su final y entre sonrisas y llantos la familia fue a despedirla al aeropuerto. Al despedirse, Gina dijo a su tía que la agradecía el haberle contado cómo era Dios, y que que quería que viniera el año próximo para que le contara más cosas sobre Él.

De regreso a la casa, Genaro le preguntó a Gina qué explicación le había dado Romina acerca de Dios. "Que es muy grande, y que su corazón retumba en los oídos y sus ojos son como luces gigantes", respondió la niña.

El día de su cumpleaños, Gina pidió en silencio, antes de apagar las velas, el deseo de ver a Dios.

Esa misma noche lo vio. "¿Dónde está la niña?", preguntó Giovanna a su marido. "No sé, debe estar por ahí, jugando", respondió él encendiendo un cigarrillo.

Entonces oyeron el frenazo y los gritos de los vecinos.

La niña, alelada por el retumbante ruido del corazón y la fuerte luz de los ojos de Dios, murió feliz, arrollada por un Nissan Patrol modelo 78, placas AIN-846, que se desplazaba a gran velocidad por la avenida.

Caracas, 23 de enero de 1995

 

 

Jorge Gómez Jiménez, escritor venezolano nacido en 1971 en la ciudad de Cagua, estado Aragua. Ha publicado el libro de cuentos "Dios y otros mitos" y el cuento "El pasado" en la Antología de Narradores Aragüeños de 1976 a 1996. Ganador de los premios de literatura Semana de la Juventud (1996), Pedro Buznego (1997) y "Los Desiertos del Ángel" de narrativa breve (1998). Edita en Internet la revista Letralia, Tierra de Letras (http://www.americadelsur.com/letralia). Dirección electrónica: jgomez@digicron.com.

Jorge Gómez Jiménez
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Editor de las revistas Letralia y Lenguaje Binario - ICQ: 3559722

 

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