VERSOS

 

Carlos Tejero

 

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E
scondía la mano para dejar
sobre los libros la huella de un dios,
pero encontró la voz del silencio.
Halló, en las esquinas del olvido,
milagros y preguntas de ancianos,
los latidos exactos..., la perfección. (17/XXII/93)

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C
ómo podría advertir a los demás de mis errores, cómo decir a los demás : mirad aquí encierro contradicciones inevitables, dolor de las pérdidas, inigualables encuentros ya nunca redescubiertos, la falsedad de las palabras, el corazón dolorido por la acción y el reflejo de una mirada que descubre mi ridículo. (29/X/95)


Me acerco a la duda de los espejos: apenas puedo decir si la sonrisa se hizo en el instante de la terrible abertura o la imagen es el ademán irrevocable de lo que no se refleja. (8/VII/97)


Tal vez sea necesaria la máxima inclinación, el vértigo, para que corra la tinta sobre el papel. Saber que al final la caída tiene los pies alrededor de los tuyos, tocándolos con suaves golpes, rozándolos con tenue sudor. Así el frío del silencio. (13/VII/97)

Duermes en tu dilatado corazón
y apenas siento qué soy en tu silencio,
qué ritmo marcan las gotas
que se sumergen en tu seno. (25/VII/97)

 

© Carlos Tejero

 

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