VERSOS

 

Paloma Fernández Gomá

 

ESTOY acostumbrada
a lamerme sola la pena.
A callar la herida
tapada entre seda.
A dibujar una sonrisa quieta.
A mirar lo que se espera de mire.

Por dentro un maremoto de sangre
sube a borbotones
y burbujas furiosas aletean cerca del corazón,
bramando.
Encolerizadas, golpean una y otra vez las arterias.

Águilas furiosas,
águilas bicéfalas,
águilas proféticas,
me hablan de una remota pena, olvidada,

enterrada entre vísceras, sangrante.

 

de "El Ocaso del Girasol"

 

© Paloma Fernández Gomá

 

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