Se multiplican los suicidas impacientes por
ver la eternidad,
en los que aguantan sobreviene a los setenta y siete
años,
aunque en cualquier comarca, aldea o arrabal abatido,
apenas a los treinta son eternos, como el polvo que cubre
el abandono;
todo depende de una dieta adecuada y de no tener bajo la
tienda nada que
....................despierte al avaro.
Pero otras cosas más cercanas, más antiguas, me hablan
también de la
....................eternidad.
En el colegio me enseñaron que a Dios le
importaba nuestra pequeñez,
porque a su imagen repetida, a su réplica veneraba,
y de mis padres aprendí que las cosas tenían todas un
orden,
y de mi instinto que escapara con cara de bueno, tan
rápido como pudiese,
rápido como el viento, para evitar la pena que de los
míos vendría;
luego en la prensa publicaron los rostros del dolor y de
la ausencia de Dios,
y el orden era un silencioso batán, y los sueños el
paño, y el miedo la greda,
y de mi instinto qué decir, un tramposo que juega a
paradas y a fintas, y ..................nunca
dice lo cierto.
Mas desde entonces ha pasado la fe, y como
una mala gripe ha dejado sus
...................secuelas,
seguramente el ser también un suicida y un ateo
intransigente
que ha visto a los gurús blandiendo las dagas
esotéricas,
y derramar la sangre,
y derramar la vida para que su dios se lave las manos, y
purifique su cuerpo
todos los días antes de sentarse a comer;
y en el jardín del templo, inciensos que aventan el opio
o la venganza:
yo corto tu garganta mientras invoco el nombre sin rostro
de Alá,
yo te quemé con leña seca de encina en el nombre de
Dios y su Santo Grial,
sobre una piedra que ennegrece tu sangre, en el nombre de
Shiva y de
....................Jahvé, entonamos cánticos de gran piedad.
Aunque no se si existe, aunque un día vuelva
y la venganza le oscurezca los ojos,
ningún derecho le concedo,
hoy, en el día en que reclamo el orgullo de ser dueño
de mi mismo.
¡ Si fuera orgullo, sólo orgullo para curarlo
en unos baños termales !
No la certeza razonada, sufrida, aceptada,
no la que siente los que viven cubiertos por el polvo,
no la certeza que se vuelve orgullo,
orgullo huérfano que cree en su propio destino.
No soy el imbécil que en un sueño vive,
donde nadie pretende
que el que no tiene ya esperanza o el débil se humillen,
y no asesinen los fanáticos,
donde ningún príncipe arrase Bagdad para distraer a su
pueblo,
ni los que tienen fe dejen de imponerla,
pero hay momentos sin saber porqué,
en los que escribo otro final de la Historia,
en que a fanáticos, a príncipes, y al que busca en
bolsillos y en almas,
les pongo al lado del silencio, de nadie que les escuche.
¿Qué se hará entonces, si los príncipes
condenan y no tienen
verdugo o guardia que ejecuten su deseo?¿Y qué hará la
fiera,
si a nadie asusta su rugido, ni embelesa su palabra?
¿ Y si el fanático clamara solitario en las
tribunas ?
Aunque me otorgue la conciencia de mi mismo,
aunque persiga ese día azul,
me declaro seguidor del desaliento.
Mía es la duda en la bondad del hombre y en su fuerza
para vivir sin la ilusión de un paraíso,
para romper el astrolabio a la esfera estrellada,
para que vuelva todo de otra manera menos divina y más
humana a sus
....................comienzos.
¿ No es suficiente el sacrificio, o son necesarias más
vírgenes para estos
dioses insaciables?
Todo es posible. Lo que estoy viendo existe y
no es un espejismo sin su
....................reflejo,
todo tendrá su arreglo axiomas, teoremas, incluso la
matemática diferencial,
todo tendrá un arreglo porque aprendimos del dolor,
aunque del centro separaron los polos,y el placer no
pueda existir
...................plenamente,
todo es posible si atardece distinto cada día.
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