Los minutos en calma,
los problemas en casa,
mis pequeñas miserias,
como los vanos logros,
las horas diminutas
que con suerte he vivido,
la sonrisa
de mi hermana pequeña,
ya las tardes de estudios
o ya el desasosiego
a veces injustificable,
la pena, los amigos, las ausencias,
la palma de mi mano entre tus pechos,
con la pluma en la mano
aquello que no quiero recordar,
lo que queda en las lindes de unos versos,
y todas esas cosas...
¿Alcanzarán
la costa del poema?
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