¿Qué vamos a hacer con el Sáhara Occidental? ¿A alguien le
importa este contencioso que está incrustado como una rémora en la política
exterior española? ¿Habrá algún hueco en la agenda de nuestros políticos
después de repartirse la mesa del Congreso para plantear alguna iniciativa al
respecto? ¿O acaso alguien cree en serio que la ONU va a desbloquear esta
situación alguna vez?
Creo que la secuencia será la siguiente: durante los próximos
seis meses, el relator para la ONU recomendará que se mantenga la inversión
de la Minurso hasta los siguientes próximos seis meses, luego se accederá a
otra prórroga, y luego a otra. Mientras tanto, las comisiones de
parlamentarios que, de buena fe, intenten valorar la situación in situ
serán despachados por las fuerzas marroquíes con cajas destempladas en el
mismo aeropuerto, España se seguirá absteniendo en las votaciones en los
foros internacionales, Marruecos irá internando en la Cárcel Negra (como la
represión de China a los monjes del Tíbet) a los saharauis que alcen sus
voces, los niños (a miles) seguirán llegando a los hogares españoles a costa
de las familias que mantienen la esperanza de que alguna vez se haga
justicia, y así, casi sin darnos cuenta, llegarán las próximas elecciones,
que centrarán toda la atención de los medios.
Subirá el petróleo y el Euríbor, bajará el PIB y la tasa de
empleo en la construcción. Entretanto, Carla Bruni seguirá ocupando más
portadas en los diarios que el cuarto de millón de saharauis que muelen sus
huesos en un secarral del desierto. Tal vez, cuando se resuelva la crisis de
las hipotecas basura de Estados Unidos, tal vez...