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Página Personal de Antonio Polo

 

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El cierre de SEPU

(Después de 68 años, los primeros grandes almacenes de España cierran sus puertas al declarar una situación de quiebra. Con una semana de antelación a la fecha prevista, el cierre ya es efectivo. Los ochenta y dos trabajadores son despedidos).

Opinión del Lector
"El País"

Estimado Director:

Desde que tuve noticias del cierre de los almacenes SEPU de Madrid, tengo la certeza de que si alguien, después de 25 años de servicio en una misma empresa, puede acabar en la calle con una mano delante y otra detrás entonces es que el Estado de Bienestar es un camelo. Y esta certeza es igualmente válida, tanto si el ámbito de semejante despropósito es público o privado, por mucho que el Fondo de Garantía Salarial trate de ponerle un parche a un pinchazo de tal calibre. Lo que ya no tengo tan claro es si, en estos tiempos de indignidades e infamias que corren, el sicario que ha logrado llevar a estos almacenes a la quiebra va a soportar con decoro ese último e inequívoco viaje. Lo dudo. Lo dudo porque hoy mismo he tenido la oportunidad de vivir algunos instantes de esa quiebra por dentro. Y aunque es difícil hacerse una idea de la sensación de vacío e impotencia que puede llegar a reinar en un almacén desolado, había allí más dignidad que la que nunca habrá en muchos Consejos de Administración. Hasta el último momento, aquellos hombres y mujeres se afanaban por hacer su trabajo con tanta seriedad como si en cualquier momento fueran a abrir las puertas al público para presentar la nueva campaña de otoño-invierno. Y es que hay empresarios que no se merecen a sus empleados. Por eso no voy a ser yo (aunque mi hermano ahora esté allí pasando por ese trance) quien empañe tan encomiable actitud. Sin embargo, desde hace unos días, cada vez que me acuerdo del ínclito sicario, me viene a la memoria una famosa cita de "La historia universal de la infamia" de Borges, y que refiriéndose al incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké decía así: "En vano propusieron ese decoro a su ánimo servil. Era varón inaccesible al honor; a la madrugada tuvieron que degollarlo".

 

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