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Venas
y Canales
Ingeniería vascular.
(Del
Monográfico "Armilla. Los oficios del Agua"
publicado en la Revista Cultural Ariadna en Marzo de 2002. La
profesión elegida es Ingeniero vascular. Este texto es
un homenaje a Italo Calvino y a sus "Ciudades Invisibles"
y al médico Miguel Servet, decubridor de la circulación
sanguínea..)
A
Italo Calvino por sus "Ciudades Invisibles".
A Miguel Servet para que su libertad siempre vaya con él.
Como la sangre en un organismo vivo, goza el agua en Armilla
de facultad para anegar los rincones más yermos del alma;
gozan las ninfas y los fontaneros de bula para recorrer abrazados
el sistema linfático de los arrabales, y gozan todos los
habitantes, desde el corazón de la ciudad que en realidad
es un aljibe, cuando oyen el golpe húmedo de lo que ya
nadie duda es un nuevo latido.
Como
la sangre, Armilla es más que un velado impulso, una fuerza
arrebatadora que circula por acequias y almenaras y que, sin
embargo, cada habitante la percibe intensamente, como cuando
se estrechan las venas bajo la presión de las sienes.
De venas, de eso está hecha Armilla. Venas de todas clases.
Venas flácidas que actúan de aliviaderos en medio
de los callejones; venas rígidas de cobre y de cemento
que reptan entre las gárgolas de los tejados; venas de
latón que apenas recompensan las escorrederas y los regatos
de avenamiento; venas escluseras que bien pudieran ser arterias
o zabacequias quizás; venas azarbetas adonde van a parar
los sobrantes y las filtraciones, y venas acaudaladas que casi
no parecen venas, sino estanques, acaso disturbados por un insinuante
goteo al atardecer o por una leve presión intercostal
que en esta ciudad de Armilla, en realidad no es más que
un callejón estrecho y húmedo poblado de geranios.
Venas
y más venas, y es tanta la variedad de acequiajes y sangraderas
que una hemorragia es un acontecimiento tan extraordinario como
el amor, o la desgarradora presencia de una herida. Venas y más
venas, inmersas todas en un preciso acontecimiento vascular,
tan monótono y definitivo al mismo tiempo como abrir un
grifo o quitarse la vida con una navaja de barbero. Venas y más
venas de entre las cuales destacaría la vena basílica,
tan parecida a una acequia de pitarque; o la vena cava, compleja
como un reguero de almatriche, aunque en realidad yo tenga devoción
por la vena subclavia, tan coqueta bajo la armadura ósea
de hombros y tejados como la vanidosa elegancia de las duchas
freáticas.
De
venas, de eso está hecha Armilla.