í n d i c e  d e l  n ú m e r o

Saltar anuncio
Carlos Torrero

Palma de Mallorca, Sloper, 2023


por Álvaro Muñoz Robledano

 



Cada vez estoy más convencido, y espero que se note, de que tenemos que deshacernos de los géneros. Y miren que llevo mal lo de ponerme categórico, pero tengo para mí que cada ocasión en que insistimos en compartimentar aquello que escribimos o leemos, es una ocasión perdida. Mientras que las demás artes se lanzan a la ruptura de límites y la intrusión (lo que, desde luego, da lugar a mucha tomadura de pelo, pero también abre diálogos muy interesantes), los que le damos a la tecla seguimos cómodamente instalados en nuestros correspondientes nichos, repitiendo fórmulas y confundiendo modernidad con inclusión de neologismos. Es más, todavía hay quien juega a embutir la expresión soez en el texto amoroso creyendo que rompe algo. Vale, ya sé que es un análisis pedestre, pero no ha salido tan desviado.

Por suerte, de vez en cuando me encuentro con libros que me dan la razón.

Saltar anuncio parece, formalmente, un libro de relatos, lo que demuestra mucho valor en un país, España, que parece haber reñido para siempre con los textos abiertos. Pero, en realidad, es una expedición por los límites de lo narrativo; una expedición errabunda, incierta, en que un cuento puede anteceder las circunstancias del anterior o confesar los motivos por los que fue escrito el siguiente. Un juego tanto de espejos como de planos dibujados con tinta invisible cuyos trazos se van manifestando a medida que la lectura los calienta. También un experimento con la memoria, con su posible falsedad y su posible sinceridad sin que se decida cuál de las dos vertientes es más humana; cuál de las dos, llamémoslas ficción y autoficción, resulta más pertinente, sobre todo en este momento en que la segunda es vilipendiada a gritos tras haberse puesto, supuestamente, de moda, como si la escritura desnuda de mediaciones no hubiera estado siempre presente. El fenómeno de la narrativa no ficticia y su grotesca desautorización es otra prueba de lo justitos de mientes que andamos.

Pero Saltar anuncio es, sobre todo, una gozada.

La inteligencia no está reñida con nada; ni con el humor, ni con la ternura quebrada con un rasgo de mala leche, ni con la duda, ni con la fantasía capaz de confundirse con lo cotidiano. Y Carlos Torrero ha salido, si juzgo lo que he leído, muy inteligente. Me reconozco en los personajes hasta tal punto que llego a preguntarme si hay más de uno; en los diversos momentos del día, los diversos años y las poses con que asientan en ellos; también en sus desquiciadas conclusiones y, cómo me gusta poder decirlo, me reconozco en y reconozco los paisajes en que estas auténticas mentiras suceden, traídos a cuento sin la violencia de una descripción extenuante pero con la naturalidad de la memoria compartida.

Yo también me comí aquellos veranos.

Deberíamos dejar de acomplejarnos y decidir de una vez que la metaliteratura es literatura, algo que alguien escribe para que alguien lo lea, y que llevamos demasiado tiempo vagueando sobre la ruptura que ese algo nos reclama.
Porque hasta lo metaliterario quiere estar vivo.

Y, al fin y al cabo, hasta nuestra vida se vive a sí misma y no la rechazamos por ser metavida.

 

© A.M.R.

 

Alvaro Muñoz Robledano

© Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000), "Salvoconductos" (2006) ganador del III Premio Café MOn. Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003) y "Notas para un tratado de botánica de la oscuridad" (2007) junto a Pedro Díaz Del Castillo.

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