Piel de barrio
Rafael Cabello
Oviedo, Ars poética, 2023
por Álvaro Muñoz Robledano

Imagine, si lee esta nota, que caminamos usted y yo por calles sin historia, muy lejos de las guías turísticas o de las novelas mayores; esas calles que han de soportar la literatura (y el cine, la fotografía, el periodismo y hasta la gastronomía) reducida a lamento sociológico o marxismo pret à porter. Vamos despacio, mirando los escaparates de droguerías y tiendas de ropa de cuarta copia, parando de vez en cuando para encender un cigarrillo o leer por la jeró los titulares de la prensa en el quiosco. Puede incluso que paremos en un bar y nos bebamos un cubata de marca nacional amparados por el estruendo del televisor y las confidencias del parroquiano de al lado, que quisiera susurrar pero tiene que gritar para que su compinche llegue a escucharlo. Y de la voz del buen salvaje hallado por los exploradores surge un relato contradictorio, odioso y emocionante, lleno de promesas incumplidas, de sonrisas secretas, de llantos incomprensibles; un relato en el que quisiera borrarse su beodo narrador, pero que nos borra a nosotros, poetas conscientes y ciudadanos con perspectiva, desarmados por algo tan ajeno como nos resulta a veces la vida.
Sobre todo la nuestra.
Entonces sabremos que hemos rozado la piel del barrio de Rafael Cabello, una piel curtida y cuarteada, pero también sinuosa y lenta; sensual y pícara, pero también ampollada y cansada a última hora de la tarde. Y querremos, entonces, que los ojos sigan siendo dedos para recorrerla con el extraño amor que profesamos a las calles, como estas en que usted y yo echamos la tarde, que nunca dejarán de sernos extrañas, sintiendo que esa es la razón por la que las necesitamos.
© A.M.R.
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