Nuevos poemas
porMaribel Félix Medina
VI.
Después de haber leído sobre la inútil, trágica y absurda Guerra civil española, concretamente cuando estaban hablando de los bandos y yo me he dicho “yo estoy al lado del hombre”
Del lado del hombre,
del lado del niño,
del lado de la vida
que me acoge con cariño.
Sin miedo, a voces,
a gritos si es preciso,
sabiendo bien lo que hago,
sabiendo bien lo que digo.
Ésta es la vida que amo,
lluvia, brisa, pluma, viento
y dejar correr por mi sangre
mis palabras y mi aliento.
17 de octubre del 2020.
VII.
Mi corazón pertenece al mundo
Eran mi refugio,
mi amanecer escondido dentro de mi piel,
vivía en ellos sin saberlo,
y mi amor me estallaba
en un paraje desierto de mis adentros;
pero a ellos no les llegaba
ni mi corazón encendido,
ni mi alma dolorida,
ni la inquietante raíz de mis pensamientos.
Se quedó fuera mi amor,
solo frente a la vida
y cerca de la gente que encendieron mi lámpara
para ver lo que escondían
para ver lo que sangraban
las palabras de mi herida.
Se quedó fuera mi amor,
arañando los rincones
del dolor,
atrapado en el éxtasis
de un nombre,
y pidiendo a gritos
existir.
27 de octubre del 2020.
VIII.
En soledad mientras vivo,
en soledad cuando duermo,
soledad en el aire que respiro,
soledad lo que late aquí dentro;
acaso vivo en mi soledad
y tan sólo soledad recuerdo
a un lado y a otro del camino,
orillas que abrazan mi cuerpo.
La luna me ilumina
y abre camino a mis silencios,
mis gritos, mis abrazos,
mis ansias, mis tormentos,
y de la soledad del mundo,
rizados, mugrientos, sus ecos,
se me alojan en el alma
y se revuelven, hastiados y enfermos.
Los enjambres de la vida
me revolotean por dentro,
soledades que acampan
y me mojan
el alma, la vida, los sesos…
y la vida que se perdió
en el ocaso del tiempo.
Esta soledad se me queda
y, robustos, o débiles mis huesos,
los va cubriendo despacio,
deprisa, corriendo.
Y ya mis llamas son otras,
ya mis risas y mis duelos,
con la soledad se mojan
las láminas de mis sueños
que me transforman en otra,
en la que acaso fui,
en la que ahora quiero.
¡Ay soledad,
es cierto que me invades,
es cierto, bien cierto,
amiga que me acompañas
como una estrella mojada
que grita su luz al viento.
8 de diciembre del 2020.
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