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Seis poemas
porCarmen Rosales Vera

 


Inception

Te bañas y el deseo se adhiere a tus manos
Como si mi cuerpo y tu cuerpo se fusionaran
En una sola partícula, en una cuota de aire
Que se adhiere a tus pulmones y te hace
Recordarme
 murmurar
 buscando un consuelo
más allá de tus manos
que intentan dibujarme en el vacío de ese cuarto
y te preguntas
y te miras
y me quieres a tu lado
y luego deshaces la idea
porque te parece vana
entre libros y papeles
no cabe una mujer y sus pasiones
y vuelves a tu calma
 a tus mates
a tus días de escritura
de soledades, de desmadres y vasos compartidos
con otros que se sacuden sus historias
pero a veces, en la madrugada
como esta
te despiertas y mi aroma te atrapa
y te sacude y te arroja a las calles vacías
a bancarte una sacudida rápida
un despertar con una hembra cualquiera
para no atraer la hierba de mi cuerpo
ni la resina de mis miembros
para no saborear el secreto y oscuro ángulo
de esta soledad que me ancla a ti.

 

Postal

Están sentados, en silencio, beben
Son una postal incolora
Donde ella sonríe
simula recordar
Donde él recorre distancias de lejanía
posándose sobre su hombro como hace años, ya milenios
Las ruedas de los relojes circulan sin frenar
Se tropiezan, se esquivan, se silencian, se hacen zancadillas
No existe diálogo, solo un zumbido de voces
Vasos que se entrechocan,
Un piano murmura una melodía lejana,
Si los miras detenidamente comprendes que están en tiempos y espacios desfasados
Nunca estuvieron ahí
Nunca enfrentaron la realidad
Fueron personajes vacíos que se deslizaron de la imaginación frenética de una tarde
de odios, pasiones y soledades compartidas

 

Mi silencio en tu silencio

Mi silencio en tu silencio se extiende sobre mis párpados
Camina, arranca pequeñas pisadas
Huellas se van deletreando a mi espalda
El océano se pliega lejano
Respiro
Lejos están los hijos
Lejos están los amigos
Lejos está mi madre
Y el silencio avanza por calles también desiertas
 sin sentido
como un libro desatado
 ligero
soy incapaz de resistir una palabra
me dejo seducir por la calidez de esta fría tarde
leo, respiro, saboreo mi propio ser
nadie cabe en este universo
me siento completo
ingrávido
respirable
aletargado
como una pieza de rompecabezas
encajada deliberadamente
entre mis dedos celestes por el color crepuscular

 

Canción de cuna

Voces despeñadas hacia el abismo
Perdidas en tanto inconsciente
Bordadas en latitudes azules
Desde tu infancia hasta el cañaveral de tu adultez
Tanta agua desvasijada
Tanto recuerdo mordiendo las sienes
Retractándose como animal herido en las localidades de mi amnesia
Puedes ser perfecto
En esa esfera de luces que mi mente proyecta
Puedes ser el amante ofrecido
En noches de novia desconsolada
Habrías figurado en otras raíces
Otros cantos para mi voz estrangulada de tanto silencio
Y te yergues desde el remoto ayer
Mirándome de frente
A nuestras espaldas todo el futuro se prolonga desconocido y lejano
Cántame esta noche hasta que duerma
Y purgue el dolor de tantos sin voz
Que se han desplomado en esta tierra baldía

 

Música 2018

A veces el pasado retorna
Como hebra roja galopando en el horizonte
Cae recto, vencido por el océano
Bañando de soles mi angustia agigantada
En las laderas despobladas
Trucos se enredan en mis pies descalzos
Espero el acorde perfecto
La brisa surcando mi oído
Acabando con la palabra dormida

A veces tú también caminas descalzo
El viento adormece tus ojos
Verde y luminoso
Centelleas desde lejos
Bañando el cielo de estrellas
Navegante del silencio nocturno

Una marea violeta atropella las nubes dispersas
Se enciende el oeste
Luces dilatadas en el piso de lluvia
Un volcán arrojando mensajes
Dibujando en el cielo siluetas doradas
Nuestras voces cubriendo el presente
Instalándose en la tarde vertical
Proyectándose en melodía perfecta

 

Fans

Me abro paso en aquel espejo
que se refleja el cielo
Camino invisible
No existe horizonte
Sólo tu presencia, infinita y blanca,
Tallada de silencio y sal.
El océano es un abismo, un laberinto natural
Que desata su aliento ocre sobre nuestros rostros.
Besamos nuestra sombra
Cobijamos nuestros cuerpos en las estrellas
Guardando recuerdos de siglos pasados.
Viajeros mirando los destellos
Abrazamos nuestros cuerpos, glaciares, páramos se desplazan
Coincidimos en este fenómeno para soñar
Imaginar límites
Algún secreto a punto de develarse.

 

 
Carmen Rosales© Carmen Rosales Vera es una autora chilena nacida en Santiago en 1971. Profesora de Castellano. Obtuvo el primer premio en el Concurso de Poesía Viento Nuevo organizado por la asociación Amigos de la Poesía (Monterrey, México (mayo 2004), así como mención de honor en el III Certamen Internacional de Poesía y Cuento Breve Mis Escritos en Buenos Aires, Argentina (marzo 2004). Publicó el poemario Fragmentos rúnicos en el año 2008 por Ediciones Santiago Inédito. Ha participado en talleres de poesía dirigidos por el poeta chileno Sergio Rodríguez Saavedra y ha publicado en la revista literaria Margen Cero. Redes sociales: Instagram @Crosalesvera Facebook Carmen Rosales Vera  Twitter @Cgrosver

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