í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

El club Lovecraft
3. La momia en la literatura
por Fermín Castro


La MOMIA en la literatura

Salón de la fama: Arthur Conan Doyle “el LOTE 249”
Calabozo del Cine de Terror: La MOMIA

Momia

Bienvenidos al club Lovecraft, vuestra cita mensual con la literatura de terror. Nuestro calabozo está preparado para aplicaros el tormento más sublime, para provocaros estallidos de delicioso horror, para fecundar con gotas de infernalia vuestros sueños y transformarlos en pavorosas pesadillas. Poneos cómodos, encended la llama de una vela, corred las cortinas y dejad la estancia en tinieblas, que la luz plateada de la luna se introduzca en vuestra estancia como un fantasma, agitad el fuego de la chimenea, escuchad como crepita. Es la hora de degustar ese género literario que tanto nos gusta. En el capítulo de hoy: La MOMIA en la literatura

A pesar de lo que pudiera pensarse, la momia, es decir, «un cadáver que naturalmente o por preparación artificial se deseca en el transcurso del tiempo sin entrar en putrefacción», fue   común y conocida en occidente. Durante la Edad Media se exportaron a Europa procedente de Egipto miles, decenas de miles. Fueron muy apreciadas en la farmacopea europea. En pleno siglo XIX eran tan abundantes que se llegaron a utilizar como combustible para las locomotoras a vapor.

En Egipto las momias se cuentan por millones, en esa tierra con ese clima tan seco todo es susceptible de momificación, se encuentran momias sencillas, apenas cadáveres que se han recubierto de yeso, y momias muy elaboradas conseguidas con complicados y laboriosos procesos de embalsamamiento. Egipto es el país de las momias por naturaleza, el lugar perfecto para la momificación.

Carter

Ahora quiero hablaros de unos sucesos que hicieron correr ríos de tinta, me refiero a las inexplicables muertes de personas relacionadas con el descubrimiento arqueológico más famoso de la historia, como ya habréis adivinado me refiero a lo que la prensa denominó la maldición de la momia de Tutankhamon.

Recordemos que la asociación de Lord Carnavon y el arqueólogo H. Carter logró el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon en 1922, una tumba intacta del Egipto antiguo. Echemos un vistazo a la concatenación de sucesos:

Lord Carnavon muere cuatro meses después del descubrimiento. Esa misma noche su perra muere aullando enloquecida.

El hermano del lord muere nada más regresar a Inglaterra. Arthur Mace, uno de los ayudantes de Carter muere a continuación en El Cairo.

Richard Bethel (1873-1929), secretario personal de Cartel muere repentinamente y sin causa aparente en su club de Londres mientras leía el periódico a la edad de 46 años.

El padre de Richard, Lord Westbury (1883-1929) se suicida a continuación. En la nota de suicidio dejó escrito lo siguiente: Me es imposible soportar más horror y no veo que bien supone seguir viviendo, he decidido dar el último paso. Se suicidó lanzándose al vacío.

El coche fúnebre que transportaba el cuerpo de Lord Westbury tuvo un accidente. Atropellaron con fatal desenlace a un niño de ocho años. Ese niño era el sobrino de Alexander Scott, uno de los funcionarios del Museo Británico relacionados en la autopsia a la momia del joven faraón.

Podemos continuar así hasta más de veinte muertes misteriosas y de personas relacionadas directamente con el hallazgo (profanación diría los sacerdotes del antiguo Egipto) de la tumba del joven faraón.

Probablemente, esta sucesión increíble de coincidencias nefastas, sólo sean eso, serendipias y nada más, sucesos sujetos a una mínima posibilidad, pero posibles, al fin y al cabo. Las muertes bien pudieron ser debidas a problemas médicos, a algún tipo de infección producida por el malsano aire de la tumba. Recordemos que la histoplasmosis provocada por el guano en polvo de los murciélagos ataca las vías respiratorias y puede ser mortal. También en lugares donde se ha producido descomposición de cuerpos se puede enfermar debido a las esporas aspergillus niger y aspergillus flavus y que también atacan las vías respiratorias.
Retomemos el camino, la caravana se aleja entre las dunas y corremos el peligro de perdernos en estas misteriosas arenas del desierto. Sigamos, amigos míos, el camino de la literatura, catemos como si se tratara de vinos de Esmirna, o de Quios, las mejores obras de literatura en la que la momia se hace presente como una fuerza destructora y mortal.

Momia

La labor de hacer un recorrido por los relatos más señeros a lo largo de la historia sobre las momias nos la ha facilitado la antología que la editorial Valdemar realizó en 2006 y reeditó en 2015, me refiero a La maldición de la momia. Relatos de horror del antiguo Egipto. Una completísima antología en la que degustaremos obras de autores reconocidos y de otros que han pasado al olvido, todos los relatos con un denominador común: el horror en el antiguo Egipto.

En la sinopsis de la obra leemos: «Querrías volver a poseerme, Demonio, pero te digo que no podrás, porque ya me llega el fin y diré a los matarifes del dios Shu: ¡Adelante!» Así concluye el “Papiro de Nu”, perteneciente a «El libro de los muertos», que se conserva en el Museo Británico.

La fascinación de la literatura fantástica occidental por la figura de la momia egipcia es la consecuencia del temor ancestral a los “resucitados” (vampiros, zombies...) unido al miedo por lo diferente y extraño: una cultura ya desaparecida, oriental y pagana. Lejos de ser un fantasma, la momia es un cadáver que regresa físicamente del más allá para atormentar a los vivos, un resucitado que viene a ajustarnos las cuentas, dispuesto a hacernos daño, a acabar con nosotros de forma brutal.

La maldición de la momia. Relatos de horror sobre el antiguo Egipto reúne veinte relatos y un poema, y es la primera recopilación en lengua castellana que se publica sobre tan apasionante mito literario (y cinematográfico). En ella el lector encontrará desde los grandes nombres de la narrativa fantástica como Arthur Conan Doyle, Sax Rohmer, Rudyard Kipling, Willa Carter o Robert Bloch, hasta sorprendentes incursiones en el género de conocidos ocultistas como el Conde Louis Hamon o C.W. Leadbeater, o la novelización, a cargo del escritor inglés John Burke, de una de las más populares películas sobre momias: La maldición de la tumba de la momia. El volumen se completa con la aportación de tres autores contemporáneos en lengua castellana: Pilar Pedraza (“Carne de ángel”), Norberto Luis Romero (“El relicario de Lady Inzúa”) y José María Latorre (“La sonrisa púrpura”). Todos ellos contribuyen a definir y engrandecer el mito de la momia, su poética, su trasfondo macabro e incluso su inconfesable gusto por la necrofilia.

Esta es la lista completa de los relatos de tan soberbia antología:

Mi noche de Año Nuevo entre las momias (My New Year's Eve Among the Mummies) 1878  de Grant Allen. 
El anillo de Thoth (The Ring of Thoth) 1890  de Arthur Conan Doyle. Jonh Vausittart Smith es un tipo anodino y feo, un auténtico ratón de biblioteca cuya única pasión son los manuscritos en papiro del antiguo Egipto. Un tipo solitario y gris perteneciente a la Oriental Socity y que realiza numerosas visitas todo el año a la sala egipcia del Louvre. Allí se encontrará con un extraño personaje: ¿Dónde he visto esos ojos? Tienen algo de saurio, algo de reptil pensará el pobre doctor ante uno de los vigilantes del museo, un hombre de rasgos egipcios.  Smith pasará la noche en el museo y será consciente de un suceso increíble en la sala egipcia del Louvre «donde los restos arrastrados por el inmenso océano del tiempo». Conocerá una historia que tuvo comienzo en el siglo XVII a. C y que finaliza esa misma noche. Este relato de Doyle es una de mis preferidos, posee cierta fuerza, logra atraparte desde la primera página y te hará pasar un buen rato.
El pectoral del pontífice judío (The Jew's Breastplate) 1899  de Arthur Conan Doyle. 
Un cuento de la pirámide blanca (A Tale of the White Pyramid) 1892  de Willa Cather. 
Un profesor de egiptología (A Profesor of Egiptology)  1894  de Guy Boothby. 
Estudio del destino (A Study of Destiny) 1898  de Conde Louis Hamon. 
Historia de la casa Baelbrow (The Story of Baelbrow) 1898  de E. & H. Heron. 
La condena de Al Zameri (The Doom of Al Zameri) 1901  de Henry Iliowizi. 
La momia misteriosa (The Mysterious Mummy) 1903  de Sax Rohmer. 
El señor de los chacales (Lord of the Jackals) 1918  de Sax Rohmer. 
El templo abandonado (The Forsaken Temple) 1911  de Charles Webster Leadbeater. 
Reyes muertos (Dead Kings) 1914  de Rudyard Kipling. 
La maldición de Amen-Ra (The Curse of Amen-Ra) 1932  de Victor Rousseau. 
La momia (The Mummy) 1937  de Clark Ashton Smith. 
Escarabajos (Beetles ) 1938  de Robert Bloch. 
Huesos (Bones) 1941  de Donald A. Wollheim. 
El hombre de la calle Crescent Terrace (The Man in Crescent Terrace) 1946  de Seabury Quinn.
La maldición de la tumba de la momia (The Curse of the Mummy's Tomb) 1966  de John Burke. 
La sonrisa púrpura, 2006  de José María Latorre 
El relicario de Lady Inzúa, 2006  de Norberto Luis Romero 
Carne de ángel, 2006  de Pilar Pedraza 

Fuera de esta completísima antología han quedado relatos y novelas que debemos conocer como por ejemplo Conversación con una momia, una de las obras humorísticas de Poe. Podemos recordar también el relato Víspera de año nuevo entre momias de Grant Allen, Encerrado con los faraones del excelentísimo e inigualable Don Howard Philip Lovecraft; Monos de Edward Frederick Benson, El secreto de Sebek de Robert Bloch; La joya de las 7 estrellas de Bran Stocker. Lo he dicho en numerosas ocasiones, Bran Stocker posee obras muy interesantes y sus relatos cortos son muy buenos. Es un escritor fagocitado por su personaje Drácula, que impide que se le encomiende el resto de su obra como se merece.

La joja de las 7 estrellas: Malcom Ross es un abogado de Londres, un tipo algo enamoradizo pero valiente y fiel. Margaret Trelawny le hace venir a su casa en mitad de la noche, necesita ayuda, su padre ha sido atacado por un desconocido o desconocidos. La policía se encuentra ya allí cuando llega Malcom, el caso es bastante oscuro. La puerta estaba cerrada, las ventanas también, no hay ni rastro del atacante. El superintendente Dolan ordena que se encargue de la investigación al sargento Daw, de lo mejorcito de Scotland Yard. El doctor Winchester, el médico de la familia, un hombre de ciencia que no puede evitar parafrasear a Hamlet llega a confesarle a Malcom que hay en el cielo y en la tierra muchas más cosas de las que sueña vuestra filosofía.

La victima de los repetidos ataques es lord Trelawny, un erudito egiptólogo que posee en su casa una de las colecciones más completas del mundo relacionadas con el mundo de lo arcano y la magia egipcia. En su sala de exposición guarda tesoros arqueológicos, impíos ídolos, momias milenarias, es una habitación donde se respira una atmosfera extraña, amenazadora. ¿Pero quién está detrás de los ataques? ¿Cómo podrán salvar a Margarita Trelawny y a su pobre padre? ¿Podrán dos hombres analíticos y fríos como Daw y Malcom aceptar lo imposible como explicación a los sucesos extraños que se producen en esa casa? No os desvelo más, os recomiendo esta obra. No os defraudará, posee algunas páginas inquietantes que son una delicia para los amantes de la literatura de terror.

También podemos recordar a Perdida en una pirámide de Luisa May Alcott, y muy especialmente Le roman de la  momie, escrita en 1858 por Theophile Gautier, prácticamente olvidado hoy en día, fue muy admirado en su época y llegó a considerársele a la misma altura que un   Balzac. Baudelaire lo alababa sinceramente y lo consideraba uno de los mejores escritores de su tiempo.

En su obra se produce una feliz circunstancia y es que Gautier fue un escritor romántico y como seguidor de dicha corriente fue un trotamundos. Intentaba tomar el pulso legendario de aquellos lugares que visitaba y Egipto fue el país que más le impresionó. Era un destino exótico, tan querido por los románticos que fluctuaban entre lo medieval occidental y lo oriental. Además, se dio la feliz coincidencia que en el momento que el inicia el viaje que más le impresionaría en su vida, por toda Europa se producía una verdadera egiptomania, un gusto por el antiguo Egipto que se vería reforzado por una nueva ciencia la egiptología y por la fascinación que los europeos sentían y sienten) por el antiguo Egipto. Una vez escuche a este respecto a Jiménez del oso, tan admirado por mi generación, una de esas almas románticas que tan raras veces encontramos en nuestra península, una vez escuche decirle: Siempre que aparece en nuestra portada (se refería a su revista Enigma) una imagen relacionada con el Egipto faraónico las ventas se multiplican.

Le roman de la momia, es una hermosa novela, preñada de símbolos. Recomiendo la obra porque es una verdadera delicia dejarnos llevar a los misterios del antiguo Egipto. Pero si lo que buscas es una obra que te hiele la sangre, que te haga palpitar de horror no es esta tu novela. es una exquisitez literaria, algo decadente, y por eso a mí me encantó, pero no va con los gustos de hoy en día.

Salón de la Fama

Hoy en nuestro Salón de la Fama del Club Lovecraft os presentamos El lote número 249, una novela corta de Arthur Conan Doyle que os hará temblar de horror.

Arthur C. Doyle ha pasado a la historia de la literatura por su celebérrimo Sherlock Holmes, no obstante, fue un prolífico autor que cuenta numerosas obras muy recomendables como las novelas del profesor Challenger, o su serie de novelas espiritistas, o las novelas históricas protagonizadas por el Brigadier Gerard.

En el Old College de Oxford se emplaza una vetusta torre, es la morada de tres curiosos estudiantes de Oxford. Esta torre posee una escalera de caracol que conduce a las habitaciones. En el piso superior se instala Abercrombie Smith, en el intermedio William Monkhouse Lee, y en el bajo Edward Bellingham. Tres estudiantes, tres personalidades de lo más dispar. Un atleta y arrojado Abercrombie, un extraño y huraño William, excéntrico investigador de lo oculto y de la nigromancia, y el jovial Bellingham cuyo pecado es ser amigo del pérfido William. ¿Qué experimentos místicos y diabólicos realiza en secreto el orondo William Monkhouse? ¿Qué extrañas y malignas fuerzas se han puesto en movimiento parar terror de Oxford?

Una obra menor de Doyle, pero sumamente entretenida que guarda entre sus páginas algunos retazos de verdadero horror. En su momento el gran escritor británico Rudyard Kipling afirmó que esta novela le había provocado horribles pesadillas, y que la consideraba una de las novelas más terroríficas jamás escritas. Nuestro idolatrado H. P. Locvecraft, en su El horror sobrenatural en la literatura (1927) afirmó «Doyle de vez en cuando tocaba una nota poderosamente espectral». En definitiva, una obra de terror victoriano que hará las delicias de cualquier aficionado.

 

Calabozo del Cine de Terror

La momia

En el número de hoy de nuestro Calabozo del Cine de Terror nos visita uno de los monstruos que más éxito ha tenido en la historia del cine. En los albores del cine ya había hecho su aparición la momia, así es, en una fecha tan temprana como 1899 en la película La tumba de Cleopatra de George Melier aparece una momia. En 1909 se estrena La Momie du Roi. En 1910 Le roman de la Momie. En el mismo año Wanted: A Mummy. Durante dos décadas el personaje de la momia no ha dejado de estar presente casi ningún año en las pantallas de cine. Llegamos a 1932 con la obra maestra La momia protagonizada por el inigualable Boris Karloff. Es una obra donde los créditos no aclaran en cuál novela o relato se basó. Algunos mencionan a El anillo de Thoth como fuente de inspiración, pero yo no veo esa relación, en verdad.

La obra obtuvo tal éxito de taquilla que se realizaron numerosas secuelas: The Mummy´s Hand (1940), The Mummy´s Tomb 1942.
Si durante veinte años la Universal había sido la reina del cine de terror, en la década de los sesenta el relevo lo toma la productora inglesa Hammer y así nos llegan obras como:

The Mummy (1959), The Course of the Mummy´s Tomb (1964), Blood from the Mummy´s Tomb (1971) ampliamente recordadas por los aficionados al género.

 

Suenan las campanadas de la iglesia, anuncian la media noche, es la hora de romper el círculo, apagar la llama de la vela y dar por finalizado el cónclave. Nos veremos en la siguiente luna llena, os emplazo a otra cita en vuestro Club Lovecraft y que tengáis unas felices pesadillas. Y si escucháis en la noche unos pasos quedos, un arrastrar de telas, un susurro ronco, un penetrante olor a natrón, no os preocupéis será una de nuestras queridas momias que va a haceros una visita.

 

© Fermín Castro 2021


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