Una carta para el soldado americano William Shakespeare,
al amparo del soneto LXXI
porJesús Coria
Cementerio americano de Saint-Avold (agosto 2009)
Hic fuit el soldado Shakespare.
De Nueva York a Saint-Avold,
fin de trayecto y sin campana triste,
sin amor que contigo se marchite.
Una guerra más, una guerra inútil.
Un tiempo más, un tiempo inútil
donde sigue oliendo todo a podrido,
aunque no es en Dinamarca.
Descansa, soldado amigo,
que yo pondré mi pluma a recordarte
y escucharé esta noche, a mi regreso,
una canción que es un sueño de verano
en este trágico letargo que no es comedia.
Descansa, soldado Shakespeare,
en estos campos eternamente verdes,
tristes y luminosos como los versos
que te hicieron grande, como eres
entre todos mis poetas.
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