Autoretrato
porC. A. Campos
imagino al pobre infeliz
una mañana de niebla
eligiendo con buen gusto el lugar,
el árbol que le proveerá descanso
al fin
lo imagino yendo a la ferretería,
seleccionado la soga
y la cantidad exacta que requiere
la paz de su guerra,
dándole las gracias a la dependiente
por sus atenciones,
parece que lo educaron bien
lo imagino de carne y hueso,
de deseo y dolor
y de mucho tragar en seco,
mucho tragar veneno,
atando los nudos, los cabos,
meciendo la mecedora del vacío,
practicando,
enlazándose y dándose ánimos:
ya pronto…
lo imagino confiándome sus secretos
y miedos,
dejándome su ñapa, tan generoso,
dejándome este recado que, por pudor,
no debería dar a conocer,
yo carezco de buenos modales
lo imagino con apodo,
con nombre y apellido,
con callos en los pies y fecha de cumpleaños,
con un pasado que era futuro
y no fue presente,
como al pobre infeliz
que veo en el espejo
mientras me cepillo
lo imagino finalmente feliz
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