í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

El club Lovecraft
2. Las novela gótica
por Fermín Castro


La NOVELA GÓTICA

Salón de la fama: Charles Maturin, Melmoth el errabundo
Calabozo del Cine de Terror: Cumbres Borrascosas

 


 Bienvenidos al club Lovecraft, vuestra cita mensual con la literatura de terror. La cripta se encuentra decorada a vuestro gusto: calaveras sonrientes y de cuencas vacías son lamidas por la difusa luz de un candelabro, una rata roe con odio algún hueso extraído de una tumba amparada en la sucia oscuridad, una araña de poderosas patas corretea por la mesa y pasa por encima de un libro abierto. Leemos el título:

Poneos cómodos, encended una buena pipa, apagad el maldito e impertinente móvil, sumíos en la oscuridad velada por una débil luz verdosa de una lámpara y adentraos en el placer de este nuevo conclave con la literatura y el cine de terror.

En el capítulo de hoy: LA NOVELA GÓTICA

Podemos considerar a la novela gótica como el primer género genuinamente popular de la literatura, el primero que supo sacarle todo el jugo comercial a la imprenta y a la distribución literaria. No creo que sea necesario a estas alturas explicar en detenimiento qué es la novela gótica, baste esta pincelada para recordárselo a los olvidadizos o para instruir a los que desconocen este género: Novela de misterio y terror cuyos acontecimientos extraños e inquietantes se producen en un ambiente medievalizante y decadente, donde el protagonista vive atormentado por una casi paralizante amenaza que le provoca estados de angustia y terror indecibles, y cuya novela fundacional fue El castillo de Otranto de Horace Walpole (1764)

La novela gótica muestra una fascinación por el pasado medieval, una Edad Media cruel y despiadada, pero al mismo tiempo propicia para lo oculto y lo sombrío, para la magia y lo fantástico, para la presencia de Dios y del diablo.

Es interesante constatar que la gran producción de obras góticas fue realizada por escritoras, al hilo de este curioso detalle debemos señalar que en la novela gótica palpita, más o menos soterradamente, el tema de la represión sexual, el tema de los tabúes relacionados con el sexo que en una sociedad tan mojigata como la del siglo XVIII y siglo XIX se alzaba como una de los irresolubles problemas sociales. Podemos afirmar que bajo los cortinajes del misterio y lo sobrenatural la novela gótica esconde una de las primeras manifestaciones de feminismo de masas de la historia de la literatura. Y otro dato curioso, si por un lado la mayoría de autores eran mujeres, por otro lado, la gran masa de lectores eran también mujeres.

De entre todas las escritoras, Ann Radcliffe reluce con más fuerza. En sus obras logra suscitar un espíritu de sospecha, se insinúan atroces delitos como el incesto, el asesinato, la violación, que no suelen constatarse de forma fehaciente pero que dejan en el lector una picazón constante de duda. El tema de sus obras es siempre el mismo: el triunfo de la virtud sobre la depravación, aunque no es un camino triunfal, sino lleno de peligros y amenazas.

Sus obras tuvieron una difusión y un éxito sin precedentes hasta entonces. Al calor de tanta popularidad surgieron una cohorte de admiradores y seguidores:

Regina Maria Roche (1764-1845)
Isabella Kelley (1759-1857)
Eliza Parsons (1748-1811)
Catherine Cuthbertson (fallecida en 1830)

Y otras muchas, aunque ninguna logró estar a la misma altura que Ann Radcliffe. Lo que hacía única a Ann Radcliffe era su natural capacidad para sugerir, para crear una atmosfera de suspense y misterio, para que el paisaje y la arquitectura fueran reflejos de estados de ánimo melancólicos e inquietantes. En sus obras leemos una atmosfera originalísima de terror sobrenatural, aunque hay que decirlo, al final de cada novela estropea el efecto al dar una explicación racional a todo aquello que nos ha estado angustiando, asustando hasta entonces.

Las descripciones de paisajes alcanzan con esta autora la categoría de arte romántico en el sentido de unión de lo melancólico y lo oscuro o terrorífico. Recordemos que para los románticos el paisaje era un elemento que podía transmitir fielmente la filosofía romántica, me viene a la mente los paisajes del pintor romántico Friedrich donde lo físico se transmuta por una especie de alquimia espiritual en reflejo del alma de lo místico. Otro rasgo que el romanticismo va a tener muy en cuenta es la arquitectura medieval. Es común en la novela gótica que se desarrolle en castillos abandonados, avejentados y ruinosos repletos de pasadizos secretos, de criptas y calabozos, de galerías siniestras y oscuras donde acecha el fantasma... en la novela gótica la arquitectura en ruinas, ya sea un castillo, ya una abadía, sirven de marco físico y sobre todo psicológico que atrapa al lector como hasta entonces nunca se había visto en literatura.

Con Ann Radcliffe se inicia una senda que tendrá mucho éxito en literatura, es el camino donde no se cuenta todo, donde quedan cabos sueltos que el lector debe ir uniendo con las pistas e indicios que el autor va dejando como pepitas de naranja para poder retomar el camino de regreso.

Las novelas de Ann Radcliffe son:

Un romance Siciliano (1790)
El romance en el bosque (1791)
Los misterios de Udolfo (1794), esta obra está considerada como su novela más lograda y una de las cimas de la novela gótica.
El Italiano (1796)

Son legión los autores que escribieron novela gótica o tuvieron una clara influencia de la misma en sus relatos, a continuación, os enumero a vuela pluma algunos, sin deseo organizativo alguno, solo un listado de nombres que pueden ser ampliados a gusto del crítico, eso sí, son autores que he tenido el placer de leer y que me han hecho padecer deliciosas pesadillas.

Henry James
William Beckford
William Godwin
Bulwer Lytton
George W. M. Reynolds
J. Moore
John William Polidori
William Harrison Ainsworth
Joseph Sheridan LeFanu
Wilkie Collins
H. Rider Haggard
Sir A. Coana Doyle
H.G. Wells
Matthew Lewis
E.T.Hoffann
Friedrich de la MOtte Fouqué
Adelbert von Chamisso
Mijail Lermontov
Edgar Alan Poe
Emily Brontë

 

Salón de la Fama


Hoy en nuestro Salón de la Fama del Club Lovecraft os presentamos Melmoth el errabundo, de Charles Robert Maturín.

Decidirme por una novela dentro del océano de grandes novelones góticos ha sido una tarea ardua, tan pronto como escribía unas notas de presentación de una novela mi mente me encaminaba a otra que me parecía mejor, y así daba vueltas y vueltas, notas y notas, porque casi todas las que me venían a la cabeza me hicieron pasar magníficos y maravillosos momentos de angustia y terror. Por eso me he tomado una decisión casi azarosa, he traído no la que considere mejor novela gótica sino la que considero la última gran novela gótica.


Para muchos, Melmoth el errabundo (1820) fue el canto de cisne de la novela gótica. Cuando era evidente que el caudal estaba seco, aparece esta arrolladora obra. Nuestro maestro del horror de Providence la elogió con estas palabras: El miedo abandona el domino de lo convencional y se eleva hasta convertirse en una amenaza atroz que se cierne sobre el destino mismo de la humanidad. Otros grandes maestros que alabaron esta novela fueron Balzac, Walter Scott, Rossetti, Tackeray, Baudelaire, Wilde y otros muchos. Esta obra ha necesitado tiempo para hacerse un hueco entre los grandes títulos del género, llegó cuando el gusto por el gótico se agotó, y el público buscaba otro tipo de novela. Hoy en día no hay seguidor del género de terror que no conozca este título, es ya uno de esas novelas de culto que no pueden faltar en ninguna biblioteca personal.

En la edición de Melmoth de la editorial Valdemar (editorial a la que todos los que amamos este género le debemos largas horas de placer y terror) leemos:

En plena decadencia de la «novela gótica», cuando ya parecía que sus recursos estaban totalmente explotados, apareció como un canto de cisne la obra cumbre del género, Melmoth el errabundo, escrita por un excéntrico clérigo irlandés: Charles Robert Maturin (1782-1824).

Publicada en 1820, esta obra lleva a su cima la representación de la concepción gótica de la existencia, subrayando los aspectos más terribles y problemáticos de la vida humana, sin concesiones. Su protagonista, Melmoth, una especie de Fausto y Mefistófeles, después de haber sellado un pacto con el Diablo, logra que su vida se prolongue indefinidamente, lo cual le convierte en un ser cuyo tormento no tiene fin, y sólo podrá librarse de su condena cuando encuentre a alguien dispuesto a asumir tal destino. Su errancia le conduce a los lugares más siniestros creados por los hombres: cárceles, manicomios, los tribunales de la Inquisición...

Melmoth el errabundo se erige como un monumento a una visión infernal del destino humano, en el que sólo existe un acto eternamente repetido: el descenso y hundimiento en el abismo.

Si te estas iniciando en los vericuetos del género del terror no empieces por este novelón, empieza por los clásicos (Poe, Lovecraft, Bierce, etc), pero si ya estas curtido en pesadillas, si ya has paseado por los bellos y misteriosos paisajes de Dante, abre este libro, te esperan momentos inolvidables.

 

Calabozo del Cine de Terror


En el número de hoy de nuestro Calabozo del Cine de Terror os daremos una lista de buenas películas góticas.

La lista de películas más o menos de inspiración y estética gótica es enorme. Además, hubo productoras especializadas en este tipo de películas como la Hammer, un estudio de cine británico creado en 1934, y que desde mediados de los años cincuenta hasta la década de los ochenta realizó una monumental producción de películas góticas. Algunos de los actores que brillaron de forma estelar fueron Christopher Lee, Peter Cushing o Vincent Price. Para los amantes del género son inolvidables aquellas películas sobre Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo, La Momia. Aquellos decorados recargados y de bajo presupuesto, aquellos efectos especiales que a la vista de nuestra época solo nos hace sonreír, pero que en su momento levantaban a los espectadores de sus asientos de puro horror. Deberíamos dedicar todo un capítulo a la historia de esta productora, pero hoy debemos seguir avanzando.
A la hora de elegir una película que resuma lo que fue la novela gótica he estado dudando entre The Inocent (una versión de Otra vuelta de tuerca de Henry James) y Cumbres Borrascosas. En la gran pantalla las versiones de la Obra cumbre de Emily Brontë ha tenido siempre muy buena acogida entre los críticos de cine y ha sido muy popular entre los aficionados, por ello hoy, en el Calabozo del Cine de Terror: Cumbres Borrascosas

 


Se recuerda con agrado una adaptación norteamericana de 1939, dirigida por William Wyler bajo la producción de Samuel Goldwyn. La adaptación de la novela corrió a cargo de Charles MacArthur y Ben Hecht. La música fue escrita por Alfred Newman, la fotografía fue realizada por       Gregg Toland cuyo trabajo se vio premiado con un Óscar (a pesar de estar nominada en casi todas las secciones fue este el único galardón que logró la película). Los protagonistas fueron superestrellas como Laurence Olivier, Merle Oberon, David Niven, Flora Robson, Donald Crisp, Geraldine Fitzgerald. Una película que es muy apreciada entre los seguidores del cine de terror.

Desde 1939 son muchas las adaptaciones que para la gran y pequeña pantalla se han realizado, pero yo os recomiendo una que adquiere una belleza y poesía de las que carecen las otras. La versión británica de Cumbres Borrascosas de 2011 de la directora Andrea Arnold con una espectacular fotografía de Robbie Ryan que te deja sin aliento por la belleza que trasmite, unos actores jóvenes que se dejan atrapar por la pasión y trasmiten mucho más de lo que dicen (Kaya Scodelario, James Howson y Oliver Milburn). Una película que recordarás durante mucho tiempo.

 

Suenan las campanadas de la iglesia, anuncian la media noche, es la hora de romper el círculo, apagar la llama de la vela y dar por finalizado el cónclave. Nos veremos en la siguiente luna llena, os emplazo a otra cita en vuestro Club Lovecraft y que tengáis unas felices pesadillas.

 

 

© Fermín Castro 2021


91ariadna