Geografía/La alegría/La Paz
porAsun Blanco De La Lama
Geografía
La geografía, esa disciplina
que recitaba en mi infancia
en la oscura mesa de nogal,
a la luz de una lámpara de hierro.
Las capitales del mundo,
los grandes ríos,
las intrincadas cordilleras.
Los océanos, los mares,
los remotos países.
Por ella, conocí culturas exóticas,
personajes grotescos,
la fauna y la flora del paraíso,
selvas tropicales
y profundos lagos.
Hoy pervive en algún lugar oscuro de mi memoria,
que rescato cuando llegan las lluvias y el viento del norte.
La geografía, ardua disciplina,
que me enseñó
qué altas son las montañas en ocasiones.
La alegría
Entregué mi casa a los indigentes,
mis vestidos a los desarrapados.
Le di mi bosque a los pájaros.
Ofrecí mi cansancio al caminante.
Refugié al soldado y al proscrito.
Regalé mi libertad al oprimido.
Dediqué una estatua al héroe.
Vendí todas mis pertenencias
y las repartí entre los pobres.
Concedí el perdón y el consuelo.
Renuncié a lo más querido.
Lo di todo.
Y me quedé con la alegría.
La paz
Busco la paz.
La paz del que huye del mundanal ruido.
La paz del que encuentra en la mar su tesoro.
La paz del que no aspira a los aplausos.
La paz del beatus ille.
La paz de quien no debe nada a nadie.
La paz del guerrero en su refugio.
La paz de la paloma que alza el vuelo.
La paz del que ha perdonado todas las deudas.
La paz del niño en el regazo de su madre.
La paz del viejo que busca consuelo en sus recuerdos.
La paz de quien ha restañado todas sus heridas.
La paz de quien, por fin, ha llegado a su patria.
La paz de quien espera hablar a Dios un día.
Busco la paz
del pobre que no desea nada.
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