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Cinco poemas
porJorge William Triguero Vaca

 

Medianoche y amanecer

Amanece en el Portocobo y la tarde reina en el centro de la tierra
las calles no son iguales, los espíritus deambulan en otras frecuencias
el sol brilla por más tiempo al otro lado del planeta
llueve en ti en Bahía y mi cielo sin nubes está.

No extraño las postales del río
tampoco el recuerdo de su gente
el aire presagia el fin de la primavera
en la costa, un diluvio trata en vano de limpiar los pecados de la ciudad
cerca del castillo, las aves honran al mar
la naturaleza suspira y dibuja un nuevo paisaje.

La marea crece, la marea disminuye, el sol brilla
el aire caliente, el aire frío, el sol brilla
medianoche y amanecer, la noche y el día, el sol brilla
la transición de la vida en los laberintos
el concepto de vivir necesita definición
en el hogar, a miles de millas, todo en lo que crees se desvanece.

Sin puerto, sin validez, tres y cuatro dimensiones
una variable en los castillos de la penumbra
especificar tus objetivos y los indicadores
guía tu conducta al reverso y al inverso
puedes elaborar las preguntas
en algún momento deberás responder.

Aquí amanece y en mi cuarto anochece
aquí te pienso, allá me olvidas
hoy estoy lejos, mañana me pierdo
al otro lado del mundo flotan los cuestionamientos
elecciones de respuestas, producción de preguntas
no hay un orden solo son opciones.

 

 

Vivo en la medianoche, un día después;
vivo en el recuerdo de mis desfases
una salida, una evaluación y más preguntas
la cuestión es que no hay respuestas
no estoy cerca, vivo infinitamente lejos, 
siempre partir; es una constante,
no hay respuestas exactas ni preguntas finitas.

Veo el cielo, acá anochece pasadas las diez
allá es hora de dormir y yo en esta cama prestada
el protocolo te limita, no hay fiabilidad
solo instrucciones y normas de aplicación 
el criterio es único, vive allá y olvida.

Medianoche y amanecer
los laberintos son los mismos
el tedio no tiene piedad
no todos hablan tu idioma
yo solo quiero que tú me escuches
pero no hay caso
allá anochece y acá llega el atardecer.



La fuente

Desperté cobijado por tu recuerdo
en mi mente resonaba tu voz
como un cálido paisaje
como una brisa que refresca
suspiro y deseo surcar tus mares nuevamente.

Imaginé estar en un castillo
entre los árboles más frondosos
ríos cristalinos y nubes de ensueño
donde el alma pertenece
donde encuentro significado a la palabra hogar.

El destello de tu estrella entre la oscuridad de la vida
es la incandescencia de mi alma
el calor de toda hoguera
la fuente donde brota el agua que calma mi sed
el final del arcoíris en el fondo de tus ojos.

El camino directo a la fuente de vida
el tren de la imaginación donde los deseos se vuelven realidad
donde yace la fuerza para los momentos grises
la magia de tus abrazos y el aroma a cerezos de la última vez que te vi.

Las marcas y las grietas del alma
pueden desaparecer con el poder de un abrazo 
un gesto sincero, alegría de primavera
la paz del mar en calma ante las turbulencias de la vida
creer en los caminos que se dibujan cada día.

El amor de mamá, el abrazo de mi abuelita
papá surcando caminos, corriendo feliz
la sonrisa de mis hermanos
la calidez de quienes se mantienen en tu vida por amor
maravillarse por las obras de almas creativas que iluminan con sus dones.

Es preciso volver a la fuente
es tiempo de levantarse y empezar otra vez.

 

Líneas paralelas

Vi la claridad en la miel de tus ojos
donde la luz, la llamarada del amor
irradiaba y me cegaba como mil soles.
Mi alma yace en el mar opuesto a tu sentir
reinos de incógnitas e insensibilidad
mis desiertos ante lo que expresas.

Cada palabra tuya con la seguridad de dejarlo todo
tu sonrisa me invita a creer
tus latidos me dicen que todo es real
pero mi mente divaga entre curvas y deseos
la agonía de sentir en paralelo
cada palabra tuya, en mí no hace eco.

No quiero mentir ante tus verdades
no mereces ningún disfraz porque eres real.
Quisiera condensar en una gota lo que sientes
hacer una pócima que devuelva vida a este sentir
conjurar el mismo hechizo que de alguna forma te ató a mí.
para así corresponder a ese brillo en tu mirar.

Los días, acumulaciones de frases sueltas;
las noches, carencia de afecto y nieve;
tormentas, palabras secas y caricias que nunca llegarán.
Respuestas esquivas ante planes de un solo rumbo
me reprochas por haber encendido una chispa 
es poco para lo que realmente causé.

Sentimientos paralelos sin consuelo
senderos en un solo sentido, latidos paralelos
emociones que no tienen par, latidos desconectados
sucesión de desilusiones y pálidos corazones
sensaciones, una sola vía, sin retorno
sequía de cariño ante un mar de pasión.

 

Cascada

Siento mis manos temblar
estoy en una esquina 
dentro de un cubo
fuera de un prisma.

Pienso mis sueños temblar
estoy en una rueda
dentro de una esfera
fuera de una pirámide de cera.

Imagino mis deseos quemar
estoy en una cima
dentro de una colina
fuera de una ventana abierta.

Destilo mi mente quemar
estoy en un cuadro
dentro de un incendio
fuera de un terreno baldío.

Siento, pienso, imagino, destilo
estoy en un fuego
dentro de un deshielo
fuera de una cascada
cayendo en una cascada
empezando en una cascada
mi yo y todos mis reinos.

 

 

 

© Jorge William Triguero Vaca. (Guayaquil—Ecuador, 1986). Escritor, periodista, docente y tutor de trabajos de titulación a nivel universitario. Forma parte de la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica de la Organización de Estados Iberoamericanos, es miembro de la Red Mundial de Escritores en Español; además, es articulista en la Revista Misiva. Ha participado en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil en la edición 2018 y 2019. Sus 4 libros publicados abordan poesía, cuentos y ensayos sobre pedagogía.Libros: Instantes (2017), Claroscuro (2018), Perspectivas pedagógicas (2020) y La luz de tu amor (2020).

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