í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

La surrealista oculta
Valentine Penrose


Obra reunida.
Traducción de Marie-Christine del Castillo-Valero Terrades,
WunderKammer, 2020

 

por Álvaro Muñoz Robledano

 

Penrose



Necesitamos abrir cuanto antes un debate acerca del surrealismo. No me refiero a uno de esos encuentros entre especialistas académicos que, habitualmente, lo son en matar la literatura, ni a la acción que aún mantiene viva el Grupo Surrealista de Madrid, sino a un debate personal, íntimo si se quiere, acerca de lo que queda del surrealismo más allá de la manida “imagen visionaria”, del elemento onírico asimilado por la publicidad y la decoración, o de los ejercicios de escritura automática cuya efectividad y sinceridad resultan más que dudosa.

Los poemas de Valentine Penrose son una magnífica piedra de toque para iniciar esa discusión. En ellos está la memoria como generatriz de la destrucción, la cultura como mera ingravidez, la carnalidad como abrasión.

Raymond Queneau confesaba que del surrealismo solo le quedaba la sensación de haber sido joven. Es su sensación y no la voy a discutir, pero no puedo dejar de pensar que se perdió algo, y algo gordo. Valentine Penrose supo, me parece, hacer del cuerpo una pregunta para la revolución, excavar en la fantasmagoría que aceptamos como orden, adoptar las fórmulas de la educación, la fábula o la cancioncilla infantil, para mostrar, de manera subversiva, la maldad…

Pero, me parece, supo, sobre todo, enfrentarse a la guardiana de la mentalidad dominante que llevaba consigo; y supo plasmar en sus poemas la disolución de la personalidad que dicho enfrentamiento conlleva. Las imágenes de sus collages, quizás el momento en que el libro renquea a causa de la historia sobrevenida, no se limitan a pervertir los códigos, sino a pervertir a la persona que los elige y los significa.

He encontrado en Valentine Penrose lo que no encontré en muchos surrealistas de la nómina oficial: libertad. Quizás porque la libertad no es más que la perversión de la cultura y la rebelión contra cualquier vestido que se considere, que sea, necesario.

El negativo del pensamiento y el negativo de las palabras que piensan.

Necesitamos abrir el mismo debate que Valentine Penrose mantuvo contra ella durante toda su vida.

 

© A.M.R.

 

©Alvaro Muñoz Robledano Nació en Madrid en 1965. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los libros: “Fotografías junto al pecio” (Málaga 1991), “Hoteles” (Madrid 1996), “Cuartel de Invierno” (Madrid 2000), "Salvoconductos" (2006) ganador del III Premio Café MOn. Colaborador de ariadna-rc desde sus comienzos donde ha publicado su "Breve historia de la lucha de clases" (2003) y "Notas para un tratado de botánica de la oscuridad" (2007) junto a Pedro Díaz Del Castillo.

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