ariadna-rc.com el año sin primavera
La distancia que hay entre mi diente y su silencio
“todo tiene que cambiar para que todo siga igual”
no es el Príncipe de Salina quien pronuncia la sentencia a pesar
del recuerdo sino su sobrino para explicar al viejo aristócrata
su adscripción al garibaldismo
hay desde entonces una habitación reticente al color a las fiestas
de vendimia al viento tramontana y a las estadísticas las repisas
exhiben tazas descascarilladas y libros sin una infancia cierta
hoy siento dolor en la raíz del incisivo frontal un destello de aire
frío que solo calma el escozor del aguardiente como si la boca
se llenase de medias lunas en carne viva y nervios al descubierto
cada trago es una grieta más en el estuco de las paredes casi una advertencia
sabes que tus hijos juegan en el pasillo que la sopa estará lista
en su momento que un verso dicho es tan inexacto como un
verso en el ojo del muerto
como este despacho prestado por un falso recuerdo
su voz
de costumbre o de olivo
tan solo imaginada
por el Príncipe de Salina arrodillado al paso del Viático
en medio de la calle
de su tristeza
© Álvaro Muñoz Robledano
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