Tercera puerta a la izquierda
por Jorge Decarlini
Un puñado de libros.
Algunos discos,
soporte con fecha de caducidad.
Apuntes de una asignatura que ya aprobé.
El ordenador portátil
en el que escribo.
Un puñado de ropa.
Una guitarra.
Un mapa en cuyo dorso escribí:
recuerda que en esas calles fuiste feliz .
Entradas de partidos y conciertos a los que asistí.
Una maleta vacía.
Últimamente, algo de humedad en la pared.
Ningún adorno.
Inventario realizado.
Por más que cambie de lugar,
desde que no vivo donde crecí,
me acompañan los mismos aparejos.
Lo imprescindible para respirar.
Si se torciesen las cosas
podría escapar
mañana mismo.
Antes de que amanezca.
Sin dejar nada tras de mí.
Ni siquiera huellas.
Ni migas de pan
que me ayuden a volver.
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