í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

 

Los graznidos del Pío Pelícano
por Sebastián del Pino Rubio

 

No hay sustento en las profundidades
que sacie esta gran hambre
ni alzar el vuelo puede que despache
al vacío inquieto de la cuenta
Los buches de estos polluelos
se rasgan por esperar la carne fresca
pero su ausencia en estos mares
hace peligrar su pervivencia
Por qué no se van polluelos como antes
y llenan sus buches con las delicias de otros mares
dejen que pazca en la soledad de mi roca
en donde todo tiene un valor absoluto
y nada parece necesario sino mi sola presencia
extiendan las alas y procedan a un nuevo abandono
ese es el anhelo que se aloja en mi pecho
Pero sé que la debilidad de estos polluelos no permitirá el abandono
están encadenados por la hambruna
y esperan mi propio sacrificio
que se anuncia en el parco vidrio de sus ojos
—váyanse polluelos que no quiero mi muerte—
En la totalidad de mi roca me basto
quedo absorto ante la propia esencia
ante el alba que nace en mi plumaje
y el ocaso que antecede a mi sueño
El abandono ya no lacera a esta altura
sólo puede recibirse como bálsamo a la yaga
Sus graznidos resuenan en mis oídos internos
el clamor por la hambruna es un espectáculo terrible
y más oscuro que la penosa muerte
compañera larvaria desde que el tiempo existe
La agudeza es insoportable —quiesera acallarla—
pero la muerte es la llave del silencio:
el paso para llegar a la verdadera presencia
y mi carne la delicia que esperan
Salgan de mi roca y vuelvan con los petreles
la soledad es la única esperanza
la muerte una cosa necesaria
un destino aparejado desde que me he concebido
No queda más que lacerar mi pecho
cortar plumas, cuero y carne
para dejar a la vista el manjar codiciado:
vengan polluelos y coman mi corazón.

 

 

© Sebastián del Pino Rubio (1987) es un joven poeta, nacido en Puente Alto, Santiago de Chile. Estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica de ese país; en tal institución, participó en los talleres de poesía de Rafael Rubio, reconocido poeta de la generación del noventa. También recibió en tres oportunidades la beca de estudios poéticos que otorga la Corporación Balmaceda, organismo que tiene por objeto desarrollar el arte joven. Fue incluido en la antología “Cámara Oscura”, textos seleccionados por el poeta Raúl Hernández. Prontamente publicará el poemario “Díptico”.

 

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