í n d i c e  d e l  n ú m e r o

 

 

 Esa muñeca a la que diste cuerda — Selección
por Mari Carmen Moreno

 

Los cristales del sueño no cortan, pero la vigilia
es un estado de vértigo permanente donde
las cosas suceden y pasan
y ella permanece  

Eli Tolaretxipi

 

Mar, grito sublime,
pavor de algas,
acariciante aire,
embriagadora ave
tiernísima.
¿ Por qué te zaheriste?
¿ Te la zampaste, tú, sueño
 o enmudeció
de tiempo?

 

¿Ves aquella cometa?
Tu arco iris
está detrás.  
Detienes el carruaje
 y  buscas desesperada
el dedal mágico.
Pierdes el tiempo
Arlequín,
sin polvos mágicos.
no podrás volar.

 

Los hábitos son el calzado que consuela del desencanto
Fuertes cadenas que te ayudan a caminar con lentitud
Te sientes hambrienta sin reproches ni triunfos
sin misericordia

Si de una bofetada los borrásemos
todo lo previsible sería ilusorio
Vivirías cada instante como si fuese el último
con la incertidumbre de qué pasará que haré

Te verías obligada a vivir con intensidad
las cadenas desaparecerían
Sería todo tan emocionante.

 

Mientras el corazón absorbe como esponja
las desventuras
bailas vanidad.

Vas y vienes sin espinas
ni almas rotas.

 

Acompáñame
Al otro lado está la ciudad sin ceniza ni miedo
más allá del  cristal del mundo. 
Prepara el cóctel  y agítalo
que  tu ovillo sea mi ovillo.
Zarandea en mi alma sin gravitar.

 

Es inútil que corras
que mitigues tu sed en su regazo
que le soples mentiras.

Es inútil que persigas
sus ojos de bambú,
en una jalea de tristeza.

Es inútil esa burbuja
que protege la entrada.
Él  sabe   muy bien
cómo seguir adelante.

 

Poemas pertenecientes al libro "Esa muñeca a la que diste cuerda" Ed. Poesía eres tú.

 

 

© Mari Carmen Moreno

 

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