Golpes I
por Ana Gorría
Nombre tras nombre han ido las murallas dejándose caer.Abiertas las heridas, rotos los corazones transparentes, sí sol, sí voz, sí aire, rotos los corazones transparentes, arrojados al hielo, atrapados al vuelo, mariposas de bronce sorprendidas. Sí hubo un lugar de llanto tan fácil a las nubes, tan parecido al alba y a la noche, como una casa ardiente que amanece después en la colina, allí encontró fatiga la canción, descanso el vértigo, Como desvanecidas las murallas, sólo la soledad de los ojos abiertos ante palabras blancas, contra palabras blancas, ha herido de impaciencia este cansancio lento, esta aspereza hundida por el sol, donde un pájaro roto adelanta su vuelo en los espinos incapaz de salvarse. Aunque el abismo es ciego y no conoce.Aunque el abismo es ciego.