sentado frente a mí en una mesa
al sol canturreando algo de Montand
mientras bebe su amèr y fuma negro
todo para decirnos que no es uno
de nosotros ni yo tantas canciones
como dientes caídos de los niños
o dientes arrancados no los míos
ni mi piel ha pedido otra copa
el mediodía es justo con los dos
sabemos él y yo que las muchachas
nos desean muchachas de vestidos
sin tiempo de retales que esperábamos
como chocolate y sal en nuestro plato
como las palas limpias y las máscaras
para la higiene de los asesinos
él y yo mediodía y aperitivo
tal vez sea imposible no escuchar
su voz de jabón y agua caliente
su voz de cigarrillos de estraperlo
y poemas surrealistas de acuarelas
que salen a subasta deberíamos
beber juntos al fin y al cabo quise
matarte y tú ignoras por qué
escapaste de mí deberíamos
beber juntos la víctima indemne
y un simple funcionario en la barbarie
ignorante de sus creencias salvados
por esta copa azulada deberíamos
beber juntos pues yo soy una parte
de tu belleza tal vez la canción
del día después soy tu propio
nazi
tu necesidad tu lengua hasta que sepas
cómo morir de una vez