VERSOS

 

Leidra
por Bernardo Casado

 

Después nos dolió la tierra
con su acucia de silicio
y su longitud larga,
al salir del beso,
como quien trae herida
o simetrías muertas.

Nuestras bocas fueron impar
en aquel altercado
de cereza y prolongaciones,
y abusando de los labios,
comiéndonos de aire,
con el centro compartido,

con violencias secretas
y un fervor en la carne.

 

© Bernardo Casado

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