RAFAEL P. CASTELLS   

 el autorlibrosrevistasprosala voz

 

 


Sin argumentos


En el coche, entre tu silencio que no siempre 
      es cálido , y el mío que suele ser tenso,
me dijiste "cuánto hace que no nos hablamos", 
      como el que dice ten cuidado con esa curva,
puede tener un hambre de lobo, un hambre de 
      tsunami que engulle islas y hombres
puede anunciar el desamor.

En el coche, volvíamos a ser tres con el silencio,
y creo que fue a él a quién le dije,
"cuando quieras hacemos el balance: fin de 
      temporada,
repartimos los muebles, que en la calle como 
      a nuestro primer beso encontramos,
y por qué no a los niños, y los días más bellos 
      de nuestras vidas,
cuanto tenga que ser,
pero deja pasar la noche: no es propicia la Luna,
son las tres y es mañana,
quizá entonces podamos cuadrar esta cuenta.

Deja pasar la noche,
no sea que la tristeza se habitúe a nuestra casa,
déjala, que se lleve su tristeza y que el día 
      empiece nuevo,
y en el jardín, a solas sin otra compañía que un 
      café en tu taza rota,
sola con la ola verde de las cañas, sola con el 
      viento y sola, solarmente sola contigo,
volverás a pensar que, a pesar de todo, las cosas 
      no te van tan mal.

Deja pasar la noche en que empezarías mil 
      vidas sin mí,
después de tanto tiempo juntos, no tengo 
      argumentos contra ella,
contra esos días o esas noches en las que todo 
      parece irse al traste
y ni siquiera quedan razones para atraerte 
      a mi cama".

 


Comienzo de página